El Levantamiento de Varsovia (en polaco: powstanie warszawskie) fue una gran insurrección urbana protagonizada por el Ejército Nacional de la resistencia polaca (en polaco: Armia Krajowa) durante la Segunda Guerra Mundial. Su objetivo principal era liberar Varsovia de la ocupación de la Alemania nazi y restablecer la autoridad del gobierno polaco en el exilio antes de la llegada del Ejército Rojo.

Antecedentes

El levantamiento formó parte de la operación general conocida como Operación Tempestad, pensada por el Estado clandestino polaco para recuperar el control de las ciudades polacas a medida que el Ejército soviético avanzaba desde el este. Los mandos de la resistencia esperaban que la acción facilitara la entrada de las fuerzas polacas al frente y permitiera a la Administración polaca independiente asumir el poder en Varsovia antes de que lo hicieran las autoridades impuestas por la Unión Soviética.

Desarrollo del levantamiento

El alzamiento comenzó el 1 de agosto de 1944 y duró 63 días, hasta la capitulación de las fuerzas insurgentes el 2 de octubre de 1944. Al principio, las unidades del Armia Krajowa lograron apoderarse de grandes sectores del centro de la ciudad y provocaron graves bajas a las tropas alemanas. Sin embargo, las fuerzas alemanas movilizaron refuerzos y unidades de castigo, incluyendo tropas de las SS y milicias colaboracionistas, que cometieron ejecuciones masivas y atrocidades contra la población civil (entre ellas la masacre de Wola).

El 14 de septiembre, las fuerzas polacas y algunos contingentes aliados cercanos lograron establecer presencia en la orilla occidental del río Vístula, mientras que la orilla oriental fue ocupada por tropas soviéticas. A pesar de la proximidad del Ejército Rojo, las fuerzas soviéticas no entraron en la ciudad para apoyar el levantamiento.

Ayuda aliada y papel de la URSS

Los insurgentes recibieron ayuda aérea limitada. Winston Churchill y otros líderes aliados solicitaron a Iósif Stalin permiso para usar aeródromos soviéticos y apoyar las operaciones de suministros y evacuación, pero las autoridades soviéticas se negaron. Churchill organizó vuelos desde bases en Italia: la Royal Air Force y la aviación polaca en el exilio realizaron más de 200 lanzamientos de suministros por aire; la Fuerza Aérea del Ejército de Estados Unidos participó en algunas misiones (con apoyo limitado y pérdidas importantes en algunos aviones). La ausencia de apoyo soviético en tierra y las dificultades para mantener una línea de suministro eficaz dejaron a los insurgentes aislados frente a la respuesta alemana.

Víctimas y destrucción

Las pérdidas humanas y materiales fueron enormes. Se estima que murieron alrededor de 16.000 miembros de la resistencia polaca y que unos 6.000 resultaron gravemente heridos. Las víctimas civiles fueron muy numerosas: entre 150.000 y 200.000 habitantes de Varsovia perdieron la vida, muchos ejecutados sumariamente por las tropas alemanas o muertos por los bombardeos y combates callejeros. Además, judíos ocultos por familias y por la resistencia fueron descubiertos y asesinados o deportados; también hubo episodios de liberación de prisioneros del campo de concentración de Gęsiówka por parte de insurgentes, seguido de rescates.

Las cifras de bajas alemanas varían según las fuentes; se citan estimaciones de varios miles de muertos y heridos (por ejemplo, alrededor de 8.000 muertos y desaparecidos y 9.000 heridos en algunas relaciones), aunque hay discrepancias entre autores y archivos.

En cuanto a la ciudad, el daño fue catastrófico. Durante los combates se destruyeron amplias zonas y, tras la rendición de los insurgentes, las autoridades alemanas llevaron a cabo un plan sistemático de demolición y saqueo que arrasó gran parte del casco histórico y la infraestructura urbana. Las estimaciones sobre el porcentaje de la ciudad destruida varían según las fuentes; muchas apuntan a que la mayor parte de la capital quedó en ruinas tras las operaciones de represalia y demolición.

Consecuencias y legado

El fracaso del levantamiento tuvo profundas consecuencias políticas y humanas. La debilidad del movimiento nacional polaco frente a la presión soviética favoreció la instalación de autoridades pro‑soviéticas en Polonia tras la guerra. Para la sociedad polaca, el Levantamiento de Varsovia pasó a simbolizar tanto el heroísmo y sacrificio por la independencia como la tragedia de una nación abandonada por potencias que priorizaron sus objetivos estratégicos.

Hoy, el Levantamiento de Varsovia se conmemora en Polonia cada año y cuenta con museos y monumentos que recuerdan a los combatientes y a las víctimas civiles. Es uno de los episodios más estudiados y emotivos de la memoria colectiva polaca y un ejemplo extremo de la lucha urbana contra la ocupación durante la Segunda Guerra Mundial.

Notas sobre fuentes y cifras

Las cifras citadas en este texto proceden de distintas investigaciones históricas y archivos y, por ello, pueden variar según la fuente. Muchos aspectos del papel soviético y de las decisiones políticas en torno al levantamiento siguen siendo objeto de estudio y debate entre historiadores.