Las cigarras son insectos del orden Hemiptera y de la familia Cicadidae; su tamaño varía según la especie, desde unos pocos centímetros hasta ejemplares relativamente grandes en los que la envergadura de las alas puede superar los 10 cm. Aunque en algunos textos aparecen descritas como insectos pequeños, muchas especies son conspicuas por su gran tamaño y su patrón de colores. Existen cientos de especies de cigarras distribuidas por casi todo el mundo, excepto las regiones polares.
Características
El ruidoso zumbido que producen las cigarras lo emiten los machos para atraer a las hembras mediante unos órganos sonoros especializados llamados timbales, situados en los costados del abdomen. Los timbales vibran rápidamente y el abdomen hueco actúa como cámara de resonancia, lo que permite alcanzar volúmenes muy elevados. Cuando la hembra —que carece de timbales y por tanto no puede zumbar— oye el canto de un macho, lo localiza y lo busca para aparearse.
- Morfológicas: cuerpo robusto, ojos prominentes y antenas cortas; dos pares de alas transparentes o con dibujos; patas adaptadas para posarse (no para saltar grandes distancias).
- Coloración: frecuentemente verdes, marrones, negras o con patrones que les permiten camuflarse en la corteza y el follaje.
- Alimentación: se alimentan succionando savia de plantas, principalmente líquenes y savia de xilema a través de un aparato bucal tipo pico (estilete).
- Sonido: el canto varía entre especies: hay llamados continuos, pulsos regulares y complejos ritmos estridentes; algunos conciertos de machos pueden elevarse a niveles acústicos notables.
Hábitat y distribución
Las cigarras viven principalmente en climas templados y tropicales, aunque existen especies adaptadas a distintos tipos de ecosistemas: bosques, matorrales, zonas urbanas con árboles y arbustos, y áreas agrícolas. Su presencia es especialmente notable en verano, cuando los adultos emergen y los cantos llenan el aire. Algunas especies son endémicas de zonas concretas, mientras que otras tienen una distribución amplia.
En la lengua común, las cigarras suelen llamarse coloquialmente langostas en algunos lugares, aunque no están relacionadas con las verdaderas langostas, que son ortópteros del grupo de los saltamontes. Taxonómicamente, las cigarras están emparentadas con otros hemípteros como los saltahojas (leafhoppers), los froghoppers o salivazos y los planthoppers.
Reproducción y ciclo de vida
Tras el apareamiento, la hembra utiliza su ovipositor para cortar una línea en la corteza de una rama y depositar allí sus huevos. Cuando las ninfas nacen, caen al suelo y se entierran para buscar las raíces, de las que se alimentan succionando la savia durante meses o incluso años. El número de años en fase subterránea varía según la especie: hay especies anuales (con ciclos de unos pocos años en la población local) y especies periódicas que permanecen en el suelo 13 o 17 años antes de emerger masivamente (ejemplo famoso: los géneros Magicicada en Norteamérica).
Al emerger, la ninfa realiza una última muda en la superficie y aparece el adulto alado; la fase adulta suele ser breve (semanas a pocos meses), tiempo suficiente para reproducirse y completar el ciclo generacional. Las cigarras adultas no suelen picar.
Comportamiento, depredadores y papel ecológico
- Comunicación sonora: los cantos sirven para atraer pareja, delimitar territorios y sincronizar comportamientos; cada especie tiene su “firma” acústica.
- Depredadores: aves, pequeños mamíferos, reptiles, arañas e insectos depredadores y parasitoides atacan a las cigarras en distintas fases de su ciclo; las emergencias masivas de especies periódicas saturan a los depredadores, lo que aumenta la supervivencia de la población.
- Papel ecológico: al alimentarse de savia, las ninfas afectan a la dinámica de raíces y nutrientes; los ejemplares emergentes proporcionan una fuente importante de alimento para muchos animales y contribuyen al reciclaje de materia orgánica.
Interacción humana y conservación
En algunas culturas, las cigarras se consumen como alimento o se utilizan en la medicina tradicional; por ejemplo, se registran consumos en ciertas regiones de Asia y otras partes del mundo. Además, su canto y sus ciclos (especialmente las especies periódicas) han despertado interés científico y cultural.
La conservación de las cigarras depende de la preservación de sus hábitats y de los recursos vegetales que utilizan para alimentarse y reproducirse. La pérdida de árboles, el uso intensivo de pesticidas y la modificación de suelos pueden reducir poblaciones locales. Muchas especies aún no están evaluadas exhaustivamente, por lo que el estudio y la protección de su diversidad son importantes.
Finalmente, aunque coloquialmente puedan llamarse langostas en algunos sitios, es importante distinguir que las cigarras pertenecen a un grupo biológico diferente y tienen comportamientos y ciclos de vida propios y muy singulares.

