La batalla de Cisterna fue una batalla durante la Segunda Guerra Mundial. Tuvo lugar del 30 de enero al 2 de febrero de 1944 cerca de Cisterna, Italia. Formó parte de la batalla de Anzio que siguió a la Operación Shingle.
Contexto
La desembarco en Anzio (Operación Shingle) se realizó a finales de enero de 1944 con el objetivo de flanquear las líneas alemanas en el centro de Italia y facilitar la ruptura del frente en la península. Tras el desembarco los aliados quedaron detenidos en una estrecha cabeza de playa ante una pronta y enérgica respuesta alemana. Para romper el estancamiento, el VI Cuerpo estadounidense planeó un ataque a gran escala hacia el interior, del que la toma de Cisterna era considerada una pieza clave.
Objetivos y fuerzas implicadas
El ataque fue dirigido por el VI Cuerpo estadounidense y contó con unidades de la 3ª División de Infantería, apoyadas por varios batallones de Rangers. La 3ª División había intentado capturar Cisterna del 25 al 27 de enero sin éxito y volvió a integrarse en el plan general. Los Rangers recibieron la orden de infiltrarse y asegurar la plaza para facilitar el avance de la infantería regular.
Desarrollo de la batalla
El asalto principal comenzó la noche del 30 de enero. Los grupos de Rangers, atacando de noche para aprovechar la sorpresa, se encontraron con una resistencia alemana mucho más fuerte y mejor preparada de lo que la inteligencia aliada había previsto. En lugar de una garrucha ligera o guarnición, los Rangers se toparon con fuerzas enemigas apoyadas por artillería y blindados que habían ocupado posiciones defensivas sólidas alrededor de Cisterna.
El avance de la 3ª División de Infantería también quedó estancado y no pudo proporcionar el apoyo previsto a los pequeños grupos de Rangers. La combinación de errores de inteligencia, reconocimiento insuficiente y contraataques alemanes produjo un colapso local del plan aliado: numerosos Rangers quedaron aislados, rodeados y obligados a rendirse o a combatir hasta ser liquidados. La acción terminó con la captura o aniquilación de gran parte de las unidades de asalto de los Rangers implicadas.
Pérdidas y consecuencias
La batalla fue una clara victoria alemana y supuso un golpe severo para los Rangers estadounidenses. Varias unidades de Rangers quedaron prácticamente destruidas: muchos hombres fueron muertos o hechos prisioneros, y los batallones involucrados sufrieron pérdidas tan elevadas que tuvieron que ser reorganizados o disueltos en los meses siguientes.
Además de las pérdidas humanas, la derrota en Cisterna impidió al VI Cuerpo explotar una posible ruptura desde la cabeza de playa de Anzio. Como resultado, el frente se estabilizó y la campaña en torno a Anzio entró en una fase de estancamiento que se prolongó hasta la primavera, cuando finalmente los aliados consiguieron una salida más amplia en mayo de 1944.
Valoración histórica
La batalla de Cisterna suele citarse como ejemplo de una operación en la que la subestimación del enemigo, deficiencias en la coordinación entre unidades especiales (los Rangers) y la infantería regular, y la falta de apoyo blindado y artillero contribuyeron a un fracaso táctico. La lección principal fue la necesidad de una mejor información de inteligencia, reconocimiento y coordinación en ataques combinados.
A pesar del revés, la campaña de Anzio en su conjunto marcó presión constante sobre las fuerzas alemanas en Italia y, a la larga, contribuyó al avance aliado hacia Roma en la primavera de 1944.

