Alfred Lothar Wegener (1 de noviembre de 1880 - 13 de noviembre de 1930) fue un científico y meteorólogo alemán. Destaca por su teoría de la deriva continental, que propuso en diciembre de 1912. Se trata de la idea de que los continentes se desplazan lentamente alrededor de la Tierra. También tenía ideas sobre el motivo de la deriva de los continentes, que otros científicos consideraban imposible. Su hipótesis no fue aceptada hasta la década de 1950. Entonces, varios descubrimientos aportaron pruebas de la deriva continental y de las causas reales.
Wegener nació en Berlín y en 1904 se doctoró en Astronomía en la Universidad de Berlín. Como oficial de reserva del ejército alemán, fue llamado a filas en 1914 para luchar en la Primera Guerra Mundial. Fue herido de gravedad en Bélgica y trasladado al servicio meteorológico del ejército. Después de la guerra se dedicó principalmente a la meteorología.
Trabajo científico y publicaciones
Además de sus estudios en astronomía y meteorología, Wegener combinó observaciones geológicas, paleontológicas y climatológicas para sostener su hipótesis. En 1915 publicó la obra más conocida: Die Entstehung der Kontinente und Ozeane (El origen de los continentes y los océanos), donde sintetizó y amplió sus argumentos sobre la deriva continental. A lo largo de su carrera escribió numerosos artículos sobre circulación atmosférica, métodos de medición meteorológica y clima polar.
La teoría de la deriva continental
La idea central de Wegener era que los continentes no eran fijos, sino que se desplazaban lentamente sobre la superficie terrestre. Entre las explicaciones que propuso para el movimiento figuraban fuerzas relacionadas con la rotación terrestre y las mareas, aunque reconoció que los mecanismos concretos quedaban por demostrar. Muchos geólogos de la época criticaron estas explicaciones por considerarlas insuficientes para mover las enormes masas continentales.
Evidencias que presentó
Wegener reunió varios tipos de pruebas para apoyar su hipótesis:
- Encaje de las costas: observó el aparente ajuste entre las costas de África y Sudamérica.
- Distribución de fósiles: citó hallazgos idénticos o muy similares en continentes hoy separados (por ejemplo, fósiles de Mesosaurus, Glossopteris y Lystrosaurus), lo que sugería comunicación terrestre previa entre esas regiones.
- Correspondencia de formaciones rocosas y cadenas montañosas: similitudes entre estructuras geológicas en continentes separados (por ejemplo, la continuidad de ciertos cinturones orogénicos) indicaban que habían formado parte de una misma masa continental.
- Evidencias paleoclimáticas: restos de glaciaciones en regiones hoy cálidas y carbón en zonas polares mostraban cambios grandes en la posición relativa de continentes en el pasado.
Recepción y desarrollo posterior
En su momento la comunidad científica rechazó en gran medida la teoría de Wegener, principalmente por la falta de un mecanismo plausible capaz de explicar cómo se movían los continentes. No obstante, las observaciones que él reunió fueron fundamentales. A partir de la década de 1950 y especialmente en los años 1960, investigaciones en paleomagnetismo, la cartografía del fondo oceánico y el descubrimiento del seafloor spreading (expansión del fondo marino) condujeron al desarrollo de la teoría de la tectónica de placas. Esa teoría proporcionó el mecanismo físico —placas rígidas que se mueven sobre el manto terrestre— y confirmó muchas de las predicciones y observaciones iniciales de Wegener.
Expediciones a Groenlandia y su muerte
Wegener participó y organizó varias expediciones al Ártico y a Groenlandia para estudiar el clima polar y la circulación atmosférica. Fue en una de estas expediciones, durante el invierno de 1930, cuando falleció en el desierto helado de Groenlandia. Murió mientras intentaba regresar a la base y su cuerpo fue hallado posteriormente en el hielo. Su muerte truncó una carrera científica activa, pero no detuvo la difusión de sus ideas.
Legado
Hoy Wegener es considerado el precursor de la teoría moderna de la tectónica de placas y uno de los científicos más influyentes en geología del siglo XX. Su enfoque interdisciplinario —combinar datos geológicos, paleontológicos y climatológicos— marcó un cambio en la manera de abordar los grandes problemas de la Tierra. En su memoria existen instituciones y centros dedicados a la investigación polar y marina que llevan su nombre, y su obra sigue siendo citada como un ejemplo de cómo grandes hipótesis científicas pueden adelantarse a la evidencia disponible en su tiempo.



