La luz es una forma de radiación electromagnética cuya longitud de onda puede ser detectada por el ojo humano. Es sólo una pequeña porción del espectro electromagnético y forma parte de la radiación que emiten las estrellas, como el sol. Muchos animales también pueden ver la luz, aunque con rangos y sensibilidades distintas. El estudio de la luz se denomina óptica, una rama fundamental de la física con importantes aplicaciones tecnológicas y científicas. Cuando la luz incide sobre un objeto opaco, se proyecta una sombra, que es la región donde la radiación queda bloqueada.

¿Qué es la luz visible?

Por «luz visible» se entiende la porción del espectro electromagnético que el ojo humano puede percibir. Su rango aproximado va desde unos 380 nm hasta unos 750 nm (nanómetros). En términos de energía por fotón, esto corresponde aproximadamente a 3,26 eV para el extremo violeta y 1,65 eV para el extremo rojo (E ≈ 1240/λ en eV si λ en nm). La luz viaja en el vacío a la velocidad de la luz, c ≈ 299 792 km/s; en medios materiales su velocidad efectiva disminuye y depende del índice de refracción del medio.

Naturaleza: onda y partícula

La luz presenta una doble naturaleza: tiene características de ondas electromagnéticas (campo eléctrico y magnético oscilantes) y a la vez se comporta como partícula en forma de paquetes discretos de energía llamados fotones. Esta dualidad onda-partícula es uno de los pilares de la mecánica cuántica y explica fenómenos como la interferencia y la difracción (propiedades ondulatorias) junto con la emisión y absorción cuántica de energía (propiedad corpuscular).

Colores y espectro

Cada longitud de onda es percibida por el ojo como un color distinto. Un arco iris separa la luz blanca en sus longitudes de onda componentes mostrando el espectro visible. Desde los bordes exteriores, los colores suelen ordenarse como rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta. Fuera de este intervalo están los infrarrojos (menor frecuencia/longitud de onda mayor que el rojo visible) y los ultravioleta (mayor frecuencia/longitud de onda menor que el violeta), que normalmente no son visibles sin instrumentos.

Propiedades principales

Además de la longitud de onda y la frecuencia, la luz se caracteriza por:

  • Intensidad (o irradiancia): cantidad de energía transportada por unidad de tiempo y superficie.
  • Polarización: dirección preferente de oscilación del campo eléctrico de la onda electromagnética.
  • Fase: relación temporal entre ondas; importante en interferencia y formación de patrones.
  • Momento angular orbital: propiedad que describe cómo puede llevar giro o «torsión» la luz, útil en óptica avanzada y comunicación.

Interacción con la materia

Cuando la luz encuentra materia, puede reflejarse, refractarse, absorberse o difractarse. La física describe estas interacciones en detalle:

  • Reflexión: la luz rebota en una superficie. La ley de la reflexión establece que el ángulo de incidencia es igual al ángulo de reflexión, y es la base para la formación de imágenes en espejos y otros reflectores.
  • Refracción: al cambiar de medio (por ejemplo, del aire al vidrio) la luz cambia de velocidad y su dirección; índices de refracción distintos determinan la magnitud del desvío.
  • Difracción e interferencia: efectos ondulatorios que aparecen al encontrar rendijas, bordes o al superponerse varias fuentes coherentes.
  • Absorción y dispersión: la luz puede ser absorbida por materiales transformándose en calor o energía química (p. ej. en la fotosíntesis), o dispersarse, lo que explica por ejemplo por qué el cielo es azul (dispersión de Rayleigh).

Percepción humana

El ojo humano detecta la luz mediante células fotoreceptoras (conos y bastones) en la retina. Los conos son responsables de la visión en color y existen tres tipos con máximos de sensibilidad en diferentes longitudes de onda, lo que permite distinguir una amplia gama de colores mediante la combinación de señales. La percepción del color es también un fenómeno psicológico: el mismo estímulo físico puede percibirse distinto según el contexto de iluminación y adaptación visual.

Fuentes de luz

Las fuentes de luz pueden ser naturales, como el sol y otras estrellas, o artificiales: lámparas incandescentes, diodos emisores de luz (LED), láseres, y dispositivos de descarga. La luz puede generarse por procesos térmicos (emisión de cuerpos calientes), por transiciones electrónicas en átomos o moléculas (luminiscencia) o por procesos coherentes en láseres.

Óptica y aplicaciones

El campo de la óptica abarca desde el diseño de lentes y microscopios hasta la fibra óptica y la espectroscopía. Aplicaciones prácticas de la luz incluyen:

  • Imagen médica (endoscopía, microscopía, resonancia óptica),
  • Comunicaciones por fibra óptica,
  • Sensado y espectroscopía para identificar sustancias,
  • Procesos industriales y corte con láser,
  • Iluminación eficiente (LED),
  • Investigación en física cuántica e información cuántica usando fotones.

Reflexión y formación de imágenes

La ley de la reflexión explica por qué podemos ver nuestra imagen en un espejo: los rayos que salen de un objeto se reflejan en la superficie reflectante siguiendo la igualdad entre ángulo de incidencia y de reflexión, de modo que algunos rayos llegan al ojo formando la percepción de una imagen. El comportamiento de la luz en lentes y espejos permite construir instrumentos ópticos que amplían, enfocan o forman imágenes.

En física, el término luz a veces se usa para referirse a la radiación electromagnética en general, independientemente de si es visible o no; sin embargo, en este artículo nos hemos centrado en la luz visible. Para una visión más amplia puede consultarse el artículo sobre la radiación electromagnética.