La terapia de rehidratación oral es un tratamiento fundamental para la deshidratación. Consiste en que la persona enferma bebe una solución de agua con electrolitos (sal) y glucosa (azúcar) en proporciones específicas para restaurar los líquidos y las sales perdidas, principalmente por la diarrea y los vómitos. La TRO se administra sin suspender la alimentación habitual; en los lactantes se mantiene la lactancia materna. Para casos de deshidratación grave existen preparaciones y procedimientos específicos, y en muchos protocolos la terapia oral se complementa con suplementos como zinc para reducir la duración y la severidad de la diarrea. A los cuidadores se les enseña a identificar señales de empeoramiento y a administrar la solución de forma segura. La Organización Mundial de la Salud y UNICEF han establecido indicaciones y guías prácticas para su uso.

Cómo funciona y por qué es eficaz

La TRO aprovecha un transporte combinado de sodio y glucosa en el intestino que facilita la absorción de agua y electrolitos incluso cuando hay diarrea infecciosa. Es segura, efectiva y mucho más fácil de aplicar en el hogar o en entornos con pocos recursos que la rehidratación intravenosa, y ha sido clave para reducir muertes por deshidratación, especialmente en niños.

Composición y formas de preparación

Existen dos formas habituales de obtener la solución de rehidratación:

  • Preparaciones comerciales en sobres (ORS) estandarizados aprobados por la OMS: contienen la mezcla de sales y glucosa en las proporciones recomendadas (formulación de osmolaridad reducida) y se disuelven en la cantidad de agua indicada en el paquete.
  • Solución casera de emergencia: si no hay sobres comerciales, se puede preparar con agua potable segura—la receta habitual es 1 litro de agua hervida y enfriada, 6 cucharaditas rasas de azúcar y 1/2 cucharadita rasa de sal. No añadir más sal ni más azúcar, ni usar bebidas muy azucaradas o caldos concentrados.

Si se dispone de sobres de la OMS/UNICEF, es preferible usarlos porque contienen la composición y osmolaridad óptimas. La solución preparada debe utilizarse en un plazo corto (habitualmente 24 horas si se guarda en refrigeración) y descartarse si cambia de color u olor.

Cómo administrar la TRO

  • Ofrecer pequeños sorbos frecuentes o usar una cuchara/vaso/vaso dosificador; en lactantes, continuar la lactancia materna y ofrecer la solución entre tomas.
  • Si hay vómitos, esperar 10 minutos y luego ofrecer la solución en cantidades pequeñas y frecuentes (p. ej., 5–10 mL cada pocos minutos). Esto suele reducir el vómito y permite la rehidratación.
  • Tras cada deposición líquida, ofrecer una cantidad adicional para reponer pérdidas. Para niños pequeños se recomiendan cantidades aproximadas que varían según la edad y el grado de pérdida, pero la guía práctica es dar pequeñas cantidades con frecuencia; siga las indicaciones del personal sanitario si están disponibles.
  • En casos de deshidratación grave (signos de shock, inconsciencia o incapacidad para beber), la TRO puede no ser suficiente: se requiere evaluación médica urgente y, con frecuencia, rehidratación intravenosa o por sonda nasogástrica.

Signos de deshidratación y cuándo buscar atención

Vigile estas señales y busque atención médica inmediata si aparecen:

  • Letargo extremo, somnolencia o irritabilidad intensa.
  • No puede beber o succión débil en lactantes.
  • Boca y lengua muy secas, llanto sin lágrimas.
  • Disminución marcada de la orina (pocas o ninguna micción) o pañales secos por largo tiempo.
  • Ojos hundidos, fontanela (en lactantes) hundida.
  • Pliegue de la piel que tarda en volver a su posición (turgencia disminuida).
  • Respiración muy rápida o pulso débil; sangre en las heces o fiebre muy alta.

Si observa cualquiera de estos signos o si la diarrea es muy abundante, persistente, o acompañada de fiebre alta o vómitos persistentes, diríjase a un centro de salud.

Recomendaciones específicas para niños

  • No interrumpir la alimentación: continuar con la lactancia materna y volver cuanto antes a la alimentación habitual para evitar la desnutrición.
  • Administrar zinc según las recomendaciones: en niños con diarrea aguda, la OMS/UNICEF recomiendan zinc por 10–14 días (20 mg diarios para niños mayores de 6 meses; 10 mg diarios para lactantes menores de 6 meses) para reducir la duración y la gravedad de los episodios y prevenir recurrencias.
  • Vacunas como la que previene el rotavirus, prácticas de higiene, agua segura y saneamiento reducen el riesgo de diarrea severa en niños.

Prevención y medidas complementarias

  • Promover la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y prácticas de alimentación complementaria segura.
  • Mejorar higiene de manos, tratamiento del agua y saneamiento para evitar infecciones causantes de diarrea.
  • Uso racional de medicamentos: los antibióticos solo cuando estén indicados por un profesional; evitar antidiarreicos en bebés sin supervisión médica.

Historia, impacto y guías internacionales

La TRO se desarrolló en la segunda mitad del siglo XX y ha salvado millones de vidas al reducir las muertes por deshidratación debida a la diarrea y el vómito. Ha sido especialmente importante durante epidemias de cólera y en zonas con recursos limitados. Aparece en la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS como una intervención prioritaria en atención primaria y salud pública. A pesar de su eficacia, en algunos periodos y regiones el uso de la TRO en niños menores de cinco años ha disminuido; las guías de la OMS y el apoyo de UNICEF insisten en su promoción, correcta preparación y enseñanza a los cuidadores.

Antes de la difusión extensiva de la TRO, muchas muertes infantiles en los países en desarrollo estaban relacionadas con la diarrea; se estima que entre 1980 y 2006 la adopción de la TRO contribuyó a reducir significativamente esas cifras.

Consejos prácticos finales

  • Si dispone de sobres de ORS, úselos según las instrucciones; son la mejor opción.
  • Si prepara la solución casera, mida con cucharas y use agua segura; no improvise las cantidades de sal y azúcar.
  • Observe al niño o adulto y busque ayuda si hay signos de gravedad o si la persona no mejora con la TRO.
  • Consulte siempre con un profesional de salud sobre el uso de zinc y otros tratamientos complementarios.