Antecedentes y propósito
La Enmienda sobre el Trabajo Infantil es una propuesta de enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, aún pendiente, que autorizaria específicamente al Congreso a regular "el trabajo de los menores de dieciocho años". La enmienda se propuso en 1924 a raíz de dos decisiones del Tribunal Supremo (de 1918 y 1922) —conocidas por invalidar medidas federales destinadas a limitar el trabajo infantil— que declaraban inconstitucionales las leyes federales que regulaban y gravaban los bienes producidos por empleados menores de 14 y 16 años. Estos fallos (entre ellos Hammer v. Dagenhart y Bailey v. Drexel Furniture Co.) limitaron temporalmente la capacidad del Gobierno federal para prohibir o restringir el trabajo infantil, lo que motivó la iniciativa de consagrar explícitamente esa facultad en la Constitución.
Proceso de ratificación y efectos del marco legal posterior
La mayoría de los gobiernos estatales ratificaron la enmienda a mediados de la década de 1930. No obstante, no ha alcanzado las tres cuartas partes de los estados requeridas según el artículo V de la Constitución, por lo que no ha entrado en vigor. Ninguno de los estados la ha ratificado desde 1937. Tras la promulgación de la Ley de Normas Laborales Justas (Fair Labor Standards Act) de 1938 —que estableció regulaciones federales sobre la edad mínima para ciertos trabajos y condiciones laborales— y la posterior confirmación de la validez de esa ley por el Tribunal Supremo en 1941 (en decisiones que reforzaron la autoridad federal para regular condiciones laborales bajo el poder del comercio interestatal), el impulso político por la enmienda decayó.
Estado actual y consecuencias prácticas
Como el Congreso no fijó un plazo para su ratificación, la enmienda sigue técnicamente pendiente ante los estados. Actualmente, sería necesaria la ratificación de otros diez estados para que esta enmienda se convierta en ley. Aunque la enmienda permanece disponible como opción constitucional, muchos expertos consideran que su adopción ya no es imprescindible para que el Gobierno federal regule el trabajo infantil, dada la jurisprudencia que reconoce la amplia potestad del Congreso sobre el comercio interestatal y la legislación laboral. Sin embargo, la enmienda conserva importancia simbólica y práctica: si en el futuro el alcance del poder federal fuera restringido por nuevas decisiones judiciales, una enmienda explícita podría restablecer de forma duradera esa competencia.
Aspectos adicionales a considerar
- Carácter pendiente: al no existir fecha límite de ratificación, la propuesta sigue viva jurídicamente, aunque inactiva en la práctica.
- Impacto histórico: la enmienda refleja un intento de responder constitucionalmente a las limitaciones judiciales de principios del siglo XX y a la preocupación pública sobre la explotación laboral infantil.
- Situación contemporánea: hoy la regulación del trabajo infantil se sustenta principalmente en leyes federales como la FLSA y en la interpretación del Tribunal Supremo sobre el comercio entre estados; la enmienda sería un refuerzo constitucional directo de esa competencia federal.

