Receptores Toll (TLR): definición y función en la inmunidad innata

Receptores Toll (TLR): descubre su papel clave en la inmunidad innata, reconocimiento microbiano, señalización genética y vínculo con la respuesta adaptativa.

Autor: Leandro Alegsa

Los receptores tipo Toll (TLR) son proteínas que actúan en el sistema inmunitario innato y en el sistema digestivo. Se extienden por la membrana, es decir, llegan desde el exterior de la célula hasta el interior.

Los TLR reconocen las moléculas procedentes de los microbios. Una vez que los microbios atraviesan las barreras físicas, como la piel o la mucosa del tracto intestinal, son reconocidos por los TLR. Los TLR ponen en marcha una respuesta celular inmunitaria.

La señalización de los TLR conduce a la inducción o supresión de genes que orquestan la respuesta inflamatoria. En total, miles de genes son activados por la señalización de los TLR, y los TLR son uno de los medios más importantes de modulación genética.

También se ha demostrado que los receptores tipo Toll son un importante vínculo entre la inmunidad innata y la adaptativa a través de su presencia en las células dendríticas.

Estructura y localización

Los TLR son receptores tipo transmembrana que comparten tres dominios principales:

  • Un dominio extracelular con repeticiones ricas en leucina (LRR) que reconoce ligandos microbianos (PAMPs) y señales de daño (DAMPs).
  • Una hélice transmembrana que ancla el receptor en la membrana plasmática o en membranas endosómicas.
  • Un dominio intracelular TIR (Toll/IL-1 receptor) que inicia la señalización intracelular al reclutar adaptadores.

En mamíferos, algunos TLR están en la superficie celular (por ejemplo, TLR1, TLR2, TLR4, TLR5, TLR6) y otros en compartimentos endosómicos (por ejemplo, TLR3, TLR7, TLR8, TLR9), lo que facilita el reconocimiento de distintos tipos de patógenos (bacterias, virus, hongos, parásitos) según su localización.

Qué reconocen (ligandos)

Cada TLR se especializa en reconocer patrones moleculares conservados. Algunos ejemplos importantes:

  • TLR4: lipopolisacárido (LPS) de bacterias Gram-negativas (cooperación con MD-2 y CD14).
  • TLR2 (en heterodímero con TLR1 o TLR6): lipoproteínas/lipopéptidos bacterianos y componentes de hongos.
  • TLR5: flagelina (proteína de flagelos bacterianos).
  • TLR3: ARN doble cadena (dsRNA), típico de algunos virus.
  • TLR7 y TLR8: ARN monocatenario (ssRNA) viral o metabólicos.
  • TLR9: ADN desmetilado CpG bacteriano/viral.

Vías de señalización y efectos celulares

Tras la detección de un ligando, los dominios TIR reclutan proteínas adaptadoras que determinan la vía de señalización y la respuesta final:

  • MyD88-dependiente: es la vía más común; activa NF-κB y MAP quinasas, conduciendo a la producción de citocinas proinflamatorias (p. ej., TNF-α, IL-6, IL-1β) y quimiocinas.
  • TRIF-dependiente: activada por TLR3 y por TLR4 en una vía alternativa; promueve la activación de IRF3/IRF7 y la producción de interferones tipo I (IFN-α/β), importantes contra virus.
  • Otras adaptadoras: TIRAP/MAL y TRAM ayudan a reclutar MyD88 o TRIF a receptores específicos.

Estas vías producen cambios rápidos en la expresión génica, inflamación local, maduración de células presentadoras de antígeno y reclutamiento de células inmunes al sitio de infección.

Papel en la inmunidad innata y en la activación de la adaptativa

Los TLR constituyen la primera línea de detección de invasores y promueven respuestas inmediatas (fagocitosis, producción de péptidos antimicrobianos, liberación de citocinas). Además:

  • Maduran células dendríticas, incrementan la expresión de moléculas coestimuladoras y favorecen la presentación de antígenos, conectando así la inmunidad innata con la adaptativa.
  • Dirigen el tipo de respuesta adaptativa (por ejemplo, respuestas Th1 frente a virus/intracelulares o Th17 frente a hongos/extracelulares) según las señales y citocinas producidas.

Homeostasis intestinal y tolerancia

En el sistema digestivo, los TLR ayudan a distinguir entre patógenos y microbiota comensal. Señalización controlada por TLR contribuye a la barrera epitelial, reparación tisular y tolerancia inmunológica. La desregulación de estas señales puede favorecer inflamación crónica, como en la enfermedad inflamatoria intestinal.

Implicaciones clínicas y terapéuticas

Los TLR están implicados en múltiples condiciones:

  • Infecciones: reconocimiento rápido de patógenos; variantes genéticas en TLR o adaptadores pueden modificar susceptibilidad a infecciones o gravedad (p. ej., sepsis).
  • Enfermedades autoinmunes e inflamatorias: activación inapropiada o reconocimiento de DAMPs puede contribuir a enfermedades autoinmunes y autoinflamatorias.
  • Terapias: agonistas de TLR (p. ej., CpG para TLR9, MPL para TLR4) se usan como adyuvantes en vacunas y en inmunoterapia contra cáncer; antagonistas o moduladores de TLR se investigan para reducir inflamación excesiva en sepsis o enfermedades autoinmunes.

Es importante considerar que la estimulación excesiva de TLR puede conducir a una respuesta inflamatoria sistemática dañina (p. ej., tormenta de citocinas), por lo que las aplicaciones terapéuticas requieren regulación cuidadosa.

Breve nota histórica

Los receptores Toll fueron inicialmente descritos en Drosophila por su papel en el desarrollo embrionario; más tarde se descubrió su función en la defensa inmunitaria innata, lo que llevó al reconocimiento de TLR como componentes esenciales y conservados de la inmunidad en animales.

Resumen

Los TLR son receptores fundamentales del sistema inmunitario innato, especializados en detectar patrones moleculares microbianos y señales de daño, iniciar vías de señalización que regulan la inflamación y la producción de interferones, y coordinar la respuesta adaptativa a través de células presentadoras de antígeno. Su equilibrio es clave para la protección frente a infecciones y para evitar la inflamación crónica.

La región curva de repetición rica en leucina de los receptores tipo Toll, representada aquí por TLR3Zoom
La región curva de repetición rica en leucina de los receptores tipo Toll, representada aquí por TLR3

Familia extendida

La mayoría de las especies de mamíferos tienen entre diez y quince tipos de receptores tipo Toll. Se han identificado trece TLR (TLR1 a TLR13) en humanos y ratones, y se han encontrado otros similares en otras especies de mamíferos. Los TLR no son idénticos en todos los mamíferos. Por ejemplo, un gen que codifica una proteína como la TLR10 en los humanos está presente en los ratones, pero parece haber sido dañado en algún momento por un retrovirus. Por otro lado, los ratones expresan los TLR 11, 12 y 13, ninguno de los cuales está presente en los humanos. Otros mamíferos pueden expresar TLRs que no se encuentran en los humanos. Las especies no mamíferas pueden tener TLRs diferentes a los de los mamíferos.

Historia

Recibieron su nombre por su similitud con la proteína codificada por el gen Toll, identificado en Drosophila en 1985 por Christiane Nüsslein-Volhard. El gen en cuestión, cuando muta, hace que las moscas Drosophila tengan un aspecto inusual. Los investigadores quedaron tan sorprendidos que gritaron espontáneamente en alemán "Das ist ja toll!", que se traduce como "¡Eso es genial!".

Los receptores tipo Toll se cuentan ahora entre las moléculas clave que alertan al sistema inmunitario de la presencia de infecciones microbianas. En 1996, Jules A. Hoffmann y sus colegas descubrieron que Toll tenía un papel esencial en la inmunidad de la mosca frente a las infecciones fúngicas. Funcionaba activando la síntesis de péptidos antimicrobianos. Los homólogos vegetales se descubrieron en 1995 (arroz XA21) y en 2000 (Arabidopsis FLS2).

La función del TLR 4 como receptor sensor del lipopolisacárido (LPS) fue descubierta por Bruce A. Beutler y sus colegas. Estos trabajadores demostraron que los ratones que no podían responder al LPS tenían mutaciones que abolían la función del TLR4. Esto identificó al TLR4 como uno de los componentes clave del receptor para el LPS.



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