El vuelo 587 de American Airlines fue un vuelo comercial regular desde el aeropuerto internacional John F. Kennedy de Nueva York al aeropuerto internacional de Las Américas en la República Dominicana. El avión utilizado era un Airbus A300-600. El 12 de noviembre de 2001, la aeronave se estrelló en el barrio Belle Harbor de Queens, Nueva York. Las 260 personas que viajaban en el vuelo murieron. También murieron cinco personas en tierra. El accidente fue causado por el fallo de la cola del avión debido a un error del piloto en la turbulencia de la estela (turbulencia que se forma detrás de un avión mientras vuela por el aire). Es el segundo accidente aéreo más mortífero en Estados Unidos después del del vuelo 191 de American Airlines, ocurrido el 25 de mayo de 1979.

Como el accidente tuvo lugar dos meses y un día después de los atentados del 11 de septiembre en el World Trade Center de Manhattan, hizo creer a la gente que el accidente había sido causado por el terrorismo.

Detalles del accidente

El siniestro se produjo poco después del despegue desde el JFK, cuando el avión se elevaba sobre la costa de Queens. Tras el despegue, el Airbus comenzó a presentar movimientos bruscos en guiñada (movimiento de la aeronave alrededor de su eje vertical) que terminaron provocando la separación del estabilizador vertical (la "cola") de la aeronave. Los restos cayeron sobre varias viviendas en Belle Harbor y zonas cercanas, produciendo una gran zona de escombros y daños materiales significativos.

Investigación y causa

La investigación fue dirigida principalmente por la Junta Nacional de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (NTSB), con apoyo del FBI y otras autoridades. Inicialmente se investigaron todas las hipótesis, incluida la posibilidad de un acto deliberado dada la proximidad temporal con los atentados del 11 de septiembre; sin embargo, tras el análisis de los restos, registros de voz y datos de vuelo, y otras pruebas físicas, se descartó el terrorismo.

El informe final de la NTSB concluyó que la causa probable fue la separación del estabilizador vertical como resultado de cargas estructurales excesivas aplicadas por movimientos repetidos y excesivos de los mandos del timón (pedales de timón) por parte del primer oficial. Estos movimientos se produjeron mientras la aeronave respondía a la turbulencia de estela generada por un gran avión que había despegado antes. Los inputs de timón fueron calificados como innecesarios y excesivos, lo que llevó a cargas superiores a las previstas en el diseño, provocando la falla estructural.

Consecuencias y recomendaciones

Tras el accidente, la NTSB emitió recomendaciones dirigidas a aerolíneas, a los fabricantes y a los organismos reguladores para revisar la formación de pilotos en el uso del timón y en la gestión de la turbulencia de estela, además de reforzar procedimientos de entrenamiento y la coordinación de la tripulación (CRM). Las autoridades de aviación y varias compañías modificaron programas de instrucción para evitar reacciones inadecuadas ante movimientos de la aeronave y enfatizar el uso apropiado de los pedales de timón.

La mayoría de las víctimas a bordo eran pasajeros con vínculos con la República Dominicana y la comunidad dominicana de Nueva York; el accidente causó un gran impacto en ambas comunidades. Se erigieron memoriales en Belle Harbor y en la República Dominicana para recordar a las víctimas. Además, las familias de los fallecidos iniciaron procesos legales y negociaciones con las compañías involucradas; también hubo acuerdos y compensaciones para las víctimas y sus familiares.

Legado

El accidente del vuelo 587 dejó lecciones sobre la importancia del entrenamiento en el uso del timón, la comprensión de la turbulencia de estela y la gestión de respuestas humanas en situaciones críticas tras el despegue. Aunque inicialmente se temió una acción terrorista por el contexto temporal, la investigación técnica subrayó que se trató de un fallo provocado por cargas estructurales derivadas de maniobras inapropiadas, lo que generó cambios en formación y procedimientos a fin de prevenir sucesos similares.