La médula oblonga (o médula) es la mitad inferior del tronco cerebral. Se encuentra justo encima de la médula espinal. Conecta las partes superiores del cerebro con la médula espinal (véase la imagen de la derecha de esta página).
Anatomía macroscópica
La médula oblonga se extiende desde el bordo inferior del puente (protuberancia) hasta el foramen magnum, donde continúa con la médula espinal. Su longitud es de unos 2,5–3 cm en el adulto. En su superficie anterior destacan las pirámides (donde discurren las fibras corticoespinales) y las olivas (relacionadas con el núcleo olivar inferior). Posteriormente se localizan los fascículos grácil y cuneiforme que conducen información somatosensorial al encéfalo.
Desarrollo
Embriológicamente, la médula oblonga se origina del mielencéfalo, la parte más caudal del prosencéfalo primario. Durante el desarrollo se organizan en ella complejas agrupaciones de núcleos y tractos que permiten la comunicación entre cerebro, cerebelo y médula espinal.
Funciones principales
Los centros de control cardíaco, respiratorio y vasomotor están en la médula. Esto significa que la médula controla el ritmo cardíaco, la presión arterial, la respiración y el tamaño de los vasos sanguíneos del cuerpo. Si la médula no funcionara, la persona moriría.
Además de estos centros autonómicos vitales, la médula oblonga participa en:
- Control de los reflejos protectores: deglución, vómito, tos y estornudo.
- Transmisión de vías motoras descendentes (p. ej., tracto corticoespinal) y vías sensoriales ascendentes (p. ej., columna dorsal–lemnisco medial, espinotalámico).
- Coordinación de movimientos a través de conexiones con el cerebelo (vía olivar).
Núcleos y vías importantes
- Núcleos craneales: en la médula se localizan núcleos de varios pares craneales, entre ellos los de los pares IX (glosofaríngeo), X (vago), XI (accesorio, en parte) y XII (hipogloso). Núcleos como el núcleo solitario integran información visceral y aferencias gustativas.
- Pirámides y decusación: las fibras corticoespinales forman las pirámides; en la región inferior de la médula ocurre la decusación de las pirámides (cruce de la mayoría de estas fibras), lo que explica la relación entre lesiones medulares y paresias contralaterales.
- Vías sensoriales: los núcleos gracilis y cuneatus reciben información propioceptiva y táctil y dan lugar al lemnisco medial que asciende al tálamo.
- Grupos respiratorios: el bulbo contiene zonas generadoras y moduladoras del ritmo respiratorio (grupos respiratorios dorsales y ventrales) que regulan la inspiración y la espiración.
Irrigación
La médula oblonga recibe sangre fundamentalmente de ramas de las arterias vertebrales y de sus ramas colaterales: la arteria espinal anterior (irriga la porción medial) y ramas como la arteria cerebelosa posterior inferior (PICA) (irriga la porción lateral). La localización del infarto condiciona el síndrome clínico.
Importancia clínica
- Lesiones centrales: lesiones extensas del bulbo pueden producir insuficiencia respiratoria y muerte por pérdida de los centros respiratorios y cardiovasculares.
- Síndromes vasculares: los infartos de la PICA causan el síndrome lateral de la médula (síndrome de Wallenberg) con disfagia, disfonía, pérdida de la sensibilidad dolorosa de la cara (ipsilateral) y del cuerpo (contralateral), ataxia y posible síndrome de Horner ipsilateral. Infartos de la arteria espinal anterior producen el síndrome medial de la médula con debilidad contralateral, pérdida de la propiocepción y parálisis ipsilateral de la lengua (por afectación del núcleo del hipogloso).
- Trauma y compresión: fracturas basales del cráneo o lesiones cervicales altas que afecten la unión bulbo-medular pueden causar compromiso de funciones vitales.
- Signos clínicos frecuentes: disnea, alteraciones del ritmo cardiaco, náuseas, vómitos, dificultad para tragar (disfagia), disartria, pérdida del reflejo nauseoso y alteraciones sensitivas o motoras según los tractos lesionados.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se apoya en la exploración neurológica y en técnicas de imagen (TC y RM). En urgencias, los infartos bulbares requieren manejo vascular agudo similar al de otros ictus (evaluación para trombólisis o trombectomía cuando proceda) y soporte ventilatorio si hay compromiso respiratorio. El tratamiento posterior incluye rehabilitación para la deglución, la voz y la función motora, así como control de factores de riesgo vascular.
Resumen: la médula oblonga es una estructura pequeña pero vital del tronco cerebral que integra funciones autonómicas esenciales, reflexos protectores, núcleos craneales y vías de asociación entre el cerebro, el cerebelo y la médula espinal. Su daño provoca manifestaciones clínicas graves que requieren atención médica urgente.


