El radio de Kepler-22b es aproximadamente 2,4 veces el de la Tierra. Su masa y composición superficial siguen siendo desconocidas, y sólo se han establecido algunas estimaciones muy aproximadas: Tiene menos de 124 masas terrestres en el límite de confianza de 3 sigmas, y menos de 36 masas terrestres en el límite de confianza de 1 sigma.
Se cree que el objeto tiene una masa similar a la de Neptuno (~35 masas terrestres). Otra posibilidad es que Kepler-22b sea un mundo "oceánico". También podría ser comparable al planeta rico en agua GJ 1214 b, aunque Kepler-22b, a diferencia de GJ 1214 b, se encuentra en la zona habitable. Si tiene una composición similar a la de la Tierra, la compresión de material en el interior del planeta daría una masa total superior a 40 masas terrestres. Un planeta así también produciría una gravedad en la superficie superior a 7 veces la de la Tierra. Las mediciones de la velocidad radial del sistema descartan esta posibilidad con una incertidumbre de al menos 1 sigma, lo que sugiere que Kepler-22b no tiene una composición similar a la de la Tierra. Es probable que tenga una composición más rica en volátiles con una capa exterior líquida o gaseosa; esto lo haría similar a Kepler-11f, el planeta gaseoso más pequeño conocido.
"Si se trata de un océano en su mayor parte con un pequeño núcleo rocoso", especuló Natalie Batalha, una de las científicas del proyecto, "no está más allá de la posibilidad de que exista vida en un océano así". Esta posibilidad de vida ha impulsado al SETI a realizar investigaciones sobre los principales candidatos a la inteligencia extraterrestre. Sin embargo, si el ciclo del carbono del planeta ha cesado debido a la falta de océanos y a la tectónica de placas, Kepler-22b podría convertirse en un super-Venus estéril.