Gentilicio: qué es, ejemplos y formación de nombres de habitantes
Descubre qué es un gentilicio, cómo se forman y ejemplos claros para identificar el nombre de los habitantes de cualquier lugar. Fácil y práctico.
Un gentilicio (también llamado demonímico) es una palabra utilizada para designar a las personas o a los habitantes de un lugar. El nombre de la lengua de un pueblo suele coincidir con esta palabra; por ejemplo, el "inglés" (lengua o pueblo). No todos los lugares tienen un gentilicio establecido: a veces no existe una forma única aceptada y en otros casos se usan formas descriptivas como "persona de X".
Cómo se forman los gentilicios
Los gentilicios se forman agregando sufijos al topónimo (nombre del lugar) o, menos frecuentemente, mediante cambios en la raíz. Los sufijos más habituales en español son:
- -és / -esa: francés, francesa; inglés, inglesa; japonés, japonesa.
- -ano / -ana: mexicano, mexicana; peruano, peruana; romano, romana.
- -ense: costarricense; canadiense; salmantino → salmantino (variante) (este sufijo es muy productivo y neutro en cuanto al género).
- -eño / -eña: porteño, porteña; salteño, salteña.
- -ino / -ina: argentino, argentina; turinés → turinés / turinense (varía según el uso).
- -í / -í (con tilde): marroquí, iraquí (suelen llevar tilde cuando la forma exige acentuación).
- -ote / -ota (a veces con matiz coloquial o peyorativo): porteñote (poco común).
En muchos casos hay variantes históricas o locales; por ejemplo, para Madrid se usa principalmente madrileño/madrileña, mientras que en otros lugares pueden convivir dos formas.
Género, número y ortografía
- Los gentilicios tienen forma masculina y femenina (español / española), y su plural se forma según las reglas generales del español (españoles, españolas).
- No se escriben con mayúscula inicial cuando se usan como adjetivos o nombres de personas: soy español, los mexicanos. Lo mismo ocurre con los nombres de las lenguas: habla inglés.
- Se respetan las tildes propias de cada palabra: francés, marroquí.
Irregularidades y casos especiales
No todos los gentilicios siguen las formaciones más comunes. Algunos son irregulares por razones históricas o fonéticas:
- Formas invariables o atípicas: belga (masculino y femenino idénticos), vasco/vasca, catalán/catalana.
- Variantes locales: un mismo lugar puede admitir más de un gentilicio (almeriense / almeriano, pacense / pacense en distintos contextos).
- Topónimos compuestos o recientes: a veces no hay un gentilicio establecido; se usa una perífrasis: persona de X, habitante de X, o se crea uno con sufijo -ense (por ejemplo, ciudadense), aunque su aceptación dependerá del uso.
- Confusión con nombres de lengua: muchas lenguas comparten forma con el gentilicio (por ejemplo, inglés, francés), lo que es habitual y aceptado.
Recomendaciones para su uso
- Si dudas sobre la forma correcta, consulta fuentes normativas (RAE, academias locales) o el uso mayoritario en medios y publicaciones locales.
- Cuando no exista un gentilicio aceptado, usa expresiones descriptivas neutras: habitantes de X, personas de X.
- Respeta las formas y tildes establecidas y evita inventar gentilicios que suenen extraños o puedan resultar ofensivos.
En resumen, el gentilicio es la palabra que identifica a las personas según su lugar de origen o residencia. Su formación sigue pautas comunes pero admite numerosas excepciones y variantes locales; por ello conviene verificar la forma correcta cuando se escribe en contextos formales.
Demonías de sufijos
El idioma inglés tiene muchas formas de crear demónimos. La más común es añadir un sufijo al final del nombre del lugar. Se pueden utilizar sufijos latinos, semíticos o germánicos, como:
- -an (América → americana, Roma → romana)
- -ian (París → parisino, Rusia → ruso, India → indio, Canadá → canadiense).
- -ine (Florencia → florentino, Argentina → argentino)
- -ite (Vancouver → Vancouverite, Moscú → Moscovita) (sobre todo ciudades)
- -er (London → Londoner) (sobre todo ciudades)
- -eno (Los Ángeles → Angeleno o Los Angeleno, utiliza el sufijo español eño para los demónimos)
- -ish (España → español, Dinamarca → danés) (la mayoría de los países)
- "-ish" suele utilizarse sólo como adjetivo. Muchas formas comunes de "-ish" tienen diferentes demónimos. (España/Español/Español; Dinamarca/Danés/Danés; Judea/Judio/Judío o Judío; Polonia/Polaco/Poleo)
- -ese (Taiwán → taiwanés, Viena → vienés, Tirol → tirolés, Vietnam → vietnamita, Japón → japonés).
- "-ese" suele ser apropiado sólo como adjetivo, o para referirse a todo el grupo de personas. Por ejemplo, "Los chinos" significa toda la gente de China.
- -i (Irak → iraquí, Bengala → bengalí) (sobre todo en lugares de Oriente Medio y Asia meridional)
- -ic (Hispania → Hispano)
- "-ic" se utiliza sobre todo como adjetivo para referirse a un grupo étnico o lingüístico, por ejemplo, hispano frente a español
- -iote (Chipre → Cipriota, Fanar → Fanariote), especialmente para las localidades griegas.
Formas irregulares
En muchos casos, tanto el nombre del lugar como el demonio se crean utilizando un sufijo, por ejemplo, Inglaterra e inglés e inglés. Esto no siempre es así, por ejemplo, Francia → French; Filipinas → Filipino o Pilipino.
En unos pocos casos, el nombre del país no está en absoluto relacionado con el nombre del pueblo (Países Bajos → holandés). Esto suele deberse a que las dos palabras proceden de idiomas diferentes.
Los demónimos pueden ser sustantivos o adjetivos. En muchos casos, las formas del sustantivo y del adjetivo son iguales (canadiense/canadiense); en otros casos son diferentes (español/español).
En el caso de las provincias y territorios canadienses y de los estados estadounidenses, los demónimos no suelen utilizarse como adjetivos.
Problemas culturales
Algunos pueblos, principalmente las culturas que fueron tomadas por los colonos europeos, no tienen ningún demonio. También pueden tener un demonio que es el mismo que el nombre de su nación. Algunos ejemplos son los iroqueses, los aztecas, los maoríes y los checos. A menudo, las lenguas nativas de estos pueblos tienen formas que no se utilizaron en inglés. En checo, por ejemplo, el idioma es Čeština, la nación es Česko o Česká republika, y el pueblo es Češi.
El demonio para la gente de los Estados Unidos de América tiene un problema similar. "Americano" puede significar tanto alguien de Estados Unidos como alguien de cualquier parte de los dos continentes americanos (América del Norte y América del Sur). United Statian no se usa en inglés, pero existe en español (estadounidense) y se usa mucho en el español latinoamericano, en francés (étatsunien(ne)) existe pero se usa poco, en portugués (estado-unidense o estadunidense) pero no se usa tanto, en italiano (statunitense) existe pero se usa poco, y también en Interlingua (statounitese). En esperanto el país es Usono y el demonio es Usonano, evitando la confusión con Amerikano. En alemán (US-Amerikaner) se puede utilizar US American (para el sustantivo) y US-American, pero no se usa mucho.
Preguntas y respuestas
P: ¿Qué es un demónimo?
R: Un demonio es un término utilizado para describir a las personas o habitantes de un lugar determinado.
P: ¿Existe un término utilizado para describir la lengua de una persona?
R: Sí, el demónimo de la lengua de un pueblo suele ser el mismo que el del propio pueblo.
P: ¿Puede dar un ejemplo de un topónimo?
R: Sí, "inglés" puede utilizarse como demónimo para referirse tanto a la lengua como al pueblo.
P: ¿Todos los lugares pueden describirse con un topónimo?
R: No, algunos lugares pueden no tener un término para describir a las personas que viven en ellos.
P: ¿Por qué el topónimo de la lengua de un pueblo suele ser el mismo que el del pueblo?
R: Suele ser así porque la lengua es un aspecto importante de la cultura y la identidad de un pueblo.
P: ¿Se le ocurre algún otro ejemplo de demónimo además de "inglés"?
R: Sí, "francés" puede usarse como demónimo para referirse tanto a la lengua como al pueblo.
P: ¿En qué puede ser útil entender los demónimos?
R: Entender los demónimos puede ser útil para comunicarse y comprender la identidad cultural de un determinado grupo de personas o lugar.
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