La traslación de la Tierra es el movimiento que realiza el planeta alrededor del Sol. Como la mayoría de los planetas del sistema solar, la Tierra sigue una trayectoria elíptica denominada órbita; en términos geométricos la curva es una elipse, no un círculo perfecto, por lo que la distancia al Sol varía a lo largo del año.
La excentricidad orbital de la Tierra es pequeña (≈0,0167), por lo que su trayectoria apenas se aparta de un círculo. Si representáramos la elíptica en una hoja, la diferencia respecto a un círculo sería sutil. La duración del movimiento completo alrededor del Sol corresponde, aproximadamente, a un año; el año tropical, que determina las estaciones, dura cerca de 365,2422 días y el año sideral aproximadamente 365,2564 días.
La velocidad orbital media de la Tierra es de alrededor de 29,78 km/s (aprox. 107 000 km/h). Esta velocidad varía ligeramente a lo largo de la órbita: aumenta en el perihelio y disminuye en el afelio, según la segunda ley de Kepler.
La distancia entre la Tierra y el Sol varía con la órbita: el perihelio se produce actualmente a principios de enero, cuando la distancia es de aproximadamente 147,1 millones de kilómetros, y el afelio a principios de julio, con cerca de 152,1 millones de kilómetros; la distancia media es aproximadamente 149,6 millones de km (1 unidad astronómica).
La luz y cualquier otra forma de radiación electromagnética procedente del Sol tarda en llegar a la Tierra alrededor de 8 minutos y 20 segundos, según la distancia media entre ambos cuerpos.
Los cambios estacionales se deben principalmente a la inclinación axial de la Tierra, que es aproximadamente 23,44°, y no a la proximidad al Sol. La inclinación provoca que diferentes hemisferios reciban distinta cantidad de radiación solar a lo largo del año. La combinación de la inclinación axial con el movimiento de traslación determina la duración e intensidad de las estaciones.
La forma y los parámetros de la órbita terrestre cambian lentamente debido a perturbaciones gravitatorias de otros planetas y a variaciones orbitales naturales. Los llamados ciclos de Milankovitch —variaciones en excentricidad, oblicuidad y precesión— modifican la distribución de la radiación solar sobre la superficie terrestre a escalas de decenas a cientos de miles de años y están asociados con los ciclos de glaciaciones. Aunque estos ciclos influyen en el cambio climático a largo plazo, el calentamiento observado en las últimas décadas se explica principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.