Hipótesis de la Reina Roja: definición, coevolución y selección sexual
Hipótesis de la Reina Roja: explicación clara de coevolución, carrera armamentista y selección sexual; cómo la evolución sexual moldea especies y el comportamiento humano.
La Reina Roja es el nombre de una teoría evolutiva propuesta por Leigh Van Valen y, más tarde, el título de un libro divulgativo de Matt Ridley. El nombre proviene de la famosa escena de la Reina Roja en la obra de Lewis Carroll, A través del espejo, donde la Reina Roja afirma: "Hay que correr todo lo que se pueda para mantenerse en el mismo sitio".
Origen y definición
El principio de la Reina Roja puede resumirse así: en un sistema evolutivo, la evolución continua es necesaria únicamente para mantener la aptitud en relación con los sistemas con los que coevoluciona. Es decir, cuando dos o más especies o líneas genéticas interactúan (por ejemplo hospedador-parásito, depredador-presa o competidores), los cambios en una parte del sistema tienden a provocar cambios compensatorios en las otras, generando una dinámica de "carrera" evolutiva.
Mecanismos y ejemplos
- Hospedador–parásito: los parásitos evolucionan para infectar con más eficacia; los hospedadores, para resistir. Esto puede mantener la selección por variación genética y favorecer mecanismos que generen diversidad.
- Competencia interespecífica: especies competidoras pueden desarrollar rasgos que neutralicen las ventajas de las otras, obligando a una evolución continua.
- Selección sexual: en los sistemas donde la elección de pareja y la competencia entre sexos son fuertes, los rasgos sexuales pueden estar en constante cambio por presiones coevolutivas entre preferencias y señales.
- Ejemplos concretos: la evolución rápida de virus (influenza, VIH) frente al sistema inmune humano; estudios en caracoles de agua dulce (Potamopyrgus) que muestran correlación entre reproducción sexual y carga parasitaria; y casos de depredadores y presas con adaptaciones ofensivas/defensivas en escalada.
La hipótesis y la ventaja de la reproducción sexual
Una aplicación importante de la Reina Roja es explicar por qué la reproducción sexual existe a pesar de sus costos (por ejemplo, el "costo de los dos" o que sólo la mitad de los genes se transmiten a la progenie). Bajo la hipótesis de la Reina Roja, la recombinación sexual genera variabilidad genética que permite a las poblaciones responder más rápidamente a parásitos y a condiciones ambientales cambiantes, evitando acumulación de mutaciones deletéreas (como en la Muller's ratchet) y facilitando la aparición de combinaciones favorables.
En este contexto, la Reina Roja no es la única explicación de la ventaja del sexo; compite con otras teorías (por ejemplo, la ventaja de combinar mutaciones beneficiosas, las presiones ecológicas del "tangled bank", y mecanismos de purga de mutaciones). Sin embargo, la coevolución huésped-parásito es una de las fuerzas más citadas como soporte empírico para la hipótesis.
Selección sexual y la interpretación de Ridley
El libro de Matt Ridley toma la idea original de Van Valen, centrada en la coevolución, y la amplía al terreno de la selección sexual en humanos. Ridley argumenta que muchos rasgos de la naturaleza humana —conductas sociales, preferencias de pareja, diferencias sexuales— sólo pueden entenderse bien si se consideran las presiones de la selección sexual además de la selección natural ecológica. Según esta línea, la interacción entre elección de pareja y competencia sexual puede crear dinámicas evolutivas que mantengan el cambio y la diversidad.
Evidencia empírica
- Estudios de laboratorio y de campo muestran que la presencia de parásitos puede favorecer poblaciones sexuales frente a asexuales.
- Experimentos con organismos de vida corta (microbios, nematodos, Daphnia) han demostrado adaptaciones rápidas y contra-adaptaciones entre pares coevolutivos, coherentes con dinámica tipo Reina Roja.
- Patrones genéticos en poblaciones naturales (mayor diversidad en genes relacionados con el sistema inmune, por ejemplo) también apoyan la importancia de la coevolución en mantener variación genética.
Críticas y limitaciones
- La hipótesis de la Reina Roja no explica por sí sola todos los casos: algunas especies asexuales han persistido largo tiempo (p. ej., ciertos rotíferos), lo que sugiere mecanismos alternativos o excepciones.
- La evidencia es más fuerte en algunos sistemas (hospedador-parásito) que en otros; en varios casos la prueba empírica directa es difícil por la escala temporal requerida.
- Otras teorías sobre la ventaja del sexo (Fisher–Muller, Muller's ratchet, ventajas demográficas u ecológicas) también aportan explicaciones plausibles y pueden actuar conjuntamente con la dinámica de la Reina Roja.
Conclusión
La hipótesis de la Reina Roja ofrece un marco explicativo poderoso para entender por qué muchas especies deben evolucionar continuamente: no siempre para mejorar en términos absolutos, sino para mantener su posición frente a enemigos, competidores y parejas en constante cambio. Es especialmente influyente en estudios de coevolución y en debates sobre el origen y mantenimiento de la reproducción sexual, aunque debe considerarse como una de varias fuerzas evolutivas interrelacionadas.
La evolución del sexo
El sexo es un rompecabezas evolutivo. En la mayoría de las especies sexuales, los machos constituyen la mitad de la población y, sin embargo, no tienen descendencia directamente y, en general, contribuyen poco a la supervivencia de las crías. En las aves y los mamíferos esa idea parece menos cierta. A menudo ayudan a proteger a las hembras y ayudan de alguna manera después de que nazcan las crías. Por lo tanto, estos machos definitivamente sí ayudan a la supervivencia de sus crías. Pero la reproducción sexual es muy común en formas de vida más sencillas, en las que los machos no tienen nada que ver con sus crías.
En las poblaciones humanas del paleolítico, los machos eran sin duda vitales para la caza y la protección. Muchas especies de aves crían a las crías conjuntamente. Sin embargo, la mayoría de las especies de invertebrados no son criadas por los padres en absoluto, y las larvas se desarrollan entre el plancton. Además, los machos y las hembras de muchas especies de vertebrados gastan recursos para atraer y competir por sus parejas. La selección sexual parece favorecer rasgos que pueden reducir la aptitud de un organismo, como el plumaje de colores brillantes en las aves del paraíso, que las hace más visibles para los depredadores. Así, la reproducción sexual parece ser muy ineficiente.
El libro comienza con un relato evolutivo del propio sexo, defendiendo la teoría de que el sexo prospera, a pesar de sus costes, porque una herencia mixta confiere a cada generación una "ventaja" defensiva contra los parásitos y las enfermedades. La razón fundamental es el modo en que la reproducción sexual aumenta la variedad genética de una población. Esto aumenta en gran medida la posibilidad de que al menos algunos individuos sobrevivan al ataque de los depredadores, los parásitos y las enfermedades. Los teóricos de la evolución coinciden en esto.
A continuación, Ridley sostiene que la inteligencia humana es en gran medida el resultado de la selección sexual. Sostiene que la inteligencia humana supera con creces cualquier necesidad de supervivencia (esto no está generalmente aceptado). Dice que nuestra inteligencia es como la cola del pavo real, un producto de la selección sexual. La inteligencia humana, sugiere, se utiliza principalmente para atraer a las parejas mediante prodigiosas muestras de ingenio, encanto, inventiva e individualidad. Esta visión de la inteligencia también la apoya Geoffrey Miller. Helena Cronin analiza la historia de las ideas sobre la selección sexual y la evolución del sexo.
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