El cólera es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Vibrio cholerae. Infecta el intestino delgado.

Hay muchos tipos (cepas) de la bacteria Vibrio cholera. Algunas de ellas causan enfermedades más graves que otras. Por ello, algunas personas que contraen el cólera no tienen síntomas, otras tienen síntomas no muy graves y otras tienen síntomas muy graves.

El síntoma más común es una gran cantidad de diarrea acuosa. En los peores casos, la diarrea puede ser tan grave que las personas pueden morir en pocas horas por deshidratación.

El cólera es una enfermedad muy antigua. Se han encontrado escritos sobre el cólera (en sánscrito) desde el siglo V a.C. A lo largo de la historia, ha habido muchos brotes y epidemias de cólera.

El cólera sigue afectando a muchas personas en todo el mundo. Las estimaciones de 2010 dicen que entre 3 y 5 millones de personas contraen el cólera cada año, y que entre 58.000 y 130.000 personas mueren por esta enfermedad cada año. En la actualidad, el cólera se considera una pandemia. Sin embargo, es más común en los países en desarrollo, especialmente en los niños.


 

Causas y transmisión

El cólera lo provoca la Vibrio cholerae, que se transmite fundamentalmente por la vía fecal-oral. Las vías de contagio más frecuentes son:

  • Consumo de agua contaminada con heces de personas infectadas (la causa más habitual en brotes).
  • Alimentos preparados o crudos contaminados (mariscos, verduras lavadas con agua contaminada, alimentos manipulados por personas infectadas).
  • Contacto directo con personas infectadas o con objetos contaminados en condiciones de higiene deficiente; también hay portadores asintomáticos que pueden diseminar la bacteria.

El periodo de incubación suele ser corto: desde unas pocas horas hasta 5 días.

Síntomas

La enfermedad puede variar desde asintomática o leve hasta grave. Los signos y síntomas más frecuentes son:

  • Diarrea acuosa profusa, frecuentemente descrita como "agua de arroz".
  • Vómitos.
  • Calambres musculares (por pérdida de sales).
  • Signos de deshidratación: sed intensa, sequedad de mucosas, orina escasa o ausente, ojos hundidos, pliegue de la piel que tarda en volver a su posición (turgencia disminuida), hipotensión y pulso rápido.

En ausencia de tratamiento, la deshidratación severa puede llevar al choque y a la muerte en pocas horas.

Diagnóstico

  • El diagnóstico se confirma habitualmente mediante el estudio de una muestra de heces: cultivo bacteriano o técnicas moleculares (PCR).
  • En situaciones de brote o en campo existen pruebas rápidas de antígeno que pueden orientar el diagnóstico, aunque su sensibilidad y especificidad varían.
  • La evaluación clínica de la deshidratación es esencial para decidir el tratamiento inmediato.

Tratamiento

El pilar del tratamiento es la reposición de líquidos y electrolitos. Las medidas principales son:

  • Rehidratación oral con soluciones de rehidratación oral (SRO/ORS) en casos leves o moderados: restaura agua y sales y reduce la mortalidad.
  • Rehidratación intravenosa (soluciones salinas) en casos de deshidratación grave o cuando el paciente no tolera líquidos por vía oral.
  • Antibióticos en casos moderados a graves o en personas con alto riesgo de complicaciones: acortan la duración de la diarrea y reducen la pérdida de líquido. Los antibióticos deben prescribirse según guías locales y sensibilidad bacteriana; ejemplos usados en brotes incluyen doxiciclina, azitromicina y tetraciclinas (no dar tetraciclinas a niños pequeños o embarazadas).
  • Suplemento de zinc en niños (según recomendaciones locales) puede reducir la duración y la severidad de la diarrea.
  • Monitorización de signos vitales, balance hídrico y electrólitos en pacientes hospitalizados.

Con un tratamiento adecuado y rápido la mortalidad baja por debajo del 1 %; sin tratamiento puede ser mucho mayor.

Prevención

La prevención del cólera combina medidas individuales, comunitarias y de salud pública:

  • Garantizar agua potable: potabilizar, hervir o clorar el agua cuando exista riesgo; uso de filtros certificados en contextos de alto riesgo.
  • Saneamiento adecuado y gestión segura de aguas residuales para evitar la contaminación del agua y los alimentos.
  • Higiene de manos: lavado con agua y jabón, o uso de desinfectantes a base de alcohol cuando no haya agua disponible.
  • Manipulación segura de alimentos: cocinar bien los alimentos, evitar mariscos crudos en zonas de riesgo y lavar frutas y verduras con agua segura.
  • Educación sanitaria y vigilancia epidemiológica para detectar y controlar rápidamente brotes.
  • Vacunación: existen vacunas orales contra el cólera (vacunas orales inactivadas) que se usan para la prevención en áreas endémicas, para campañas reactivas en brotes y para viajeros a zonas de alto riesgo. Las vacunas reducen el riesgo pero no sustituyen las medidas de agua y saneamiento.

Grupos de riesgo

  • Niños pequeños, por su mayor riesgo de deshidratación.
  • Personas mayores y con enfermedades crónicas o inmunosupresión.
  • Poblaciones en zonas con falta de acceso a agua potable y saneamiento (refugiados, desplazados, comunidades vulnerables).
  • Viajeros a zonas endémicas si no toman precauciones.

Historia y situación actual

El cólera ha provocado múltiples pandemias a lo largo de la historia y sigue siendo un importante problema de salud pública en muchas regiones. A mediados del siglo XIX figuras como John Snow relacionaron brotes con el agua contaminada y, posteriormente, se identificó la bacteria causante. A día de hoy, la combinación de mejoras en agua, saneamiento, atención clínica, vigilancia y campañas de vacunación ha reducido el impacto en muchos lugares, pero los brotes continúan ocurriendo, sobre todo en contextos de crisis humanitarias y en países con infraestructura deficiente.

Cuándo buscar atención médica

Debe buscarse atención médica urgente si hay:

  • Diarrea muy abundante y repetitiva.
  • Vómitos persistentes que impiden la rehidratación oral.
  • Signos de deshidratación (poca orina, mareo, confusión, piel fría o pegajosa, pulso rápido).
  • Niños pequeños, embarazadas o personas con enfermedades crónicas que presentan diarrea intensa.

La combinación de medidas preventivas comunitarias y el acceso rápido a la rehidratación y atención médica son la clave para reducir la mortalidad por cólera. Si viajas a zonas con riesgo, infórmate sobre las recomendaciones locales y las opciones de vacunación.