El zorro del desierto también puede referirse al zorro Fennec

El Mariscal de Campo Erwin Johannes Eugen Rommel, El "Zorro del Desierto" (nacido : 15 de noviembre de 1891 en Heidenheim Württemberg/muerto : 14 de octubre de 1944 en Herrlingen,Estado Popular Libre de Württemberg) fue un oficial del ejército alemán en la Primera y Segunda Guerra Mundial. Murió en 1944 a la edad de 52 años.

Primeros años y Primera Guerra Mundial

Rommel procedía de una familia de clase media y se formó en la academia militar. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió como oficial en el ejército alemán y se distinguió por su iniciativa y liderazgo en combate. Sus experiencias en la guerra le llevaron a estudiar y escribir sobre tácticas de infantería; años más tarde publicó un libro basado en sus vivencias que influyó en generaciones posteriores de oficiales.

Ascenso en el periodo de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial

En el periodo entre guerras permaneció en el ejército y fue ascendiendo por su conducta profesional. Al estallar la Segunda Guerra Mundial ganó reconocimiento por su actuación en la campaña de Francia de 1940, al mando de formaciones blindadas rápidas que explotaban la movilidad táctica. Su éxito le valió ascensos y visibilidad pública.

Campaña del Norte de África

En 1941 recibió el mando del Afrikakorps y se hizo famoso por su liderazgo en la Campaña del Norte de África (1940-1943). Durante varios años combatió contra el 8º Ejército británico en una campaña caracterizada por movimientos rápidos, combates en el desierto y problemas logísticos constantes. Sus tácticas de maniobra y su capacidad para sacar partido de fuerzas inferiores en número le granjearon el apodo de "Zorro del Desierto".

A pesar de sus éxitos tácticos, las dificultades de suministro, la superioridad numérica y material aliada y la extensión de las líneas de abastecimiento terminaron por pasar factura. Finalmente fue derrotado en la batalla de El Alamein (octubre-noviembre de 1942), tras lo cual las fuerzas del Eje se retiraron hacia el oeste y terminaron rindiéndose en Túnez en 1943.

Retorno a Europa y defensa de la costa francesa

Tras su retirada de África, Rommel fue destinado a la defensa de la costa del canal de la Mancha y del norte de Francia. Abogó por el fortalecimiento de las defensas costeras y por preparar el frente para una posible invasión aliada. En 1944 comandó fuerzas encargadas de resistir la invasión aliada en Normandía, aunque su labor estuvo marcada por limitaciones de recursos y, tras resultar gravemente herido en un ataque aéreo, estuvo ausente en distintos momentos clave.

Relación con el régimen nazi, el complot contra Hitler y su muerte

Rommel fue una figura compleja: era muy popular en Alemania y también respetado por muchos adversarios. Se le presentaba como caballeroso y sus tropas, el Afrikakorps, no han sido imputadas en investigaciones por grandes crímenes de guerra comparables a otros frentes; hay testimonios de trato relativamente benévolo hacia prisioneros en algunas circunstancias, y se ha documentado que desobedeció ciertas órdenes criminales dirigidas contra civiles y prisioneros judíos, aunque el alcance exacto de su actuación respecto a crímenes de guerra es objeto de debate histórico.

En 1944 Rommel mantuvo contactos con oficiales que buscaban negociar o incluso eliminar a Hitler para acabar con la guerra. Hay discusión entre los historiadores sobre cuánto sabía y hasta qué punto apoyó activamente un plan para asesinar a Hitler. Tras el fracaso del atentado del 20 de julio de 1944, el régimen persiguió despiadadamente a los implicados; muchos fueron torturados y ejecutados. A Rommel se le ofreció una opción por la que, si aceptaba el suicidio, su familia quedaría a salvo y él recibiría honores oficiales; de lo contrario habría sido sometido a un consejo de guerra público. Rommel eligió el suicidio (por ingestión de veneno) el 14 de octubre de 1944. Su muerte fue anunciada oficialmente como la de un héroe caído en combate y recibió funerales estatales, mientras que su familia fue protegida por el régimen.

Legado y controversias

El legado de Rommel es objeto de múltiples interpretaciones. Entre ellas:

  • Habilidad táctica: Muchos historiadores coinciden en considerar a Rommel como un comandante dotado para la guerra de maniobra y el combate a corto plazo, capaz de inspirar a sus tropas y de aprovechar oportunidades tácticas.
  • Limitaciones estratégicas: Se le critica por no planificar a largo plazo ni por cuidar suficientemente las cuestiones logísticas, factores que limitaron sus posibilidades de éxito en campañas extensas como la del norte de África.
  • La "leyenda" del buen alemán: Tras la guerra se difundió una imagen de Rommel como un oficial apolítico y honorable que estaba apartado de los crímenes del nazismo. Esa interpretación ha sido matizada por investigaciones posteriores que insisten en situar a su figura en el contexto complejo del Wehrmacht y del régimen nazi.
  • Debate sobre su implicación en el complot: Su grado de participación en los intentos de derrocar a Hitler sigue siendo tema de discusión entre biógrafos y especialistas.

En conjunto, Erwin Rommel sigue siendo una de las figuras militares alemanas más estudiadas del siglo XX: por sus éxitos y fracasos tácticos, por su papel en la propaganda de la época y por la controversia que rodea su comportamiento ante los crímenes del régimen y su implicación en la oposición a Hitler.