Leishmaniosis en humanos: síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención

Leishmaniosis en humanos: síntomas, diagnóstico, tratamientos efectivos y claves de prevención para protegerte. Guía práctica, actualizada y fácil de entender.

Autor: Leandro Alegsa

La leishmaniosis es una enfermedad causada por parásitos protozoarios del género Leishmania. Se transmite por la picadura de ciertos tipos de flebótomos.

La enfermedad tiene tres formas:

  • Leishmaniosis cutánea: úlceras cutáneas
  • Leishmaniosis mucocutánea: úlceras en la piel, la boca y la nariz
  • Leishmaniasis visceral: comienza con úlceras en la piel, luego fiebre, disminución de glóbulos rojos y un bazo e hígado grandes

La leishmaniasis en humanos está causada por más de 20 especies de Leishmania. Los factores de riesgo son la pobreza, la desnutrición, la deforestación y la urbanización. Los tres tipos pueden diagnosticarse identificando los parásitos al microscopio. La forma visceral puede diagnosticarse con un análisis de sangre.

La leishmaniasis puede prevenirse en parte durmiendo bajo mosquiteros tratados con insecticida. Otra forma es utilizar insecticidas para matar a los flebótomos. El tratamiento precoz de las personas que padecen la enfermedad también ayuda a prevenir su propagación. El tratamiento necesario depende del lugar donde se adquiere la enfermedad, la especie de Leishmania y el tipo de infección. Los medicamentos utilizados para la forma visceral son: anfotericina B liposomal, una combinación de antimoniales pentavalentes y paromomicina, y miltefosina. Para la forma cutánea, pueden ayudar la paromomicina, el fluconazol o la pentamidina.

En 2014, unos 12 millones de personas están infectadas en unos 98 países. Cada año se producen unos 2 millones de nuevos casos. Cada año, entre 20 mil y 50 mil personas mueren a causa de la enfermedad. Unos 200 millones de personas en Asia, África, América del Sur y Central y el sur de Europa viven en zonas donde la enfermedad es común. La Organización Mundial de la Salud ha conseguido descuentos en algunos medicamentos para tratar la enfermedad.

Los parásitos que causan la enfermedad también infectan a otros mamíferos: La enfermedad se ha descrito en perros, gatos, roedores, ganado y caballos. Además del mamífero, el parásito necesita un insecto que lo propague a través de su picadura.

Síntomas por formas clínicas

Leishmaniosis cutánea: comienza normalmente como una pápula que progresa a una úlcera con bordes elevados. Las lesiones suelen ser indoloras pero pueden infectarse secundariamente y dejar cicatrices profundas. La incubación varía desde semanas hasta meses.

Leishmaniosis mucocutánea: suele aparecer después de una infección cutánea y provoca lesiones destructivas en mucosas de nariz, boca y garganta, que pueden causar deformidades y dificultad para respirar o tragar.

Leishmaniasis visceral (kala-azar): se caracteriza por fiebre prolongada, pérdida de peso, fatiga, agrandamiento del bazo y del hígado (esplenomegalia y hepatomegalia), y alteraciones hematológicas como anemia, leucopenia y trombocitopenia. Sin tratamiento, puede ser mortal.

Diagnóstico

El diagnóstico puede basarse en la identificación directa de los parásitos: observación de amastigotes en frotis, raspados, aspirados (por ejemplo, de médula ósea, ganglio linfático o bazo) o cultivo. Para la forma visceral, además de análisis de sangre, se utilizan pruebas serológicas (por ejemplo, la prueba rápida rk39) y técnicas moleculares (PCR), que aumentan la sensibilidad y especificidad.

La elección del método diagnóstico depende del tipo clínico y de los recursos disponibles. La punción esplénica tiene alta sensibilidad para la forma visceral pero conlleva riesgos y debe realizarse por personal entrenado. La PCR permite identificar la especie de Leishmania, lo que orienta el tratamiento.

Tratamiento

El tratamiento varía según la especie, la localización geográfica, la forma clínica y las características del paciente (edad, embarazo, comorbilidades). Es imprescindible que lo supervise un especialista en enfermedades infecciosas o un centro con experiencia.

Medicamentos sistémicos frecuentemente usados:

  • Anfotericina B liposomal: eficaz para la forma visceral y con mejor perfil de seguridad que la anfotericina clásica.
  • Antimoniales pentavalentes (por ejemplo, estibogluconato): han sido estándar histórico en muchas regiones, pero hay resistencia en algunas áreas (p. ej., el subcontinente indio).
  • Miltefosina: administración oral; efectiva para algunas formas, pero es teratogénica (no usar en embarazo) y requiere seguimiento.
  • Paromomicina: puede usarse sola o en combinaciones, incluida la forma tópica en lesiones cutáneas.

Tratamientos locales para leishmaniosis cutánea: crioterapia, terapia intralesional con antimoniales, excisión quirúrgica en lesiones limitadas y cremas o ungüentos con paromomicina en ciertos casos. La leishmaniosis mucocutánea suele requerir terapia sistémica y, a veces, tratamiento quirúrgico reconstructivo.

Los tratamientos tienen efectos adversos potenciales (nefrotoxicidad, hepatotoxicidad, alteraciones hematológicas, toxicidad gastrointestinal), por lo que se debe monitorizar al paciente y ajustar el régimen según la tolerancia.

Prevención

Las medidas de prevención combinan protección individual, control de vectores y medidas comunitarias:

  • Uso de mosquiteros tratados con insecticida al dormir y barreras físicas (mosquiteros en puertas/ventanas).
  • Rociado intra-domiciliario con insecticidas y reducción de criaderos o zonas de reposo de flebótomos (ambientes con materia orgánica en descomposición, grietas en paredes).
  • Aplicación de repelentes cutáneos (p. ej. DEET o icaridina) y uso de ropa protectora, especialmente al amanecer y al anochecer, cuando los flebótomos son más activos.
  • Control de reservorios animales: en algunas áreas se realizan programas de diagnóstico y manejo de perros infectados (eliminación o tratamiento, según la política local) y control de perros callejeros.
  • Educación comunitaria y diagnóstico y tratamiento temprano de los casos humanos para reducir la transmisión.

No existe actualmente una vacuna de uso generalizado y eficaz para humanos disponible en todo el mundo; la investigación continúa, y sí existen vacunas para perros en algunos países.

Epidemiología y carga de la enfermedad

En 2014 se estimó que había alrededor de 12 millones de personas infectadas en unos 98 países, con aproximadamente 2 millones de casos nuevos cada año y entre 20 000 y 50 000 muertes anuales. Unos 200 millones de personas viven en áreas endémicas en Asia, África, América del Sur y Central y el sur de Europa. La Organización Mundial de la Salud ha negociado descuentos en algunos medicamentos para facilitar el acceso al tratamiento en países con recursos limitados.

Reservorios y transmisión

Los parásitos del género Leishmania infectan no solo a humanos sino a diversos mamíferos: se han descrito casos en perros, gatos, roedores, ganado y caballos. En muchas áreas, los perros son reservorios importantes para la Leishmania que produce leishmaniasis visceral. Además del mamífero, el parásito necesita un insecto (flebótomo) que lo propague a través de su picadura. Ocasionalmente se han documentado otras formas de transmisión (trasfusión de sangre, transmisión vertical y por transplante), por lo que la vigilancia y las medidas de seguridad en bancos de sangre son relevantes en zonas endémicas.

Cuándo buscar atención médica

Se debe buscar evaluación médica ante la aparición de úlceras en la piel que no cicatrizan, lesiones que empeoran, síntomas sistémicos prolongados (fiebre, pérdida de peso, fatiga) o signos de compromiso mucoso (sangrado, obstrucción nasal, lesiones en boca o garganta). El diagnóstico y tratamiento temprano mejoran el pronóstico y ayudan a disminuir la transmisión en la comunidad.

Si sospecha leishmaniasis, acuda a un centro de salud con experiencia en enfermedades tropicales o infecciosas; algunos tratamientos requieren recursos y monitorización que no están disponibles en todos los entornos.

Ciclo de vida del parásito

La leishmaniosis se transmite por la picadura de hembras infectadas de los flebótomos. Éstas pueden transmitir la infección por Leishmania. Los flebótomos inyectan el estadio infeccioso, los promastigotes metacíclicos, durante las comidas de sangre (1). Los promastigotes metacíclicos que llegan a la herida de punción son fagocitados por los macrófagos (2) y se transforman en amastigotes (3). Los amastigotes se multiplican en las células infectadas y afectan a diferentes tejidos, dependiendo en parte de la especie de Leishmania de que se trate (4). Las diferencias en el tipo de tejido afectado son las responsables de los diferentes tipos visibles de leishmaniasis. Los flebótomos se infectan durante las comidas de sangre de huéspedes infectados cuando ingieren macrófagos infectados con amastigotes (5,6). En el intestino medio del flebótomo, los parásitos se diferencian en promastigotes (7), que se multiplican, se diferencian en promastigotes metacíclicos y migran a la probóscide (8).

Se han secuenciado los genomas de tres especies de Leishmania, lo que ha proporcionado mucha información sobre la biología del parásito. Leishmania presenta características únicas en cuanto a la regulación de la expresión génica en respuesta a los cambios del entorno. Los nuevos conocimientos derivados de estos estudios pueden ayudar a identificar nuevas dianas para los fármacos y contribuir al desarrollo de vacunas.

Ciclo de vida de la LeishmaniaZoom
Ciclo de vida de la Leishmania

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué es la leishmaniasis?


R: La leishmaniasis, también conocida como leishmaniosis, es una enfermedad causada por parásitos protozoarios del género Leishmania. Se transmite por la picadura de ciertos tipos de flebótomos.

P: ¿Cuáles son las tres formas de leishmaniosis?


R: Las tres formas de leishmaniasis son la leishmaniasis cutánea (úlceras en la piel), la leishmaniasis mucocutánea (úlceras en la piel, la boca y la nariz) y la leishmaniasis visceral (empieza con úlceras en la piel, luego fiebre, glóbulos rojos bajos y bazo e hígado grandes).

P: ¿Cuáles son los factores de riesgo para contraer esta enfermedad?


R: Los factores de riesgo para contraer esta enfermedad incluyen la pobreza, la malnutrición, la deforestación y la urbanización.

P: ¿Cómo se puede diagnosticar?


R: Los tres tipos pueden diagnosticarse identificando los parásitos al microscopio. La forma visceral también puede diagnosticarse con un análisis de sangre.

P: ¿Cómo se puede prevenir?


R: La leishmaniasis puede prevenirse en parte durmiendo bajo mosquiteras tratadas con insecticida o utilizando insecticidas para matar a los flebótomos. El tratamiento precoz de las personas que padecen la enfermedad también ayuda a evitar una mayor propagación.

P: ¿Qué medicamentos se utilizan para tratarla?


R: Los medicamentos utilizados para tratar la forma visceral incluyen la anfotericina B liposomal, una combinación de antimoniales pentavalentes y paromomicina, y la miltefosina. Para la forma cutánea, pueden ser útiles la paromomicina, el fluconazol o la pentamidina.

P: ¿Quiénes son los más afectados por esta enfermedad?


R: Alrededor de 200 millones de personas en Asia, África América del Sur América Central Europa del Sur viven en zonas donde esta enfermedad es común . Cada año mueren entre 20 mil y 50 mil personas a causa de esta enfermedad .


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