Resumen

El vuelo 191 de American Airlines era un servicio regular de pasajeros dentro de Estados Unidos desde el Aeropuerto Internacional O'Hare en Chicago hasta el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. El 25 de mayo de 1979, un McDonnell Douglas DC-10 que operaba el vuelo sufrió una falla catastrófica durante la carrera de despegue y se estrelló en un campo abierto cerca de Des Plaines, Illinois. Murieron las 271 personas a bordo (258 pasajeros y 13 tripulantes); además, dos personas en tierra perdieron la vida y otras resultaron heridas. El accidente sigue siendo uno de los desastres aéreos más mortales de la historia de Estados Unidos.

Secuencia del accidente y causas inmediatas

Poco después de iniciar el despegue, la aeronave perdió el motor izquierdo y el pilón que lo sostenía. La separación dañó el ala izquierda, cortó líneas hidráulicas y provocó pérdida de sustentación y de control de vuelo en ese lado. Los pilotos no pudieron mantener el vuelo controlado y el avión se inclinó, descendió, impactó contra el suelo y se incendió. Los investigadores establecieron que el conjunto formado por el motor y el pilón separado inició la cadena de acontecimientos que dejó a la aeronave sin control durante una fase crítica del vuelo.

Investigación y hallazgos fundamentales

Las investigaciones oficiales examinaron los daños estructurales en el pilón del motor y los procedimientos utilizados durante mantenimientos anteriores. Los investigadores concluyeron que una práctica de mantenimiento incorrecta semanas antes había introducido daños en la estructura del pilón que no fueron detectados; ese daño acabó provocando el fallo del pilón bajo las cargas del despegue. El caso puso de relieve cómo las técnicas de mantenimiento, los regímenes de inspección y el diseño de la unión de componentes pueden interactuar y producir fallas catastróficas.

Consecuencias y cambios de seguridad

El accidente impulsó respuestas inmediatas de las autoridades y de la industria: los DC-10 fueron inmovilizados temporalmente mientras se aplicaban inspecciones y modificaciones, y las aerolíneas revisaron sus procedimientos de mantenimiento para evitar daños similares durante la retirada o instalación de motores. El fabricante y los reguladores impusieron cambios de diseño y criterios de inspección más rigurosos para los anclajes del pilón y del ala. El accidente también influyó en la formación, la planificación de emergencias y las prácticas de supervisión en toda la aviación comercial.

Legado y datos destacados

  • El accidente se cita con frecuencia en debates de seguridad e ingeniería como ejemplo de cómo los errores de mantenimiento pueden desencadenar una falla estructural catastrófica.
  • También generó consecuencias legales y de seguros, así como cambios duraderos en la forma en que las aerolíneas supervisan el mantenimiento pesado.
  • Monumentos y actos de recuerdo honran a quienes murieron y las lecciones aprendidas para la seguridad aérea.

Lecturas adicionales e informes oficiales ofrecen análisis técnicos detallados y recomendaciones para mejoras de mantenimiento, diseño y regulación; estos documentos siguen siendo puntos de referencia para el trabajo contemporáneo sobre seguridad aérea. American Airlines, O'Hare, la historia del modelo DC-10 y la cobertura local de Des Plaines suelen ser puntos de partida habituales para obtener información pública sobre el suceso.