Un gato de barco (también llamado gato marinero) es un gato que vive o viaja a bordo de un barco. Estos animales han acompañado a embarcaciones de muy distinto tipo —desde pequeñas embarcaciones pesqueras y yates privados hasta navíos mercantes y buques de guerra— aportando servicios prácticos y compañía a la tripulación.

Historia

Los gatos de barco están documentados desde tiempos antiguos. Se cree que su presencia en embarcaciones aumenta desde que las rutas marítimas se hicieron densas con comercio y transporte de granos y mercancías, cuando los roedores comenzaron a ser un problema serio a bordo. A lo largo de los siglos los gatos fueron habituales en navíos vikingos, en la flota mercante medieval y, sobre todo, en la era de la vela, cuando pasajes largos y almacenaje de provisiones favorecían su uso como control biológico.

Funciones en el barco

  • Control de plagas: la razón principal por la que se embarcaban gatos era cazar ratones y ratas. Estos roedores no sólo consumían alimentos, sino que dañaban el material del barco.
  • Protección del equipo: los roedores pueden masticar y dañar las cuerdas, las partes de madera y, desde la llegada de la electricidad, también el cableado eléctrico del buque.
  • Cuidado de la carga: cuando la carga incluía productos como grano, la presencia de ratas provocaba pérdidas económicas al consumir o contaminar la mercancía. Mantener a raya a los roedores era, por tanto, una medida directa de protección del negocio del transporte.
  • Salud e higiene: los roedores pueden transmitir enfermedades. Por ejemplo, las pulgas de las ratas son vectores que históricamente han podido transmitir la peste, y existen hipótesis de que las ratas en barcos contribuyeron a la difusión de la peste negra.
  • Compañía y moral: los gatos ofrecían amistad y alivio emocional a los marineros, levantando la moral en travesías largas, aisladas y peligrosas. Esa compañía fue especialmente valiosa en tiempos de guerra o en campañas prolongadas en la mar.

Curiosidades y leyendas

  • En muchas culturas marineras existen supersticiones sobre los gatos: se les atribuye la capacidad de traer buena suerte, proteger la nave o incluso predecir cambios de tiempo (por ejemplo, cuando un gato se acicala o se esconde).
  • Hay personajes felinos famosos en la historia naval y en el folclore, como Trim —el famoso gato compañero del explorador Matthew Flinders—, y relatos como el del gato apodado "Unsinkable Sam" (el “sam” insumergible) que, según la leyenda, sobrevivió a varios hundimientos en la Segunda Guerra Mundial. Otros casos documentados, como el del gato Simon del HMS Amethyst, muestran cómo algunos gatos fueron admirados por su valor y utilidad en situaciones extremas.
  • Los marineros a veces tenían rituales para la llegada o pérdida de un gato, y los animales llegaron a ser considerados parte de la dotación en muchos buques.

Cuidado y situación actual

En la actualidad, la presencia de gatos en barcos es menos común en flotas comerciales y militares por razones sanitarias, logísticas y legales: muchas autoridades portuarias exigen certificados veterinarios, vacunas y cuarentenas; además, la bioseguridad impide el traslado de especies que puedan convertirse en invasoras. Sin embargo, en embarcaciones privadas y yates privados sigue habiendo propietarios que embarcan a sus gatos.

El cuidado de un gato a bordo implica:

  • Vacunación y desparasitación antes de embarcar y cumplir normativas de puertos y países de destino.
  • Microchip y documentación de viaje si se planea entrar en diferentes jurisdicciones.
  • Provisión de alimento seguro, agua fresca, un lugar estable para dormir y una caja de arena adecuada para evitar problemas de higiene en espacios reducidos.
  • Protección frente a peligros propios del mar: acceso a zonas seguras para evitar caídas por la borda, prevención de golpes y control de estrés por movimiento y ruido.

En resumen, el gato de barco fue durante siglos una solución práctica para un problema real (los roedores) y, al mismo tiempo, un compañero que aportó consuelo a las tripulaciones. Hoy su presencia está más regulada, pero la figura del gato marinero sigue formando parte del imaginario y la historia marítima.