El artículo tercero de la Constitución de los Estados Unidos crea el poder judicial del gobierno de los Estados Unidos. Crea el Tribunal Supremo de los Estados Unidos y permite al Congreso de los Estados Unidos crear tribunales federales menos poderosos. También establece los poderes que tienen estos tribunales.


 

Estructura y disposición general

El artículo tercero consagra la existencia del poder judicial como una rama separada del gobierno federal. En su sección primera dispone que la autoridad judicial se deposita en un Tribunal Supremo y en los tribunales inferiores que el Congreso decida crear. Esta sección también fija dos garantías básicas para los jueces federales:

  • Duración en el cargo: los jueces permanecerán en el puesto “durante buen comportamiento”, lo que en la práctica se interpreta como mandato vitalicio salvo destitución por juicio político (impeachment).
  • Remuneración: sus salarios no podrán ser disminuidos mientras desempeñen sus funciones, para proteger la independencia judicial.

Competencia y jurisdicción

El artículo describe qué asuntos pueden conocer los tribunales federales. La competencia judicial federal incluye, entre otros, casos que surjan bajo la Constitución, las leyes de los Estados Unidos y los tratados; controversias que involucren a diplomáticos extranjeros; asuntos de almirantazgo y marítimos; y disputas en las que el gobierno federal, los estados o ciudadanos de distintos estados sean partes.

Respecto al Tribunal Supremo, el texto distingue entre:

  • Jurisdicción original: el Tribunal Supremo tiene competencia directa (sin pasar por tribunales inferiores) en asuntos que afectan a embajadores, ministros y cónsules, así como en aquellos en los que un estado es parte.
  • Jurisdicción apelativa: en los demás casos, el Tribunal Supremo ejerce normalmente la jurisdicción en apelación, sujeta a las excepciones y regulaciones que establezca el Congreso.

Juicio por jurado y lugar del juicio

El artículo establece que los juicios criminales, salvo en casos de impeachment, deben celebrarse con jurado. Además, indica que tales juicios deben realizarse en el estado donde el delito fue cometido; si el delito se cometió fuera de cualquier estado, el Congreso puede determinar el lugar apropiado del juicio.

Delito de traición

El artículo ofrece una definición específica de la traición: levantar la guerra contra los Estados Unidos o adherirse a sus enemigos, dándoles ayuda y consuelo. Para condenar por traición se requiere la confesión en audiencia pública o el testimonio de dos testigos sobre el mismo acto manifiesto de traición. Además, aunque el Congreso tiene facultad para fijar el castigo por traición, la Constitución prohíbe que la pena de traición produzca corruptio sanguinis (corrupción de la sangre) o sea más extensa que la vida del condenado.

Importancia histórica y funciones prácticas

  • Equilibrio entre poderes: el poder judicial interpreta la ley y resuelve controversias, sirviendo como control y equilibrio frente a las otras ramas del gobierno.
  • Revisión judicial: aunque la Constitución no menciona explícitamente la “revisión judicial”, la doctrina quedó establecida en la decisión Marbury v. Madison (1803), mediante la cual el Tribunal Supremo afirmó su facultad para declarar inconstitucionales leyes y actos del gobierno que contradigan la Constitución.
  • Protección de derechos: a través de sus fallos, el poder judicial federal ha sido clave en la protección de derechos individuales y en la definición del alcance del poder estatal y federal.

Notas sobre nombramientos y funcionamiento

Si bien el artículo tercero regula la estructura y las competencias, otros aspectos del funcionamiento del sistema judicial —por ejemplo, el nombramiento de jueces (por el presidente con el consejo y consentimiento del Senado), las normas procesales detalladas y la creación de tribunales inferiores— se encuentran establecidos en otras secciones de la Constitución y en leyes posteriores aprobadas por el Congreso.

En conjunto, el artículo tercero sienta las bases legales para un poder judicial independiente, con facultades definidas para interpretar la Constitución y las leyes federales, y con procedimientos concretos respecto a juicios criminales y el delito de traición.