Knut (5 de diciembre de 2006 - 19 de marzo de 2011) fue un oso polar que nació en cautividad en el zoo de Berlín. Su madre lo rechazó al nacer, por lo que fue criado por los cuidadores del zoo, que le proporcionaron alimentación con biberón, atención constante y socialización humana durante sus primeras semanas y meses de vida. Su situación llamó pronto la atención pública: un periódico alemán, Bild-Zeitung, citó a un activista de los derechos de los animales afirmando que el cachorro debía ser sacrificado, lo que provocó una ola de protesta y un movimiento de defensa en su favor. Tanto niños como adultos enviaron desde todo el mundo correos electrónicos y cartas pidiendo al zoo que dejara vivir al cachorro; la presión ciudadana y la cobertura mediática impidieron el sacrificio y consolidaron el inicio de su fama.

La fama: "Knutmanía"

Knut se convirtió en el centro de la atención de los medios de comunicación, y el fenómeno llegó a conocerse popularmente como “Knutmanía”. Su imagen apareció en portadas, noticieros y reportajes de todo el mundo. Se fabricaron muchos juguetes, DVD y libros sobre él, además de artículos de merchandising de diverso tipo. Esta visibilidad derivó en un importante beneficio económico: en 2007 las actividades comerciales relacionadas con Knut aportaron alrededor de cinco millones de euros al zoo de Berlín. La afluencia de público aumentó de forma notable y ese año el zoo vivió el periodo más rentable en sus 163 años de historia.

Controversias y debate público

La historia de Knut suscitó debates contrapuestos. Por un lado, muchos celebraron su supervivencia y la conexión emocional que estableció con el público. Por otro, diversos grupos y expertos cuestionaron la comercialización de su imagen, la ética de criar animales salvajes a mano y las condiciones de cautiverio. El caso abrió una conversación amplia sobre el papel de los zoológicos en la conservación, la investigación y la educación frente al bienestar individual de animales carismáticos explotados como reclamo turístico.

Últimos años y fallecimiento

El oso polar Knut murió el 19 de marzo de 2011 a causa de una encefalitis cerebral. Su fallecimiento se produjo de forma súbita y conmocionó a visitantes y seguidores de todo el mundo; el zoo confirmó la muerte y se realizaron estudios post mortem para determinar la causa exacta de la inflamación cerebral. La noticia generó muestras masivas de duelo público, tributos y un amplio tratamiento mediático sobre su vida y su legado.

Legado

Knut dejó un legado múltiple y complejo. Su historia aumentó la visibilidad del oso polar como especie vulnerable ante el cambio climático y elevó temporalmente el interés público por la conservación. Al mismo tiempo, su fama puso en primer plano las tensiones éticas entre la conservación y el entretenimiento: se discutieron prácticas de manejo, la responsabilidad de los zoológicos y los límites de la comercialización de animales. Tras su muerte se publicaron artículos, documentales y exposiciones que rememoran su vida y analizan sus implicaciones para la conservación y el bienestar animal. También sirvió como caso de estudio para investigaciones veterinarias sobre enfermedades neurológicas en grandes carnívoros en cautividad.