In re Gault, 387 U.S. 1 (1967), fue un caso histórico decidido por el Tribunal Supremo de Estados Unidos en 1967. El Tribunal dictaminó que los menores (niños y adolescentes) tienen los mismos derechos que los adultos cuando son acusados de un delito. Por ejemplo, tienen los derechos del debido proceso, como el derecho a tener un abogado, cuando están siendo interrogados por la policía y cuando están siendo juzgados.

La sentencia del Tribunal en este caso fue tan importante para los derechos de los niños que el juez Earl Warren dijo que se convertiría en "la Carta Magna de los menores".