El test de detección CRAFFT es una prueba breve para detectar problemas de alcohol y drogas en los adolescentes. Esta prueba consta de dos partes. "CRAFFT" es un acrónimo de las seis preguntas de la segunda parte del test.
Un médico o consejero puede realizar la prueba de detección CRAFFT para ver si un adolescente puede tener un problema de alcohol o drogas. Los adolescentes también pueden realizar la prueba ellos mismos.
¿En qué consiste el test?
El CRAFFT es una herramienta de cribado breve y práctica, diseñada para su uso con adolescentes y jóvenes. Se compone de dos partes:
- Parte A (pregunta inicial sobre uso): Pregunta si el adolescente ha consumido alcohol, marihuana u otras drogas en los últimos 12 meses. Si la respuesta es "no" a todo, normalmente no es necesario continuar con la segunda parte.
- Parte B (las seis preguntas CRAFFT): Seis preguntas de respuestas sí/no cuyo acrónimo da nombre al test. Estas preguntas exploran conductas y consecuencias relacionadas con el consumo.
Las seis preguntas (CRAFFT)
Las preguntas suelen formularse en formato sencillo y directo. Una versión en español podría ser:
- C (Car / Coche): ¿Alguna vez has viajado en un coche o conducido después de haber consumido alcohol o drogas?
- R (Relax / Relajarte): ¿Usas alcohol o drogas para relajarte, sentirte mejor o “desestresarte”?
- A (Alone / Solo): ¿Usas alcohol o drogas cuando estás solo/a?
- F (Forget / Olvidar): ¿Olvidas cosas que hiciste mientras estabas consumiendo alcohol o drogas?
- F (Friends / Familia): ¿Te han dicho amigos o familiares que reduzcas o dejes de consumir alcohol o drogas?
- T (Trouble / Problemas): ¿Has tenido problemas (por ejemplo en la escuela, con la familia o la ley) por consumir alcohol o drogas?
Interpretación y puntuación
- Cada respuesta afirmativa suma 1 punto.
- Una puntuación de 2 o más en las seis preguntas suele considerarse indicativa de riesgo y sugiere la necesidad de una evaluación más amplia y/o intervención.
- El test es un cribado, no un diagnóstico. Indica la necesidad de explorar más a fondo el consumo, su gravedad y sus consecuencias.
¿A quién se debe aplicar y cómo?
- Se recomienda usarlo en adolescentes y jóvenes (frecuentemente entre 12 y 21 años) como parte de controles de salud rutinarios o visitas por motivos médicos y de salud mental.
- Puede administrarse por el profesional de salud o ser autoadministrado en formato papel o digital; funciona bien tanto en entornos clínicos como escolares.
- Debe aplicarse en un entorno privado y con un enfoque no juicioso para fomentar respuestas honestas.
Qué hacer si el cribado es positivo
- Realizar una evaluación más detallada del patrón de consumo, la frecuencia, la cantidad, la presencia de dependencia y las consecuencias psicosociales.
- Ofrecer intervención breve basada en estrategias como la entrevista motivacional, educación sobre riesgos y planificación de reducción de daño.
- Si es necesario, derivar a programas de tratamiento especializados para adolescentes (psiquiatría, psicología, programas de abuso de sustancias).
- Valorar comorbilidades: trastornos de ánimo, ansiedad, conductas autolesivas o situaciones de riesgo (conducción bajo efectos, violencia, actividades delictivas).
Confidencialidad y límites
Es importante explicar al adolescente las normas de confidencialidad antes de aplicar el test. Hay límites a la confidencialidad (por ejemplo, riesgo de suicidio, peligro para terceros o indicios de abuso infantil) que deben comunicarse claramente.
Ventajas y limitaciones
- Ventajas: Rápido, fácil de aplicar, validado para adolescentes, útil como herramienta inicial de detección.
- Limitaciones: No determina la gravedad clínica ni sustituye una evaluación completa; puede subestimar consumo por respuestas no sinceras; requiere seguimiento cuando es positivo.
Consejos para profesionales y familias
- Insertar el cribado en la rutina clínica para normalizar la conversación sobre consumo.
- Tono no confrontativo, basado en el respeto y la escucha activa.
- Involucrar a la familia cuando sea apropiado, pero siempre respetando la autonomía y la confidencialidad del adolescente dentro de los límites legales y de seguridad.
El CRAFFT es una herramienta útil para identificar temprano conductas de riesgo relacionadas con alcohol y drogas y facilitar intervenciones oportunas que reduzcan daños y mejoren el pronóstico en adolescentes.

