Irma Ida Ilse Grese (7 de octubre de 1923 - 13 de diciembre de 1945) fue miembro de la Schutzstaffel (SS) durante la Segunda Guerra Mundial. Se desempeñó como guardia en varios campos de concentración nazis, entre ellos Ravensbrück, Auschwitz y la sección femenina del campo de concentración de Bergen-Belsen. Con apenas veinte años llegó a ocupar puestos de autoridad sobre prisioneras, desempeñándose como Aufseherin (vigilante/supervisora) y ganándose rápidamente fama por su trato brutal hacia las internas.
Actuación en los campos y reputación
Los prisioneros de Auschwitz apodaron a Grese "la hiena de Auschwitz" (en alemán: die Hyäne von Auschwitz) por la crueldad con la que los trataba. Testimonios de supervivientes y de otros guardias describieron episodios de palizas, humillaciones, selección de prisioneras para las cámaras de gas y uso de perros para aterrorizar y golpear a las internas. Su figura se convirtió en un símbolo de la brutalidad ejercida por algunas vigilantes femeninas dentro del sistema de campos de concentración.
Detención, juicio y condena
Tras la liberación del campo de Bergen-Belsen por las fuerzas británicas en abril de 1945, Grese fue detenida y llevada a juicio. Fue juzgada por crímenes de guerra. Aunque en ocasiones se la menciona en relación con los Juicios de Núremberg, su proceso se llevó a cabo ante un tribunal militar británico en el llamado Juicio de Bergen-Belsen (celebrado en Lüneburg), donde se juzgó a varios responsables del campo. En ese juicio fue encontrada culpable de crímenes contra la humanidad por lo que hizo en Auschwitz y Bergen-Belsen.
Sentencia y ejecución
Irma Grese fue condenada a muerte y ejecutada el 13 de diciembre de 1945 en la prisión de Hameln (Alemania). Tenía 22 años. La ejecución fue llevada a cabo por el servicio penitenciario británico que aplicó la pena capital dictada por el tribunal.
Legado
La figura de Grese sigue siendo objeto de estudio como ejemplo de la participación femenina en la maquinaria represiva nazi y de cómo jóvenes pudieron involucrarse en actos de extrema violencia en el contexto del Holocausto. Los relatos de supervivientes, los expedientes judiciales y la documentación del juicio han contribuido a reconstruir su papel y a mantener viva la memoria de las víctimas.

