La energía nuclear es el uso controlado de la energía nuclear. La energía nuclear puede liberarse mediante reacciones nucleares en una máquina llamada reactor nuclear. Esta energía hierve el agua para que una máquina de vapor produzca electricidad, que luego puede utilizarse para alimentar máquinas y hogares. En 2007, el 14% de la electricidad mundial procedía de la energía nuclear. Las centrales nucleares también producen residuos radiactivos que pueden ser perjudiciales si no se almacenan adecuadamente.

También se estudia desde mediados del siglo XX el uso de la energía de fusión, que produce mucha más energía y no produce residuos radiactivos. Los reactores de fusión nuclear aún no existen y siguen desarrollándose.




 

Cómo funciona la fisión nuclear

En las centrales de fisión, el proceso básico es la división (fisión) de núcleos atómicos, normalmente de isótopos como el uranio-235 o el plutonio-239. Cuando un neutrón choca contra un núcleo fisionable, éste se divide en fragmentos más pequeños y libera energía en forma de calor, además de varios neutrones libres. Esos neutrones pueden inducir más fisiones en una reacción en cadena controlada.

Los reactores mantienen esa reacción en cadena mediante elementos de combustible (pastillas de uranio en barras), barras de control que absorben neutrones para regular la velocidad de la reacción, y un moderador (en algunos diseños) que ralentiza neutrones para aumentar la probabilidad de fisión. El calor generado se extrae con un refrigerante (agua, gas o metal líquido) que suele convertir agua en vapor; ese vapor mueve turbinas acopladas a generadores eléctricos.

Tipos de reactores

  • Reactores de agua presurizada (PWR): el agua actúa como refrigerante y moderador y se mantiene a alta presión para evitar que hierva en el núcleo.
  • Reactores de agua en ebullición (BWR): el agua hierve directamente en el núcleo y el vapor producido mueve las turbinas.
  • Reactores de neutrones rápidos: no usan moderador y pueden aprovechar mejor ciertos combustibles y producir menos residuos a largo plazo.
  • Pequeños reactores modulares (SMR): diseños más compactos y escalables, pensados para reducir costes y tiempos de construcción.

Ventajas

  • Bajas emisiones de CO2 durante la operación: la generación eléctrica por fisión produce muy pocas emisiones directas de gases de efecto invernadero.
  • Alta densidad energética: una pequeña cantidad de combustible nuclear libera mucha más energía que combustibles fósiles.
  • Fiabilidad y capacidad: las plantas nucleares suelen operar con factores de carga altos (generación continua y estable), lo que las hace útiles para suministro base.
  • Uso del terreno: requieren menos superficie que muchas fuentes renovables para la misma potencia instalada.

Peligros y desventajas

La energía nuclear también conlleva riesgos y desventajas importantes:

  • Accidentes: fallos técnicos, errores humanos o desastres naturales pueden provocar liberaciones radiactivas (ejemplos conocidos: Three Mile Island, Chernóbil y Fukushima), con consecuencias sanitarias, ambientales y sociales a corto y largo plazo.
  • Residuos radiactivos: el combustible gastado contiene materiales muy radiactivos y con vidas medias largas que requieren almacenamiento seguro durante décadas o siglos.
  • Proliferación nuclear: la tecnología y el material nuclear pueden utilizarse para fines militares si no existe control y vigilancia estrictos.
  • Costes y tiempos de construcción: las plantas nucleares son caras y tardan muchos años en construirse; los costes financieros y regulatorios son significativos.

Gestión de residuos y seguridad

La gestión de residuos incluye varias etapas: almacenamiento en piscinas de combustible gastado para disipar calor, transferencia a contenedores secos, y soluciones a largo plazo como el almacenamiento geológico profundo. Algunos países practican el reprocesamiento para recuperar materiales utilizable y reducir la radiotoxicidad, aunque ese proceso también plantea desafíos de seguridad y proliferación.

La seguridad nuclear se apoya en múltiples barreras físicas, sistemas redundantes de protección, controles estrictos, formación del personal y supervisión internacional (por ejemplo, la Agencia Internacional de Energía Atómica, IAEA). Los diseños modernos incorporan sistemas pasivos que funcionan sin energía externa para mejorar la seguridad.

Energía de fusión: promesa y desafíos

La fusión nuclear consiste en unir núcleos ligeros (como deuterio y tritio) para liberar energía. Sus ventajas teóricas incluyen mayor energía por reacción, combustible abundante (deuterio del agua) y menos residuos radiactivos de larga vida que la fisión. Sin embargo, lograr y mantener las condiciones extremas necesarias (altas temperaturas y confinamiento) ha sido muy difícil.

Proyectos como ITER y diversos esfuerzos internacionales y privados buscan demostrar la viabilidad comercial de la fusión. A día de hoy, la fusión sigue en fase experimental: se han conseguido plasmas calientes pero no una planta comercial con ganancia neta de energía sostenida.

Perspectiva actual y papel en la transición energética

La energía nuclear puede contribuir a la descarbonización del sistema eléctrico por su generación estable y baja en emisiones directas. No obstante, su papel depende de decisiones políticas, inversión, aceptación social y soluciones al tratamiento de residuos y seguridad. En muchos países se estudia una combinación de renovables, eficiencia energética y, en algunos casos, nuevas tecnologías nucleares (SMR, reactores de cuarta generación) para afrontar la crisis climática.

Conclusión: La energía nuclear ofrece claros beneficios en términos de intensidad energética y bajas emisiones, pero plantea retos técnicos, económicos y de seguridad importantes. Su futuro dependerá de la capacidad para mejorar la seguridad, gestionar residuos, evitar la proliferación y reducir costes, así como de cómo se integre con otras fuentes limpias en la transición hacia sistemas energéticos sostenibles.