El Gran Premio de Marruecos fue un importante evento automovilístico de Gran Premio celebrado en distintas etapas entre 1925 y 1958. Su historia refleja la evolución de las competiciones en el Magreb, las interrupciones provocadas por la guerra y los cambios en la organización y en los tipos de coches que participaron.

Orígenes y primeros años (1925–1934)

La primera edición tuvo lugar en Casablanca en 1925 y el certamen se organizó oficialmente bajo el nombre de "Gran Premio de Casablanca". Durante estos años, las carreras se disputaron sobre circuitos urbanos y sobre trazados temporales próximos a la ciudad. En 1930 la prueba se trasladó al nuevo hipódromo de Anfa, un recinto que ofrecía mejores instalaciones y mayor capacidad para espectadores.

Hubo interrupciones puntuales: no se celebró la carrera en 1933 y, tras algunas ediciones, la actividad competitiva en Gran Premio cesó por un tiempo prolongado a mediados de la década.

Pausa prolongada y retorno con coches deportivos (1935–1954)

No hubo carreras del Gran Premio entre 1935 y 1953, un paréntesis motivado por factores como la inestabilidad política de la época, la Segunda Guerra Mundial y la lenta reorganización del automovilismo internacional en la posguerra. El regreso a la competición llegó en 1954, pero con un formato distinto: la cita tuvo lugar en un circuito ubicado en la ciudad de Agadir y fue para coches deportivos, más orientados a pruebas de resistencia que a las tradicionales carreras de Grand Prix.

Ain-Diab y la llegada de la Fórmula 1 (1957–1958)

Para mediados de la década de 1950 se construyó un nuevo trazado en Ain-Diab, en las cercanías de Casablanca. Se trataba de un circuito rápido, formado por carreteras costeras y enlaces públicos adaptados para la carrera, pensado para albergar eventos internacionales.

  • En 1957 se disputó en Ain-Diab una prueba de Fórmula 1, pero como carrera no puntuable para el Campeonato del Mundo.
  • En 1958 el Gran Premio de Marruecos formado por el trazado de Ain-Diab sí fue puntuable y constituyó la única edición del Campeonato Mundial de F1 celebrada en Marruecos.

La edición de 1958 quedó marcada por un trágico accidente: el piloto británico Stuart Lewis‑Evans sufrió un choque durante la carrera y resultó gravemente quemado; falleció pocos días después a causa de las heridas. Ese suceso, junto a factores económicos y de seguridad, contribuyó a que no se volviera a celebrar en Marruecos otra prueba de F1 en años posteriores. La última edición del Gran Premio organizada en el país fue, por tanto, la de 1958.

Legado

El Gran Premio de Marruecos dejó una huella ambivalente: por un lado supuso la llegada del automovilismo internacional al norte de África y permitió a Marruecos aparecer en el calendario de grandes pruebas; por otro, sus interrupciones, los riesgos asociados a los trazados urbanos y el grave accidente de 1958 subrayaron las dificultades de mantener un Gran Premio en condiciones de seguridad y sostenibilidad económica en aquella época. Hoy su recuerdo perdura en la historia del automovilismo como un capítulo destacable entre las carreras de la primera mitad del siglo XX.