Benedict Arnold V (14 de enero de 1741 [O.S. 3 de enero de 1740] - 14 de junio de 1801) fue un militar estadounidense que desempeñó papeles destacados durante la Guerra de la Independencia estadounidense y que pasó a la historia por su decisión de cambiar de bando y ponerse al servicio del ejército británico. Comenzó la guerra como oficial del Ejército Continental, alcanzó notoriedad por su audacia y sus acciones militares, y llegó a comandar el fuerte de West Point, en Nueva York, desde donde planeó entregarlo a los británicos. Tras ser descubierto su complot y la captura del mayor británico John André, Arnold logró escapar y se unió oficialmente a las fuerzas británicas, que lo nombraron general de brigada.

Orígenes y primeros años

Arnold nació en Connecticut. Antes de la guerra trabajó como comerciante y capitaneó barcos en el Océano Atlántico, actividad que le proporcionó experiencia en logística y mando. Con el estallido del conflicto, se unió al Ejército Continental en las afueras de Boston, donde su energía, arrojo y capacidad organizativa lo convirtieron pronto en una figura relevante entre los oficiales revolucionarios.

Acciones militares destacadas

Arnold se hizo famoso por su audacia en el campo de batalla y por su capacidad para conducir tropas en situaciones difíciles. Entre sus acciones más destacadas figuran:

  1. 1775: la captura del Fuerte Ticonderoga, una operación conjunta en la que intervino con otros líderes revolucionarios.
  2. 1776: sus tácticas defensivas y de retraso tras la batalla de la isla de Valcour en el lago Champlain, donde su actuación impidió un avance británico más rápido hacia el interior.
  3. La batalla de Ridgefield, en Connecticut, un enfrentamiento en el que tomó parte y por el que fue ascendido a general de división.
  4. El alivio del sitio de Fort Stanwix, operación que contribuyó a frenar la campaña británica en la región.
  5. 1777: participación en las batallas de Saratoga, donde resultó herido en las piernas; esas heridas pusieron fin temporalmente a su carrera de combate activo y lo limitaron en los años siguientes.

Controversias y resentimientos

A pesar de sus méritos militares, Arnold sintió repetidamente que el Congreso Continental y otros oficiales le habían dado un trato injusto. En varias ocasiones fue pasado por alto para promociones importantes; el Congreso prefirió ascender a otros oficiales, lo que alimentó su resentimiento. Además, cuando residía en Filadelfia fue objeto de acusaciones de corrupción. Un consejo de investigación lo declaró formalmente inocente de ciertos cargos, pero el examen de sus cuentas mostró que debía dinero al gobierno: esto ocurrió en parte porque Arnold había gastado gran parte de su fortuna personal en el esfuerzo bélico y en su propio equipamiento.

Estas decisiones y acusaciones, junto con las reclamaciones de que algunos colegas se atribuían acciones que él consideraba propias, minaron su confianza y aumentaron su hostilidad hacia el liderazgo revolucionario. En ese contexto, Arnold comenzó a negociar en secreto con representantes británicos en 1779.

La conspiración de West Point y la captura de John André

En julio de 1780 Arnold obtuvo el mando de West Point, una posición estratégica sobre el río Hudson. En secreto, acordó con el mayor británico John André la entrega de la fortaleza a las fuerzas del rey. El complot quedó al descubierto cuando André fue capturado por milicias americanas en septiembre de 1780 y se le hallaron documentos—entre los que había correspondencia con Arnold—que demostraban los detalles del plan. André fue juzgado como espía y fue ejecutado por ahorcamiento el 2 de octubre de 1780. Al conocer la captura de André, Arnold huyó desde West Point por el río Hudson a bordo del barco británico HMS Vulture, escapando por poco de las fuerzas que se movilizaron bajo el mando de George Washington.

Servicio con los británicos y últimos años

Tras su huida, Arnold fue nombrado general de brigada del ejército británico. Recibió como compensación una pensión anual de 360 libras y una suma global de más de 6.000 libras. Desde esa posición dirigió diversas expediciones y operaciones de apoyo a las fuerzas británicas, entre ellas incursiones en Virginia y un ataque contra New London y Groton (Connecticut), acciones que fueron muy criticadas por su dureza y por la destrucción causada en poblaciones civiles y militares.

En el invierno de 1782 se trasladó a Londres junto a su segunda esposa, Margaret "Peggy" Shippen Arnold, quien tenía conexiones leales a la Corona. En Inglaterra fue bien recibido por el rey y por el partido tory, aunque nunca logró ganarse la estima de los whigs ni del público en general. En 1787 intentó retomar actividades comerciales en Saint John, Nuevo Brunswick con sus hijos Richard y Henry, pero los negocios fueron poco satisfactorios. Regresó a Londres en 1791, ciudad donde vivió hasta su muerte en 1801.

Legado y memoria

El nombre de Benedict Arnold se convirtió rápidamente en sinónimo de traición en Estados Unidos. Durante y después de la guerra, la percepción pública se concentró en su abandono de la causa revolucionaria y en la entrega de una fortaleza estratégica a los británicos. Sin embargo, historiadores posteriores han señalado que sus quejas sobre injusticias, problemas financieros y el trato recibido por parte del Congreso y algunos oficiales contribuyeron a su decisión de cambiar de bando; es decir, su conducta debe entenderse también en el contexto de ofensas personales y desavenencias políticas de la época.

Existen monumentos y placas conmemorativas que recuerdan su trayectoria, y algunos de ellos expresan sentimientos encontrados. Mientras en Estados Unidos su nombre sigue siendo un epíteto para denominar a un traidor, el estudio histórico reconoce tanto sus éxitos militares al servicio de la Revolución como la gravedad y consecuencias de su traición.

Notas: La figura de Arnold sigue siendo objeto de debate: para unos fue un villano cuya traición cambió el curso de familias y comunidades; para otros, un oficial desengañado y económicamente presionado cuyas acciones tuvieron causas personales y políticas complejas.