Los saltamontes pertenecen al suborden Caelifera, que incluye a las langostas. Hay 11.000 especies, de las cuales 10.000 pertenecen a la familia Acrididae.

Para distinguir a los saltamontes de los grillos de los arbustos o de los katídidos, a veces se les denomina saltamontes de cuernos cortos. Las especies que cambian de color y de comportamiento cuando la densidad de población es elevada se denominan langostas.

Los saltamontes prefieren comer hierbas, hojas y cultivos de cereales, pero muchos saltamontes son omnívoros. Muchos saltamontes comen de varias plantas huésped en un día, mientras que otros se quedan en una sola planta huésped. Una de las 8.000 especies de saltamontes sólo come una especie de planta.

Definición y clasificación

Los Caelifera son un suborden del orden Orthoptera. Incluyen a los típicos saltamontes terrestres que conocemos por sus potentes patas traseras para saltar y, en muchas especies, por su capacidad de volar. Dentro de Caelifera, la familia más numerosa es Acrididae, que concentra la mayoría de las especies conocidas y varias de las que pueden formar plagas agrícolas.

Características morfológicas

  • Antenas cortas: a diferencia de los grillos y katídidos (Ensifera), los saltamontes tienen antenas relativamente cortas.
  • Patas traseras robustas: adaptadas al salto; los fémures son grandes y musculosos.
  • Alas: muchas especies adultas tienen alas funcionales; otras pueden tener alas reducidas o ser ápteras.
  • Oído y sonido: algunos saltamontes producen sonidos frotando las alas o las patas, aunque en general su estridulación es menos característica que en los grillos. El tímpano (órgano auditivo) suele ubicarse en el abdomen o en las patas, según la especie.
  • Coloración: varía ampliamente; en especies gregarias (langostas) la coloración puede cambiar según la fase (solitaria o gregaria).

Ciclo de vida y reproducción

Los saltamontes presentan metamorfosis incompleta (hemimetabolia). La hembra deposita huevos en el suelo, a menudo en cápsulas o hileras enterradas, y de ellos emergen las ninfas, que se parecen a los adultos pero sin alas desarrolladas. Tras varias mudas (estadios ninfales) alcanzan la madurez sexual.

Alimentación

La mayoría de los saltamontes son herbívoros y se alimentan de hierbas, hojas y cultivos de cereales, aunque la dieta puede ser variada:

  • Fitófagos generalistas: comen de varias especies vegetales en un corto período.
  • Especialistas: algunas especies se alimentan preferentemente de una o pocas especies de plantas; según registros, hay especies muy monófagas.
  • Omnívoros y carnívoros: varias especies incluyen en su dieta insectos u otros materiales de origen animal, sobre todo cuando la proteína vegetal es escasa.

La elección de alimento puede depender de la disponibilidad, la etapa de desarrollo y la densidad poblacional.

Langostas: fase gregaria y solitaria

Algunas especies de Caelifera muestran polimorfismo de fase. En condiciones de baja densidad viven de forma solitaria; cuando las poblaciones aumentan y los individuos se aglomeran, sufren cambios de comportamiento, morfología y coloración que los hacen gregarios. En fase gregaria pueden formar enjambres migratorios —las famosas langostas— capaces de recorrer grandes distancias y causar daños severos a la agricultura.

Importancia ecológica y económica

  • Ecología: son herbívoros clave en muchos ecosistemas, participan en la transferencia de energía y sirven de alimento a aves, reptiles, mamíferos e insectívoros.
  • Impacto económico: algunas especies son plagas importantes de pastos y cultivos, especialmente cuando se convierten en langostas. Los daños pueden afectar la seguridad alimentaria en regiones agrícolas.
  • Consumo humano y usos: en varias culturas los saltamontes se consumen como fuente de proteína; también son estudiados como alimento alternativo (entomofagia) y para la producción de harinas de insecto.

Control y manejo

Para prevenir y controlar brotes de plagas se usan estrategias integradas:

  • Manejo cultural: rotación de cultivos, eliminación de plantas hospedadoras y prácticas agrícolas que reducen la reproducción.
  • Control biológico: uso de depredadores, parásitos y patógenos (hongos, bacterias) específicos.
  • Control químico: insecticidas aplicados de forma puntual y regulada cuando las poblaciones alcanzan umbrales de daño económico.
  • Monitoreo: vigilancia de densidades poblacionales y detección temprana para evitar la formación de enjambres.

Conservación y curiosidades

No todas las especies son plagas; muchas requieren hábitats específicos (praderas, dunas, matorrales) y pueden verse amenazadas por la pérdida de hábitat, la agricultura intensiva y el uso indiscriminado de plaguicidas. La conservación de la heterogeneidad del paisaje y prácticas agrícolas sostenibles benefician tanto a las especies no problemáticas como al control natural de las que sí lo son.

Curiosidades: algunos saltamontes pueden saltar hasta 20–30 veces la longitud de su cuerpo, y su capacidad de producir olas migratorias (en las langostas) es uno de los fenómenos ecológicos más impresionantes relacionados con insectos.