Boris Nikolayevich Yeltsin ( listen ; ruso: Бори́с Никола́евич Е́льцин; 1 de febrero de 1931 - 23 de abril de 2007) fue el primer presidente de Rusia y el primer dirigente elegido del país. Ocupó el cargo desde 1991 hasta 1999.

Primeros años y carrera política

Nacido en una familia de clase trabajadora en la región de los Urales, Yeltsin se formó como ingeniero y comenzó su carrera en la industria y en las estructuras del Partido Comunista. Ascendió en la jerarquía regional hasta convertirse en una figura destacada en Sverdlovsk (actual Yekaterinburgo), donde ejerció cargos de responsabilidad que le dieron experiencia administrativa y visibilidad política.

Ascenso nacional y ruptura con el poder soviético

En la década de 1980 Yeltsin empezó a distanciarse de la línea dominante del Partido Comunista y se ganó fama de crítico de la burocracia y de los privilegios del aparato del Estado. En 1990 fue elegido presidente del Soviet Supremo de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR), y el 12 de junio de 1991 ganó las primeras elecciones presidenciales directas en la historia de Rusia.

Su figura se consolidó durante el intento de golpe de agosto de 1991 contra Mijaíl Gorbachov: Yeltsin se posicionó públicamente en contra del golpe y protagonizó imágenes emblemáticas, como la de subir a un tanque frente a la Casa Blanca de Moscú, lo que aumentó su legitimidad y popularidad.

Presidencia (1991–1999): reformas, conflictos y crisis

La presidencia de Yeltsin estuvo marcada por una transición rápida y convulsa del sistema soviético hacia la economía de mercado y la independencia de la Federación Rusa tras la desintegración de la URSS a finales de 1991. Entre sus principales acciones y episodios están:

  • Reformas económicas: implantación de políticas de liberalización y privatización conocidas como «terapia de choque», que buscaban transformar una economía centralizada en una de mercado. Estas medidas provocaron inflación, caída del nivel de vida para amplios sectores y una profunda reestructuración económica.
  • Privatizaciones y aparición de los oligarcas: los programas de privatización, incluidos los vales (vouchers) y operaciones financieras que facilitaron la concentración de activos en manos de empresarios influyentes, contribuyeron a la creación de una nueva élite económica.
  • Crisis constitucional de 1993: el enfrentamiento entre Yeltsin y el Parlamento culminó con la disolución del Soviet Supremo y el asedio y bombardeo de la Casa Blanca de Moscú. Posteriormente se aprobó una nueva Constitución en diciembre de 1993 que fortaleció notablemente la presidencia.
  • Conflicto en Chechenia: su mandato incluyó la Primera Guerra de Chechenia (1994–1996), un conflicto sangriento que provocó numerosas víctimas y críticas por la gestión militar y humanitaria.
  • Crisis financiera de 1998: la economía rusa sufrió un duro colapso financiero en 1998, con devaluación del rublo y suspensión de pagos de la deuda interna, lo que agravó la percepción de inestabilidad económica durante su gobierno.

Últimos años en el poder y renuncia

En 1999 Yeltsin nombró a Vladimir Putin primer ministro; a finales de ese año, el 31 de diciembre, anunció su renuncia anticipada y designó a Putin presidente en funciones. La salida de Yeltsin marcó el fin de una era de transición y el inicio de un nuevo ciclo político en Rusia.

Salud y fallecimiento

A lo largo de su vida pública, Yeltsin sufrió problemas de salud, entre ellos cardiopatías que requirieron intervenciones. Falleció el 23 de abril de 2007 a los 76 años por complicaciones cardíacas.

Legado

El legado de Boris Yeltsin es complejo y muy debatido:

  • Contribuciones: es reconocido por impulsar la ruptura con el sistema soviético, permitir elecciones directas y abrir el camino hacia una sociedad con mayor pluralismo político y libertades formales.
  • Críticas: su gestión económica y política es criticada por el impacto social negativo de las reformas, la consolidación del poder económico en manos de los llamados oligarcas, la corrupción y episodios autoritarios como la crisis de 1993.
  • Influencia histórica: su presidencia definió la transición poscomunista de Rusia, con efectos duraderos en la estructura política, económica y social del país. Para unos fue el artífice de la democracia rusa; para otros, el responsable de los desajustes y desigualdades que marcaron los años noventa.

En resumen, Boris Yeltsin sigue siendo una figura polarizadora: clave en la disolución de la Unión Soviética y en la apertura política de Rusia, pero también asociado a tiempos de inestabilidad económica, conflictos y transformaciones sociales de gran coste.