Los metriacantáuridos eran una familia de dinosaurios terópodos carnívoros. Solían ser grandes depredadores y algunos medían 10 m de largo.

Características

Los metriacantáuridos (Metriacanthosauridae) eran terópodos de constitución robusta, con cráneos potentes y dientes serrados adaptados a una dieta carnívora. Su nombre hace referencia a las espinas neurales de las vértebras, que eran moderadamente altas en comparación con otros carnívoros, aunque no tan desarrolladas como en los sinosaurópodos de crin. En conjunto presentaban patas posteriores fuertes, brazos relativamente cortos pero con manos útiles para agarrar presas, y variaciones en tamaño que iban desde animales medianos hasta grandes predadores que alcanzaban alrededor de 10 m.

Clasificación y registro fósil

Históricamente estos terópodos se clasificaron en familias como los Megalosauridae o los Allosauridae, pero estudios posteriores apoyaron su inclusión en una familia propia dentro de los grandes terópodos carnívoros (Allosauroidea/Carnosauria, según distintas revisiones). El grupo está representado por géneros bien conocidos como Metriacanthosaurus (tipo) y otros ejemplares procedentes principalmente de Europa y Asia. El registro fósil es en muchos casos fragmentario, lo que ha contribuido a debates sobre la composición exacta de la familia y la atribución de algunos huesos aislados.

Paleobiología y distribución

Los metriacantáuridos vivieron principalmente durante el Jurásico medio y superior, con registros más abundantes en depósitos europeos y asiáticos. Eran probablemente depredadores ápice o mesoápice en sus ecosistemas, cazando herbívoros grandes y medianos (incluyendo ornitópodos y sauropodomorfos juveniles) o actuando como carroñeros cuando se presentaba la oportunidad. Su morfología sugiere una combinación de fuerza y agilidad, adecuada para capturar presas activas.

Descubrimientos recientes

La investigación sobre los metriacantáuridos continúa y su clasificación sigue siendo objeto de revisión con nuevos descubrimientos y análisis cladísticos. Recientemente (2008) se ha descrito un diente gigantesco que podría proceder de un metriacantáurido gigante; sin embargo, la atribución exacta y la identidad del animal responsable permanecen en discusión debido a lo fragmentario del material.

Importancia paleontológica: aunque no siempre tan mediáticos como otros terópodos gigantes, los metriacantáuridos aportan información clave sobre la diversidad y evolución de los grandes depredadores durante el Jurásico y ayudan a reconstruir las cadenas tróficas de aquellos ecosistemas fósiles.