Thomas Simpson (30 de noviembre de 1937 - 13 de julio de 1967) fue un ciclista inglés de carretera que murió de agotamiento en las laderas del Mont Ventoux cuando disputaba la 13ª etapa del Tour de Francia en 1967.

La autopsia reveló que había tomado anfetaminas. Sumado al brandy, la dura subida al Mont Ventoux, las condiciones de calor y una dolencia estomacal, el dopaje fue fatal.

Trayectoria y logros

Tom Simpson fue uno de los ciclistas británicos más destacados de su generación y ayudó a abrir el camino para la presencia británica en las grandes carreras europeas. Comenzó su carrera en el ciclismo de pista y carretera en el Reino Unido y acabó compitiendo profesionalmente en el pelotón europeo, donde obtuvo victorias y buenos puestos en clásicas y etapas de grandes vueltas. Su mayor éxito llegó en 1965 al proclamarse campeón mundial en ruta, un hito para el ciclismo británico de la época.

Circunstancias de la muerte

La jornada en el Mont Ventoux de 1967 fue extremadamente calurosa. Durante la ascensión, Simpson comenzó a mostrar signos evidentes de fatiga y malestar estomacal; poco después perdió el control y cayó. A pesar de los intentos de asistencia y reanimación, falleció en el lugar. La autopsia posterior puso de manifiesto la presencia de anfetaminas en su organismo y la ingesta de alcohol, factores que, unidos a la deshidratación, el esfuerzo extremo y el calor, contribuyeron a su muerte.

Contexto del dopaje en la época

En los años sesenta el uso de estimulantes y otras sustancias entre ciclistas era relativamente frecuente y, aunque no legal ni aceptado por todos, formaba parte de una cultura de competición en la que la investigación y los controles eran aún incipientes. El caso de Simpson sirvió como alarma sobre los riesgos médicos que conllevaba el consumo de drogas para rendir en pruebas de fondo y alta intensidad.

Consecuencias y legado

La muerte de Tom Simpson tuvo un impacto profundo en el mundo del ciclismo y en la opinión pública. Contribuyó a aumentar la conciencia sobre los peligros del dopaje y a impulsar medidas más estrictas de control y prevención en los años siguientes. También dejó una huella emocional en la comunidad ciclista y en el público británico: Simpson pasó a ser símbolo tanto del éxito como de los riesgos extremos asociados a la competición sin garantías médicas.

Conmemoraciones

En el lugar donde perdió la vida se colocó tiempo después un memorial en recuerdo de Simpson; su nombre y su historia siguen siendo evocadas por aficionados y profesionales cuando se habla del Mont Ventoux y de la historia del ciclismo. Cada año, ciclistas y seguidores rememoran su figura en ascensiones y actos conmemorativos, recordando la necesidad de proteger la salud de los deportistas y combatir el dopaje.