La selección sexual es un tipo especial de selección natural. Fue propuesta por Charles Darwin como una teoría para explicar por qué ciertos rasgos aparentemente desventajosos se mantienen o se exageran en las poblaciones: porque aumentan el éxito reproductor de los individuos que los poseen.
Concepto básico
Darwin definió la selección sexual como los efectos de la "lucha entre los individuos de un sexo, generalmente los machos, por la posesión del otro sexo". En términos generales existen dos rutas por las que opera:
- Competencia intraespecífica (intrasexual): individuos del mismo sexo compiten por acceso a parejas (por ejemplo, combates entre machos). Los rasgos favorecidos por esta competencia (cuernos, astas, gran masa corporal) se conocen como armas y forman parte de los llamados caracteres sexuales secundarios.
- Elección de pareja (intersexual): miembros de un sexo (a menudo las hembras) prefieren aparearse con individuos que muestran ciertos rasgos (colores, cantos, rituales). Estos rasgos se llaman comúnmente ornamentos.
Mecanismos evolutivos propuestos
Existen varias explicaciones sobre por qué determinadas preferencias y ornamentos evolucionan. Entre las más citadas están:
- Hipótesis de los "buenos genes": los ornamentos o la capacidad de lucha pueden indicar calidad genética: por ejemplo, los genes que permiten desarrollar rasgos llamativos o mantener el vigor tras el esfuerzo pueden estar ligados a una mayor resistencia a las enfermedades o a un metabolismo más eficiente. Así la pareja elige no solo el rasgo visible sino también los genes que lo acompañan.
- Principio del handicap (Zahavi): un rasgo costoso de mantener sería honesto como señal de calidad; solo los individuos en buen estado pueden soportar ese coste.
- Runaway de Fisher: una preferencia por un rasgo y el rasgo mismo pueden autorreforzarse genéticamente, llevando a una exageración progresiva.
- Sesgo sensorial: preferencias pueden originarse por preadaptaciones del sistema sensorial, de modo que ciertos estímulos resultan más atractivos independientemente de su relación con la calidad.
Ejemplos y evidencia
La selección sexual es responsable de muchos de los rasgos llamativos que observamos en la naturaleza:
- Pavo real: la cola del macho es un ornamento extremo utilizado en exhibiciones ante hembras.
- Cérvidos (ciervos, alces): las astas son armas que emplean en combates entre machos por el acceso a las hembras.
- Focas y elefantes marinos: gran dimorfismo sexual y peleas por territorios o harenes.
- Aves como los bowerbirds: construcción de estructuras y objetos de color para atraer a la hembra.
- Peces como los guppies: coloración brillante relacionada con la preferencia femenina y con la carga parasitaria.
Los estudios experimentales y observacionales han mostrado correlaciones entre ornamentación y salud, pruebas de preferencia femenina, y relaciones genéticas que apoyan varias de las hipótesis arriba mencionadas. Sin embargo, los resultados varían según el sistema y la medida de "calidad" empleada.
Costes, conflictos y variación
Los rasgos favorecidos por la selección sexual a menudo implican costes (mayor visibilidad a depredadores, gasto energético, menor supervivencia). Por eso existe un equilibrio entre la ventaja reproductiva y el coste sobre la supervivencia. Además surgen conflictos sexuales: lo que maximiza el éxito reproductor de un sexo puede perjudicar al otro, dando lugar a una coevolución antagonista (conflicto sexual).
No siempre son los machos los que compiten o las hembras las que eligen. En algunas especies hay inversión parental y roles invertidos (por ejemplo, ciertas aves zancudas o peces), de modo que la selección sexual puede actuar fuertemente sobre las hembras.
Implicaciones evolutivas y debates actuales
La selección sexual contribuye a explicar la dimorfia sexual (diferencias en aspecto y comportamiento entre sexos), la diversidad de señales sexuales y puede acelerar procesos de especiación al favorecer aislamiento reproductor. Aún hoy es objeto de investigación y debate: la fuerza relativa de los distintos mecanismos (buenos genes, handicap, runaway, sesgo sensorial), la cuantificación exacta de costes y beneficios, y la interacción entre selección natural y sexual son temas activos en la biología evolutiva.
Un autor afirma que los estudios sobre la selección sexual tienen algo importante que decirnos, a saber, "cómo los machos y las hembras llegaron a ser lo que son". Esa idea resume por qué comprender la selección sexual es clave para entender la evolución del comportamiento, la morfología y la diversidad de las especies.
