ATS (Automobili Turismo e Sport, que puede traducirse como "Automóviles de turismo y deportivos") fue un pequeño fabricante italiano y, durante una breve etapa, un equipo constructor en la Fórmula Uno. El proyecto nació a comienzos de los años sesenta cuando varios ingenieros y directivos dejaron Ferrari con la ambición de crear una alternativa capaz de competir con la Scuderia. La iniciativa fue liderada por Carlo Chiti y Giotto Bizzarrini, quienes aportaron su experiencia en diseño de chasis y motores.

La actividad de ATS en competición fue muy concentrada en el tiempo: el equipo participó en la Fórmula 1 durante la temporada de 1963 y la empresa fabricó automóviles entre 1963 y 1965. Las dificultades económicas, la gestión apresurada del proyecto y los problemas de fiabilidad lastraron desde el principio a la escudería, que no consiguió consolidarse como rival de los equipos punteros.

Los dos modelos más conocidos producidos por la firma fueron el ATS 2500 GT, un coche deportivo de producción muy limitada pensado para la calle, y el Tipo 100, el monoplaza de Fórmula 1. El Tipo 100 fue un diseño agresivo para la época pero, en la práctica, resultó sensiblemente inspirado en soluciones ya vistas en monopostos recientes de Ferrari; sin embargo, su desarrollo fue insuficiente y sufrió frecuentes averías mecánicas y problemas de puesta a punto.

En la corta campaña de F1 de 1963 ATS alineó a pilotos de renombre como Phil Hill (campeón del mundo 1961; sin relación con Graham Hill) y Giancarlo Baghetti. A lo largo de esa temporada el equipo inscribió coches en varias pruebas —en total hubo diez inscripciones (cinco carreras con dos coches en cada una)—, pero la falta de fiabilidad y los constantes abandonos impidieron conseguir resultados destacables. De hecho, solo en contadas ocasiones los ATS terminaron las carreras; cuando lo hicieron, lo hicieron con márgenes considerables respecto a los vencedores: por ejemplo Baghetti llegó clasificado muy por detrás del ganador Jim Clark, y Phil Hill también sufrió pérdidas de vueltas significativas por problemas del coche.

Tras esa temporada, la operación de Fórmula 1 se cerró y la compañía trató de continuar con la producción de deportivos en pequeña serie hasta alrededor de 1965, pero sin alcanzar la estabilidad financiera necesaria. El proyecto ATS quedó como un capítulo breve y convulso en la historia del automovilismo italiano: un intento ambicioso de desafiar a los grandes que destacó por la calidad técnica de sus responsables, pero que acabó limitado por la falta de recursos, de tiempo para el desarrollo y por problemas organizativos.

Legado: aunque efímero, ATS es recordado por la audacia del proyecto y por haber reunido a figuras técnicas relevantes del automovilismo. Sus modelos, especialmente el 2500 GT y el Tipo 100, se han convertido en piezas de interés histórico para coleccionistas y aficionados que estudian la evolución del diseño automovilístico y las polémicas surgidas en torno a la Scuderia Ferrari en aquella época.