Este artículo trata sobre el desierto. El artículo sobre el país se encuentra en Sahara Occidental
El Sáhara, en el norte de África, es el mayor desierto del mundo, a excepción de la Antártida, y es el mayor desierto caliente.
Limita con el océano Atlántico, la cordillera del Atlas, el mar Mediterráneo, el mar Rojo y la región del Sahel. Atraviesa muchos países, como Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Mauritania, Malí, Níger, Chad y Sudán. La mayor parte está deshabitada, pero algunas personas consiguen sobrevivir en lugares donde hay agua.
El desierto del Sáhara tiene una extensión de unos 9.000.000 de kilómetros cuadrados (3,5 millones de millas cuadradas). Ha sido más grande y más pequeño en distintas épocas. Después de la última glaciación se volvió más fértil, y luego volvió a secarse. Es el lugar más caliente de la Tierra, pero no el más seco. El más seco es el desierto de Atacama, en Sudamérica. El Sahara tiene aproximadamente el mismo tamaño que todo Estados Unidos.
Características físicas y tipos de paisaje
El Sáhara no es un paisaje uniforme; incluye varios tipos de relieve y suelos:
- Ergs: grandes mares de dunas de arena, como el Grand Erg Oriental y el Grand Erg Occidental. Algunas dunas pueden superar los 100–150 metros de altura.
- Regs: llanuras pedregosas cubiertas por grava y cantos rodados.
- Hamadas: mesetas rocosas y planas de roca desnuda.
- Montañas: cadenas como el Ahaggar (Hoggar), el Tibesti y el Aïr, con picos que superan los 2.000–3.000 metros; el Emî Koussi (Tibesti, Chad) es uno de los puntos más altos, con más de 3.400 metros.
- Oasis y valles (wadis): puntos donde afloran aguas subterráneas y se concentran cultivos y poblaciones.
Clima
El clima sahariano se caracteriza por:
- Temperaturas extremas: durante el día en verano las temperaturas suelen superar los 40 °C y, en algunas zonas, superan los 50 °C en episodios puntuales. Las noches pueden ser muy frías, sobre todo en zonas montañosas y durante el invierno.
- Precipitaciones escasas e irregulares: muchas áreas hiperáridas reciben menos de 25 mm anuales; otras zonas del borde norte o montañosas reciben más lluvia y ocasionalmente nieve en las cumbres altas.
- Alta radiación solar y baja humedad.
Flora y fauna
A pesar de las condiciones extremas, el Sáhara alberga adaptaciones notables:
- Vegetación: en oasis y cursos temporales de agua hay palmeras datileras, cultivo de cereales y huertos. En zonas menos áridas aparecen matorrales, acacias y plantas xerófitas.
- Fauna: especies adaptadas a la aridez como el zorro fennec, el dromedario, la gacela dorcas, la hiena y diversas aves migratorias. Existen también reptiles y numerosos invertebrados adaptados al calor y a la escasez de agua.
Población, culturas y modos de vida
La mayor parte del Sáhara es escasamente poblada. Las personas que viven allí han desarrollado formas particulares de subsistencia:
- Pueblos y etnias: bereberes (amazigh), tuareg, árabes saharianos y otros grupos con lenguas y tradiciones propias.
- Economía tradicional: pastoreo nómada o seminómada (camélidos y caprinos), agricultura de oasis y comercio.
- Ciudades y rutas históricas: en los bordes del desierto y en oasis hay antiguas ciudades vinculadas a las rutas transaharianas, que durante siglos fueron vías de comercio (sal, oro, esclavos, especias).
Historia climática y evidencias arqueológicas
El Sáhara no ha sido siempre un desierto. Durante el llamado Período Húmedo Africano (hace entre ~14.800 y ~5.500 años aprox.) la región fue mucho más húmeda, con lagos y ríos permanentes. Restos de aquel paisaje incluyen pinturas y grabados rupestres (arte rupestre) que muestran fauna abundante y escenas de caza y pastoreo.
Recursos naturales y uso económico
El Sáhara es rico en ciertos recursos:
- Minería: depósitos de fosfatos, minerales y algunas zonas con recursos petrolíferos y de gas en el norte y noreste africano.
- Acuíferos fósiles: grandes reservas de agua subterránea acumulada hace miles de años, como el sistema de acuíferos nubio, que se explotan en lugares para abastecimiento humano y riego.
- Turismo: viajes en 4x4, expediciones y visitas a paisajes y sitios históricos atraen turistas, aunque el acceso puede ser difícil o inseguro en ciertas zonas.
Problemas ambientales y amenazas
Entre los desafíos actuales se encuentran:
- Desertificación y degradación del suelo: la expansión de zonas degradadas por el pastoreo intensivo, la sobreexplotación de acuíferos y prácticas agrícolas no sostenibles.
- Cambio climático: puede aumentar la aridez y la variabilidad de las lluvias, afectando a comunidades y ecosistemas.
- Presión humana: explotación de recursos, conflictos y actividades que amenazan hábitats frágiles.
Datos y curiosidades
- Superficie: alrededor de 9 millones de km², similar a la de Estados Unidos continental.
- No es el desierto más seco del mundo: ese título suele atribuirse al desierto de Atacama en Sudamérica.
- El Sáhara ha cambiado mucho a lo largo de miles de años: ha alternado periodos húmedos y secos, lo que se refleja en su arqueología y biogeografía.
Conservación y futuro
Proteger el Sáhara implica políticas que combinen conservación de ecosistemas, uso sostenible del agua y apoyo a las comunidades locales. Iniciativas para conservar especies amenazadas, gestionar acuíferos con criterios sostenibles y promover formas de desarrollo adaptadas al clima son fundamentales para el futuro de la región.
En resumen, el Sáhara es un territorio de contrastes: un desierto enorme y dinámico con paisajes variados, una historia climática compleja y poblaciones humanas que han aprendido a vivir en condiciones extremas. Aunque muchas áreas son inhóspitas, su riqueza natural, cultural e histórica hace que siga siendo un espacio de gran interés científico y humano.


