Elara es una luna no esférica de Júpiter. Fue encontrada por Charles Dillon Perrine en el Observatorio Lick en 1905 y lleva el nombre de la madre por Zeus del gigante Tityus. Es un satélite irregular de tamaño pequeño en comparación con las lunas galileanas y muestra una forma alargada o muy desigual, típica de cuerpos que no han alcanzado la hidroestática.

Elara no recibió su nombre actual hasta 1975; antes de eso, se conocía simplemente como Júpiter VII. Entre 1955 y 1975 se llamó a veces "Hera". El sistema de designación refleja la práctica de asignar nombres mitológicos a las lunas jovianas una vez confirmadas y catalogadas.

Órbita y pertenencia al grupo Himalia

Elara pertenece al grupo Himalia, un conjunto de cinco lunas progrades que orbitan a Júpiter a distancias que van aproximadamente entre 11.000.000 y 13.000.000 km, con una inclinación orbital cercana a los 27,5°. Las órbitas de las lunas de este grupo son relativamente similares entre sí, lo que sugiere un origen común. Los elementos orbitales mencionados suelen darse para una época de referencia (por ejemplo enero de 2000) y cambian con el tiempo debido a las perturbaciones gravitatorias del Sol y otros planetas, así como por interacciones mutuas.

Características físicas

Elara es un cuerpo de pequeño tamaño: su diámetro se estima en torno a los 80–90 km (radio medio cercano a 40–45 km), aunque su forma no es esférica. Presenta una baja reflectividad superficial (albedo bajo), característica común en satélites exteriores e indicativa de superficies oscuras y rocosas o cubiertas por materiales primitivos. Los estudios espectroscópicos hasta la fecha muestran que su espectro es similar al de asteroides de tipo C o de color neutro/ligeramente rojizo, lo que respalda la hipótesis de un origen común con los demás miembros del grupo Himalia.

Origen y evolución

La explicación más aceptada para Elara y las demás lunas del grupo Himalia es que provienen de la captura por parte de Júpiter de un asteroide progenitor seguido de una colisión que fragmentó ese cuerpo en varios trozos. La similitud de las órbitas y de las propiedades espectrales entre los miembros del grupo respalda esta hipótesis. Debido a su pequeño tamaño y a las perturbaciones externas, sus órbitas pueden evolucionar lentamente con el tiempo.

Observación y estudio

Elara fue descubierta por métodos fotográficos a principios del siglo XX; desde entonces se ha observado desde telescopios terrestres y mediante espectroscopía para caracterizar su composición superficial y su color. Su rotación y algunos parámetros precisos aún no están tan bien determinados como los de las grandes lunas de Júpiter, debido a su pequeño tamaño y brillo débil. No hay misiones espaciales dedicadas específicamente a Elara previstas en el corto plazo, por lo que el avance en su conocimiento depende principalmente de observaciones telescópicas mejoradas.