El delirium tremens (a menudo llamado DT o "el DT") es una emergencia médica. Es la peor forma de abstinencia de alcohol, que puede ocurrir cuando una persona que bebe mucho alcohol deja de beber de repente. "Delirium" significa confusión muy grave que aparece rápidamente; "tremens" significa "temblor".
Los científicos creen que el DT se produce porque el sistema nervioso autónomo se excita demasiado. Trabaja demasiado y no se apaga.
La primera vez que se escribió sobre los DT fue en 1813.
Síntomas
El delirium tremens se manifiesta con una combinación de síntomas cognitivos, conductuales y autonómicos. Pueden incluir:
- Confusión intensa, desorientación en tiempo y espacio.
- Alucinaciones (visuales, táctiles o auditivas), a menudo muy vividas.
- Agitación y comportamiento agresivo o errático.
- Temblor generalizado, sobre todo de manos.
- Taquicardia, hipertensión arterial y sudoración profusa (signos de hiperactividad autonómica).
- Fiebre y aumento del gasto metabólico.
- Convulsiones, que pueden preceder al DT o aparecer durante el mismo.
- Dificultad para dormir, náuseas y vómitos.
Cuándo suele aparecer y duración
El DT típicamente aparece entre 48 y 96 horas después de la última bebida, aunque puede iniciarse antes (24 horas) o más tarde (hasta 7 días). Suele durar varios días; en casos graves puede prolongarse más. El pico de gravedad suele ser a las 72–96 horas.
Causas y factores de riesgo
El DT es una forma extrema del síndrome de abstinencia alcohólica causada por la supresión brusca del alcohol en una persona con dependencia física. Factores que aumentan el riesgo incluyen:
- Historia de consumo prolongado y en grandes cantidades de alcohol.
- Antecedente previo de convulsiones por abstinencia o de DT.
- Edad avanzada y estado de salud deteriorado (enfermedad hepática, infecciones, desnutrición).
- Interrupción brusca del consumo (dejar de beber repentinamente en lugar de un descenso gradual supervisado).
- Desequilibrios electrolíticos (magnesio, potasio, fosfato) o hipoglucemia.
Complicaciones
- Convulsiones repetidas y estado epiléptico.
- Deshidratación, insuficiencia renal o respiratoria.
- Arritmias cardíacas y fallo cardiovascular por la intensa activación autonómica.
- Lesiones por caídas o comportamiento violento.
- Riesgo aumentado de muerte si no se trata adecuadamente; con tratamiento adecuado la mortalidad es mucho menor.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa principalmente en la evaluación clínica: historia de consumo de alcohol, tiempo desde la última bebida y hallazgos del examen (confusión, agitación, signos autonómicos). Se realizan pruebas para descartar otras causas de confusión o delirium:
- Análisis de sangre (glucemia, electrolitos, función hepática y renal, hemograma).
- Niveles de alcohol en sangre y pruebas toxicológicas si procede.
- Determinación de magnesio y fosfato y corrección si están bajos.
- ECG y monitorización cardiaca en casos graves.
- En casos dudosos, estudios por imagen (TC) o punción lumbar para descartar otras causas.
Tratamiento
El delirium tremens requiere atención médica urgente, a menudo hospitalaria y a veces en unidad de cuidados intensivos. Los pilares del tratamiento son:
- Estabilización inicial: asegurar vía aérea, respiración y circulación; monitorización continua de signos vitales.
- Benzodiacepinas: son la base del tratamiento (por ejemplo, diazepam, lorazepam o clordiazepóxido). Se administran por vía intravenosa en casos agudos y se dosifican para controlar la agitación, las convulsiones y la hiperactividad autonómica. La terapia puede ser pautada o basada en escalas de síntoma (p. ej., CIWA-Ar).
- Tiamina (vitamina B1): administración rutinaria antes de dar glucosa para prevenir la encefalopatía de Wernicke.
- Corrección de desequilibrios: líquidos, electrolitos (magnesio, potasio, fosfato) y soporte nutricional.
- Control de convulsiones: las benzodiacepinas suelen ser eficaces; en casos refractarios se puede usar fenobarbital o sedación anestésica (propofol) en UCI.
- Antipsicóticos: pueden usarse con cautela para agitación severa o psicosis, pero no son tratamiento de primera línea porque pueden reducir el umbral convulsivo y enmascarar la severidad autonómica.
- Soporte y vigilancia: monitorización cardíaca, control de temperatura, prevención de complicaciones y tratamiento de infecciones si las hubiera.
Pronóstico
Con tratamiento médico oportuno y adecuado, la mayoría de las personas se recuperan del DT, aunque el riesgo de complicaciones graves existe. Sin tratamiento, la mortalidad es significativamente mayor. Tras la fase aguda es importante iniciar medidas para prevenir recaídas y tratar la dependencia alcohólica a largo plazo.
Prevención
- Buscar desintoxicación médica supervisada si una persona dependiente decide dejar el alcohol (hospital o programas ambulatorios según severidad).
- Reducción progresiva supervisada del alcohol o uso profiláctico de benzodiacepinas en personas de alto riesgo.
- Tratamiento continuo de la dependencia (terapia, grupos de apoyo, y fármacos como naltrexona o acamprosato cuando estén indicados).
- Control y corrección de malnutrición y deficiencias vitamínicas.
Cuándo buscar atención de urgencia
Debe acudirse a urgencias o llamar a emergencias si una persona con antecedentes de consumo crónico de alcohol presenta:
- Confusión súbita o desorientación.
- Alucinaciones visuales o táctiles intensas.
- Convulsiones.
- Fiebre alta, pulso muy rápido o presión arterial muy elevada.
- Agitación extrema o comportamiento peligroso para sí misma o para otros.
Si sospecha de abstinencia alcohólica grave o tiene antecedentes de convulsiones o DT, es preferible la valoración médica precoz para reducir riesgos y recibir el tratamiento preventivo necesario.

