El Mar de Galilea —también llamado lago de Galilea o lago de Tiberíades— es el mayor lago de agua dulce de Israel. Tiene unas 53 kilómetros de circunferencia, aproximadamente 21 km de largo y 13 km de ancho; su superficie total es de 166 km² y alcanza una profundidad máxima de unos 43 metros. Situado a 209 metros por debajo del nivel del mar, es el lago de agua dulce más bajo de la Tierra y el segundo lago más bajo del mundo después del Mar Muerto, que es de agua salada. Aunque tradicionalmente se le denomina "mar", no es un verdadero mar, sino un lago de agua dulce.
En los mapas modernos se le ve frecuentemente como lago de Galilea o lago de Tiberíades, en la región de Galilea. En hebreo moderno se lo conoce como Yam Kinneret (ים כנרת), "Mar de Kinnereth" (Números 34:11; Josué 13:27). También aparece con otros nombres históricos y tradicionales: Lago de Genesaret o Mar de Genesaret (Lucas 5:1), por la llanura fértil en su orilla occidental; Ginnosar, Lago de Gennesar, Mar de Chinneroth, Mar de Tiberíades (nombre romano) y Aguas de Gennesareth. El nombre árabe es Buhairet Tabariyya (ayuda-info) (بحيرة طبريا), que significa lago de Tiberíades.
Geografía, geología y clima
El lago ocupa el fondo del Gran Valle del Rift del Jordán, una depresión tectónica originada por la separación de las placas africana y árabe. Su principal afluente es el río Jordán, que lo atraviesa de norte a sur transportando agua desde los lagos y arroyos de los Altos del Golán y del norte de Israel. Además del Jordán, recibe aportes de manantiales y arroyos menores que afloran en sus orillas.
Por su emplazamiento en una depresión rodeada de colinas, el clima local facilita la aparición de vientos repentinos y tormentas violentas sobre la superficie del lago; este fenómeno es célebre por relatos como el del Nuevo Testamento sobre Jesús calmando la tempestad. La región también ha experimentado actividad sísmica y, geológicamente, registros de vulcanismo en el pasado debido a la dinámica del rift.
Hidrología, flora y fauna
El Mar de Galilea presenta un ecosistema de agua dulce con una biodiversidad que incluye peces, aves migratorias y vegetación ribereña. Históricamente ha sido abundante en pesca; hoy en día uno de los productos más conocidos es el llamado "pez de San Pedro", la tilapia (tilapia del Nilo), que sigue en los menús de los restaurantes junto al lago. También hay especies de carpas y otros peces adaptados a las condiciones del lago.
Las comunidades ribereñas y los turistas valorizan sus playas, embarcaderos y reservas naturales. Sin embargo, el lago es sensible a cambios en el balance hídrico: las fluctuaciones del nivel del agua (debidas a sequías, variaciones estacionales y extracción para uso humano) pueden afectar la calidad del agua, promover proliferaciones de algas y poner presión sobre las poblaciones de peces. Por estas razones existen programas de monitoreo y gestión del agua.
Importancia histórica, arqueológica y cultural
La cuenca del lago ha sido habitada desde la antigüedad y es rica en restos arqueológicos y sitios de interés religioso e histórico: ciudades y yacimientos como Tiberíades (Tiberias), Cafarnaún (Capernaum), Magdala, Bethsaida y otros reflejan una larga presencia humana y el papel del lago en la economía y la vida religiosa de la región.
Para el cristianismo, el Mar de Galilea es especialmente significativo por estar asociado con muchos episodios de la vida pública de Jesús, incluidos pasajes evangélicos sobre predicación junto a sus orillas, milagros y la pesca milagrosa. Para el judaísmo y otras tradiciones locales, la región también posee relevancia religiosa y cultural.
Usos modernos y conservación
En la Edad moderna el lago ha sido fuente importante de agua dulce y pesca y un foco turístico. Fue parte del sistema de abastecimiento hídrico de Israel mediante el Acueducto Nacional y otras infraestructuras; en décadas recientes la disponibilidad de agua ha variado mucho por sequías y demandas agrícolas y urbanas. La gestión sostenible del recurso, el control de la contaminación, la protección de la biodiversidad y la regulación de la pesca son retos continuos que reúnen a autoridades, comunidades locales y organizaciones medioambientales.
Turismo, arqueología, pesca y religión continúan contribuyendo a la economía local. Al mismo tiempo, la vigilancia científica (calidad del agua, nivel del lago, estudios ecológicos) y proyectos de restauración buscan garantizar que el Mar de Galilea siga siendo un recurso natural y cultural de importancia regional.
En resumen, el Mar de Galilea (Yam Kinneret) es un lago de relevancia física, histórica, religiosa y ecológica: un cuerpo de agua dulce de dimensiones moderadas con una situación geológica singular, una biodiversidad valiosa y un papel decisivo en la historia y la vida contemporánea de la región.



