Guerra de Corea (coreano: 한국전쟁, ruso: Корейская Война, chino: 朝鲜战争), también conocida en algunos países como la Guerra Olvidada, se desarrolló entre el 25 de junio de 1950 y el 27 de julio de 1953. Fue, en esencia, una guerra civil entre la República de Corea (Corea del Sur) y la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte). Corea del Sur recibió apoyo militar de las fuerzas de varios países miembros de las Naciones Unidas, bajo el mando operativo de Estados Unidos. Corea del Norte contó con el respaldo político y militar de la República Popular China y la Unión Soviética. Los combates comenzaron la madrugada del 25 de junio de 1950 y, tras intensos enfrentamientos en la península, cesaron con el armisticio del 27 de julio de 1953. Las pérdidas fueron enormes: se estima que más de dos millones de coreanos murieron —soldados y civiles—, con la mayor parte de las víctimas en el Norte; las cifras exactas varían según las fuentes.
Causas y contexto
Tras la rendición japonesa en 1945, la península coreana quedó dividida en dos zonas de ocupación: el norte bajo influencia soviética y el sur bajo influencia estadounidense. La Guerra Fría y la rivalidad ideológica entre comunismo y capitalismo facilitaron la creación de dos gobiernos enfrentados: en el Norte, la República Popular Democrática de Corea, liderada por Kim Il-Sung; en el Sur, la República de Corea, encabezada por Syngman Rhee. Ambos gobiernos reclamaban la soberanía sobre toda la península. La acumulación de tensiones fronterizas, escaramuzas y la ambición por reunificar Corea por la fuerza llevaron al estallido del conflicto el 25 de junio de 1950.
Alianzas y apoyos internacionales
Ambos bandos se acusan mutuamente del inicio de la guerra. El Norte contó con el apoyo político y logístico de la Unión Soviética y, a partir de octubre de 1950, con el envío masivo de tropas chinas del Ejército Popular de Liberación, dirigido por Mao Zedong. Además hubo apoyo médico y logístico de varios países del bloque socialista, entre ellos Alemania Oriental (dirigida por Walter Ulbricht), Hungría (Mátyás Rákosi), Rumanía (Gheorghe Gheorghiu-Dej), Checoslovaquia (Klement Gottwald), Polonia (Bolesław Bierut) y Bulgaria. También hubo asistencia procedente de Mongolia (Khorloogiin Choibalsan).
El Sur, bajo el liderazgo nacionalista de Syngman Rhee, recibió asistencia de numerosos países que actuaron bajo el mandato de las Naciones Unidas, encabezados por Estados Unidos. Fuerzas de países como Reino Unido, Turquía, Canadá, Australia y otros contribuyeron con tropas y recursos. Las fuerzas estadounidenses aportaron unidades de Ejército, Fuerza Aérea y Marina; las fuerzas británicas participaron en número menor sobre el terreno.
Desarrollo del conflicto
La invasión inicial norcoreana avanzó rápidamente y puso en peligro la supervivencia del gobierno surcoreano, empujando a las tropas aliadas hacia el perímetro de Pusan, en el sureste. La contraofensiva aliada, destacada por el desembarco en Incheon (septiembre de 1950) bajo el mando del general Douglas MacArthur, cambió la situación y permitió retomar Seúl y avanzar hacia el norte, hasta acercarse al río Yalu en la frontera con China. La entrada masiva de tropas chinas a favor de Corea del Norte a finales de 1950 forzó la retirada de las fuerzas de la ONU y provocó un estancamiento militar que derivó en línea de frente cerca del paralelo 38.
Durante 1951–1953 los combates se caracterizaron por ofensivas y contraofensivas limitadas, batallas en zonas montañosas y bombardeos a gran escala, incluida la destrucción de gran parte de las infraestructuras civiles. Las conversaciones de armisticio comenzaron en 1951 y se prolongaron dos años hasta su firma en Panmunjom el 27 de julio de 1953.
Armisticio y situación posterior
El armisticio de 1953 estableció el cese de hostilidades y creó la Zona Desmilitarizada de Corea (DMZ), una franja de seguridad que atraviesa la península alrededor del paralelo 38 y que tiene aproximadamente 250 km de longitud y unos 4 km de ancho en su franja central. No se firmó un tratado de paz; técnicamente, las dos Coreas permanecen en guerra. Estados Unidos mantuvo fuerzas en Corea del Sur como disuasión ante eventuales nuevas agresiones norcoreanas y para garantizar la estabilidad regional.
Consecuencias humanas, económicas y políticas
- Víctimas y desplazamiento: Las pérdidas humanas fueron enormes: millones de civiles y combatientes muertos o heridos, con cifras totales estimadas entre 2 y 4 millones (según diferentes fuentes). Millones quedaron desplazados o como refugiados.
- Destrucción material: Ciudades, puentes, fábricas e infraestructuras fueron destruidos en gran parte de la península, especialmente en el Norte. La reconstrucción costó décadas y siguió caminos distintos en cada Corea.
- Política y régimen: En Corea del Norte, la guerra consolidó el régimen de Kim Il-Sung y el fortalecimiento del modelo económico y militar centralizado, así como el surgimiento de la ideología del juche posteriormente. En Corea del Sur se sucedieron gobiernos autoritarios (como el de Syngman Rhee) que justificaron la represión interna por motivos de seguridad; décadas después se produciría la transición hacia la democracia.
- Impacto en la Guerra Fría: La guerra intensificó la confrontación entre bloques, aceleró la rearmamentización de la región (incluyendo la reactivación militar de Japón) y fijó la presencia militar estadounidense en Asia oriental.
- Relaciones internacionales: A largo plazo, el conflicto marcó las relaciones entre China y Estados Unidos y consolidó la división de la península como un punto fijo de tensión global.
Datos sobre bajas y material (estimaciones)
Las cifras exactas varían según las fuentes y los países. Algunas estimaciones ampliamente citadas son:
- Coreanos (militares y civiles): entre 2 y 3 millones de muertos en total, con millones más heridos o desaparecidos.
- Estados Unidos: alrededor de 36.574 muertos en acción o por otras causas relacionadas (cifra oficial), y más de 100.000 heridos.
- China y Corea del Norte: cifras oficiales y no oficiales difieren; se estima que China sufrió cientos de miles de bajas (muertos y heridos) y Corea del Norte también elevadas pérdidas militares y civiles.
Nota: las cifras son aproximadas; historiadores y estadísticas oficiales ofrecen rangos distintos según metodología y acceso a archivos.
Repercusiones a largo plazo y memoria
La Guerra de Corea dejó una división duradera que ha marcado la historia y la política de Asia oriental. La DMZ se ha convertido en símbolo de la separación y, al mismo tiempo, en una curiosa reserva ecológica por la ausencia humana intensa. Las relaciones intercoreanas han alternado momentos de tensión máxima con intentos de diálogo y acercamiento (cumbres, intercambios culturales y económicos), pero la ausencia de un tratado de paz y la carrera armamentística —incluida la cuestión nuclear en décadas recientes— mantienen la península como un foco de inestabilidad.
Contexto cultural y denominación
En Estados Unidos y en algunos países occidentales la Guerra de Corea es conocida como "the Forgotten War" (la Guerra Olvidada), porque quedó eclipsada en la memoria pública por la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente, por la Guerra de Vietnam. No obstante, su importancia histórica es crucial para entender la configuración geopolítica de la posguerra y las dinámicas de la Guerra Fría en Asia.
En resumen, la Guerra de Corea (1950–1953) fue un conflicto decisivo de la Guerra Fría que causó enormes pérdidas humanas y materiales, consolidó la división de la península y dejó consecuencias políticas, militares y sociales que perduran hasta la actualidad.


