Ciclo del carbono (CO2): definición, procesos y efectos climáticos
Ciclo del carbono: definición, procesos clave (fotosíntesis, combustión, meteorización), impacto del CO2 y efectos climáticos como calentamiento global y acidificación de los océanos.
El ciclo del carbono es el conjunto de procesos por los que el carbono se intercambia y almacena entre la atmósfera, los océanos, la biosfera y la litosfera. En la práctica, describe cómo el carbono se mueve entre reservorios y cómo se transforma químicamente: algunos procesos ocurren en cuestión de días o años, otros duran cientos de miles o millones de años.
Reservorios principales y escalas de tiempo
- Atmósfera: principalmente como dióxido de carbono (CO2) y, en menor medida, metano (CH4) y otras formas.
- Biosfera: carbono en tejidos de plantas, animales y microorganismos (rápidos intercambios estacionales y anuales).
- Suelos y materia orgánica: puede almacenar carbono desde años hasta milenios.
- Océanos: disuelven CO2 y lo transforman en carbono inorgánico disuelto; actúan como sumidero a escala de décadas a siglos.
- Rocas sedimentarias y carbonatadas: la mayor reserva de carbono a largo plazo (miles a millones de años).
Procesos clave del ciclo del carbono
Las principales vías de entrada del carbono en el ciclo son los volcanes y la quema de combustibles fósiles como el carbón y el gas. Durante la mayor parte de la historia geológica, los volcanes fueron la mayor fuente de CO2 para la atmósfera, pero en los últimos cien años las actividades humanas que queman combustibles fósiles han añadido aproximadamente cien veces más CO2 al aire que los volcanes. Es decir, por cada tonelada de CO2 que aportan los volcanes, las personas han añadido unas 100 toneladas de CO2.
- Fotosíntesis: la principal forma de extraer CO2 de la atmósfera. Plantas, algas y cianobacterias absorben CO2 y lo incorporan en materia orgánica mediante la energía solar.
- Respiración y descomposición: los organismos liberan CO2 al consumir materia orgánica; cuando los organismos mueren, parte del carbono se descompone y regresa a la atmósfera o al suelo.
- Enterramiento y sedimentación: parte de la materia orgánica no se descompone completamente y queda enterrada en sedimentos. Con el tiempo, estos sedimentos forman rocas y rocas carbonatadas, como la caliza, que contienen carbono en forma de carbonatos minerales.
- Meteorización química: la meteorización por la lluvia y el agua superficial disuelve CO2 como ácido carbónico diluido, que reacciona con las rocas y transporta iones que acabarán formando sedimentos carbonatados en océanos y ríos.
- Intercambio con los océanos: parte del CO2 atmosférico se disuelve en el agua de mar. Los océanos actualmente absorben más CO2 del que liberan cada año, lo que ayuda a moderar el aumento atmosférico pero provoca cambios químicos en el agua (acidificación).
- Subducción y volcanismo: la reserva de carbono en las rocas sedimentarias es mucho mayor que la de la atmósfera. Con el tiempo, cuando las placas oceánicas subducen en la tectónica de placas, parte de ese carbono vuelve a la atmósfera mediante el vulcanismo, cerrando el ciclo a escala geológica.
"La meteorización es un gran consumidor del dióxido de carbono atmosférico esencial para la disolución de las rocas".
Efectos climáticos y consecuencias
El aumento de CO2 atmosférico producido por la quema de combustibles fósiles y por cambios en el uso del suelo (deforestación, conversión a agricultura) intensifica el efecto invernadero, elevando la temperatura media global y provocando cambios climáticos. Entre las consecuencias directas e indirectas destacan:
- Calentamiento global: incremento de temperaturas medias, olas de calor y cambios en patrones meteorológicos.
- Elevación del nivel del mar: por expansión térmica y fusión de hielos terrestres.
- Acidificación oceánica: la mayor absorción de CO2 reduce el pH del agua, afectando a organismos calcificadores (corales, bivalvos) y toda la cadena trófica marina.
- Alteración de ecosistemas: cambios en distribución de especies, fenología y productividad primaria; pérdidas de biodiversidad en ecosistemas vulnerables.
- Retroalimentaciones climáticas: por ejemplo, el deshielo del permafrost libera carbono y metano almacenado, lo que puede acelerar aún más el calentamiento.
Medidas de mitigación y seguimiento
Para limitar las alteraciones del ciclo del carbono y sus efectos climáticos se aplican distintas estrategias:
- Reducción de emisiones: transición a energías renovables, eficiencia energética y cambios en transporte e industria.
- Protección y restauración de sumideros: reforestación, manejo sostenible de suelos y conservación de humedales que almacenan carbono.
- Captura y almacenamiento de carbono (CCS/CCU): tecnologías que capturan CO2 de fuentes puntuales o del aire y lo almacenan geológicamente o lo reutilizan.
- Gestión agronómica: prácticas agrícolas que incrementan la materia orgánica del suelo (siembra directa, rotación de cultivos, agroforestería).
- Monitoreo: observaciones atmosféricas, mediciones oceánicas y modelos que cuantifican flujos de carbono y permiten evaluar políticas y escenarios futuros.
Notas finales
El ciclo del carbono es dinámico y está influido tanto por procesos naturales como por actividades humanas. Entender la magnitud de los reservorios, los flujos entre ellos y las escalas de tiempo asociadas es esencial para diseñar medidas eficaces de mitigación y adaptación. Aunque los océanos y ecosistemas terrestres absorben gran parte de las emisiones humanas, confiar en estos sumideros sin reducir emisiones no es una estrategia sostenible: además de limitar el aumento de CO2 atmosférico, es crucial proteger la salud de esos sumideros para evitar retroalimentaciones que agraven el cambio climático.

Diagrama del ciclo del carbono. Los números negros muestran la cantidad de carbono almacenada en cada etapa, en miles de millones de toneladas ("GtC" significa gigatoneladas de carbono y las cifras se registraron alrededor de 2004). Los números morados muestran la cantidad de carbono que se mueve entre cada etapa cada año. Los sedimentos, tal como se definen en este diagrama, no incluyen los ~70 millones de GtC de roca carbonatada y kerógeno (otros depósitos orgánicos).
Resumen
El ciclo del carbono es un proceso en el que el carbono se recicla a través del ecosistema. La concentración de carbono en la materia viva (18%) es casi 100 veces mayor que su concentración en la tierra (0,19%). Por tanto, los seres vivos extraen carbono de su entorno no vivo. Para que la vida continúe, este carbono debe ser reciclado. El diagrama muestra el ciclo del carbono en detalle. Un ejemplo de la ruta que sigue el carbono en este ciclo es que el dióxido de carbono de la atmósfera es absorbido por las plantas y utilizado en la fotosíntesis para producir azúcares que la planta utiliza como energía. Cuando la planta muere, se descompone y el carbono almacenado en la planta, durante millones de años, se convierte en carbón (un combustible fósil). El carbón se quema y emite dióxido de carbono que va a parar a la atmósfera.
En estos momentos, el ciclo del carbono, y cómo la actividad humana lo está afectando, es un gran tema en las noticias internacionales. Los combustibles fósiles son un recurso no renovable, lo que significa que no pueden sustituirse fácilmente. Nuestro uso de combustibles fósiles se ha duplicado prácticamente cada 20 años desde 1900. Esta liberación de dióxido de carbono contribuye al efecto invernadero y a la lluvia ácida.
El ciclo del carbono fue descubierto por Joseph Priestley y Antoine Lavoisier, y popularizado por Humphry Davy.
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Preguntas y respuestas
P: ¿Qué es el ciclo del carbono?
R: El ciclo del carbono es la forma en que el carbono se almacena y se sustituye en la Tierra. Implica procesos que duran cientos de millones de años, así como los que ocurren anualmente.
P: ¿Cuáles son las principales vías por las que el carbono entra en el ciclo del carbono?
R: Las principales vías por las que el carbono entra en el ciclo del carbono son los volcanes y la quema de combustibles fósiles como el carbón y el gas. En la historia reciente, las personas que queman combustibles fósiles han añadido al aire unas cien veces más CO2 que los volcanes.
P: ¿Cómo elimina la fotosíntesis el CO2 de la atmósfera?
R: La fotosíntesis de los organismos vivos elimina CO2 de la atmósfera al absorberlo para producir energía. Una parte se libera cuando mueren y se descomponen, pero otra parte también queda enterrada en las rocas sedimentarias.
P: ¿Cómo contribuye la meteorización a disolver las rocas?
R: La meteorización por la lluvia arrastra CO2 en forma de ácido carbónico diluido que reacciona con la roca, ayudando a disolverla y destruirla. Este proceso también acaba en forma de sedimentos que ayudan a completar el ciclo.
P: ¿Dónde más se disuelve parte del CO2?
R: Parte del CO2 también se disuelve en los océanos, donde puede permanecer durante largos periodos antes de ser liberado de nuevo a la atmósfera o pasar a formar parte de las rocas sedimentarias.
P: ¿Cuánto CO2 más han añadido las personas al aire en comparación con los volcanes?
R: Por cada tonelada de CO2 añadida al aire por los volcanes, unas 100 toneladas de CO2 han sido añadidas al aire por las personas a través de la combustión en los últimos cien años.
P: ¿Qué es un gran consumidor de dióxido de carbono atmosférico esencial para disolver las rocas?
R: La meteorización es un gran consumidor de Dióxido de Carbono atmosférico esencial para disolver las rocas .
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