Las cardiopatías son un término general que significa que el corazón no funciona normalmente. Los bebés pueden nacer con una cardiopatía. Esto se denomina cardiopatía congénita. Si las personas contraen una cardiopatía más tarde, se denomina cardiopatía adquirida. La mayoría de las cardiopatías son adquiridas.

 

Causas y factores de riesgo

Las cardiopatías tienen orígenes diversos según sean congénitas o adquiridas.

  • Cardiopatías congénitas: suelen deberse a malformaciones del desarrollo del corazón antes del nacimiento. Pueden estar relacionadas con factores genéticos (mutaciones o síndromes cromosómicos) o factores ambientales durante el embarazo, como infecciones maternas (p. ej., rubéola), consumo de alcohol, algunos fármacos teratogénicos o control prenatal insuficiente.
  • Cardiopatías adquiridas: aparecen después del nacimiento y sus causas más comunes incluyen la enfermedad coronaria (aterosclerosis de las arterias que aportan sangre al corazón), la hipertensión arterial no controlada, las infecciones cardíacas (endocarditis), procesos inflamatorios (miocarditis), valvulopatías degenerativas y trastornos metabólicos (diabetes, obesidad).
  • Factores de riesgo generales: edad avanzada, tabaquismo, hipertensión, colesterol alto, diabetes, obesidad, sedentarismo, antecedentes familiares de enfermedad cardíaca y consumo excesivo de alcohol.

Síntomas comunes

Los síntomas dependen del tipo y la gravedad de la cardiopatía. Algunos son agudos y llamativos; otros aparecen de forma progresiva.

  • Falta de aire (disnea), especialmente al esfuerzo o al acostarse.
  • Dolor torácico o sensación de opresión en el pecho.
  • Fatiga o intolerancia al ejercicio.
  • Palpitaciones o latidos irregulares (arritmias).
  • Desmayos o mareos (síncope).
  • Hinchazón en piernas, tobillos o abdomen (edema por insuficiencia cardíaca).
  • En recién nacidos: coloración azulada (cianosis), dificultad para alimentarse, respiración rápida o sudoración excesiva.

Tipos de cardiopatías

Se pueden clasificar de muchas maneras; aquí se resumen las más relevantes:

  • Congénitas: defectos del tabique (comunicación interauricular o interventricular), persistencia del conducto arterioso (PDA), estenosis de las válvulas, transposición de grandes vasos, tetralogía de Fallot, entre otras.
  • Adquiridas:
    • Enfermedad coronaria (angina, infarto de miocardio).
    • Insuficiencia cardíaca (por daño del músculo cardíaco o sobrecarga).
    • Miocardiopatías (dilatada, hipertrófica, restrictiva).
    • Valvulopatías (estenosis o insuficiencia de las válvulas cardíacas).
    • Arritmias (fibrilación auricular, taquicardia ventricular, bloqueo cardíaco).
    • Enfermedades inflamatorias o infecciosas del corazón (miocarditis, endocarditis).

Cómo se diagnostican

El diagnóstico combina la historia clínica, la exploración física y pruebas complementarias:

  • Electrocardiograma (ECG): detecta arritmias y signos de daño cardíaco.
  • Ecocardiograma: estudia la estructura y función del corazón mediante ultrasonido; esencial en cardiopatías congénitas y valvulopatías.
  • Radiografía de tórax: evalúa tamaño cardíaco y estado pulmonar.
  • Pruebas de esfuerzo y monitorización ambulatoria (Holter): para arritmias y evaluación funcional.
  • Angiografía coronaria o tomografía/magnetismo cardíaco: útiles para enfermedad coronaria y valoración anatómica avanzada.
  • Cateterismo cardíaco: diagnóstico y a veces terapéutico (por ejemplo, cierre de defectos o dilatación de estenosis).

Tratamiento

El tratamiento depende del tipo y la severidad de la cardiopatía e incluye medidas médicas, intervencionistas, quirúrgicas y de rehabilitación.

  • Medicación: diuréticos, inhibidores de la ECA/ARA-II, betabloqueantes, antiarrítmicos, anticoagulantes, estatinas, nitratos, según indicación.
  • Procedimientos de intervencionismo: angioplastia coronaria, colocación de stents, cierre percutáneo de defectos congénitos, reparación valvular por catéter.
  • Cirugía cardíaca: cirugía de derivación coronaria (bypass), reparación o reemplazo valvular, corrección de malformaciones congénitas.
  • Dispositivos implantables: marcapasos para bloqueos, desfibrilador implantable (ICD) para prevención de muerte súbita.
  • Trasplante cardíaco: en insuficiencia cardíaca terminal cuando otras opciones no son eficaces.
  • Rehabilitación cardíaca y cambios en el estilo de vida: ejercicio supervisado, dieta, control de factores de riesgo y apoyo psicosocial.

Prevención

  • Mantener control de la presión arterial, glucemia y colesterol.
  • Abandonar el tabaco y limitar el consumo de alcohol.
  • Adoptar una dieta saludable y actividad física regular.
  • Atención prenatal adecuada: vacunación (por ejemplo contra la rubéola), evitar teratógenos y controlar infecciones durante el embarazo.
  • Control y seguimiento médico si existen antecedentes familiares o factores de riesgo.

Cuándo acudir al médico o a urgencias

  • Dolor torácico intenso o prolongado.
  • Dificultad respiratoria súbita o empeoramiento marcado de la disnea.
  • Desmayos, mareos persistentes o palpitaciones muy rápidas.
  • Hinchazón rápida e importante de piernas o abdomen.
  • En recién nacidos: dificultad para alimentarse, respiración rápida, coloración azulada o letargo.

Pronóstico: varía ampliamente: muchas cardiopatías congénitas se corrigen con cirugía o intervencionismo y permiten una vida larga y funcional; las cardiopatías adquiridas pueden controlarse eficazmente si se tratan y se corrigen los factores de riesgo, aunque algunas evolucionan a insuficiencia cardíaca crónica. El diagnóstico y tratamiento precoz mejoran el pronóstico.

Si sospecha una cardiopatía o tiene síntomas cardíacos, consulte con su profesional de salud para valoración y pruebas adecuadas.