La euglena es un gran género de protistas unicelulares: tienen características tanto vegetales como animales. Muchas especies son mixótrofas, es decir, pueden realizar fotosíntesis cuando tienen luz y nutrientes, pero también alimentarse de materia orgánica en la oscuridad o en condiciones pobres en luz.

Todos viven en el agua (principalmente de agua dulce, aunque hay especies en ambientes salobres y marinos) y se mueven por medio de un flagelo, que suele ser emergente y permite la natación. Además del flagelo, muchas euglenas muestran movimiento ondulatorio o “euglenoide” (metabolia) gracias a una película cérea flexible compuesta por tiras proteicas debajo de la membrana plasmática.

La mayoría tiene cloroplastos, que son característicos de las algas y las plantas, con pigmentos como clorofilas a y b y carotenoides. Los cloroplastos permiten la fotosíntesis, pero en algunas especies pueden perderse y volverse heterótrofas. El producto de reserva típico de las euglenas es el paramilón, un polisacárido (β‑1,3‑glucano) almacenado en gránulos propios.

Poseen additionally estructuras celulares destacadas: un estigma o mancha ocular (eyespot) coloreada que, junto con el paraflagelar cuerpo, ayuda a detectar la luz y orientar la célula (fototaxia), vacuolas contráctiles para regular el exceso de agua en ambientes dulces y un citostoma en algunas especies para ingerir partículas.

Se cree que los euglénidos descienden de un ancestro que tomó algas verdes por endosimbiosis secundaria; los cloroplastos de muchas euglenas provienen, por tanto, de esa relación simbiótica. Los estudios filogenéticos moleculares han confirmado la complejidad de su origen y analizan la historia evolutiva del grupo.

La reproducción es principalmente asexual, por fisión binaria longitudinal; hasta la fecha no se ha descrito con claridad una reproducción sexual en la mayoría de las especies. A nivel taxonómico, las euglenas forman parte del filo Euglenozoa, y las relaciones internas del grupo todavía se encuentran en estudio mediante análisis genéticos y morfológicos.

Se han descrito más de 1.000 especies de Euglena, y hay muchas aún por descubrir. Sus tamaños varían según la especie (desde algunas decenas hasta varios cientos de micrómetros). Son importantes ecológicamente como productores primarios en lagos y charcas, como indicadores de calidad del agua y como fuente de alimento para microorganismos y pequeños invertebrados. Además, algunas especies —por ejemplo Euglena gracilis— son modelos en investigación celular y tienen aplicaciones biotecnológicas (producción de biomasa, investigación sobre bioenergía, suplementos nutricionales y estudios sobre la fotosíntesis y la movilidad celular).

Las relaciones entre las especies de euglenas se siguen analizando con técnicas moleculares (secuencias de ARN ribosómico, genes codificadores de proteínas, genómica), que han permitido identificar linajes, distinguir especies crípticas y comprender mejor la diversidad y evolución de este grupo heterogéneo.