La batalla de Inkerman se libró el 5 de noviembre de 1854 durante la Guerra de Crimea, cerca de las alturas que defienden el acceso a Sebastopol en la península de Crimea. Las tropas británicas y francesas rechazaron un ataque del ejército imperial ruso, en combates que se caracterizaron por su desorden, la niebla matinal y los enfrentamientos a corta distancia entre pequeñas unidades. El ejército británico sufrió 597 muertos y 1.860 heridos. Los franceses perdieron 143 muertos y 750 heridos. Las pérdidas rusas se estimaron en alrededor de 10.729 muertos y heridos. La batalla minó profundamente la capacidad ofensiva rusa y, según muchas valoraciones contemporáneas, rompió el espíritu del ejército ruso, que nunca más volvió a presentar un ejército contra los aliados británicos y franceses. Tras Inkerman continuó el sitio de Sebastopol, que sería decisivo en la campaña.

Antecedentes

Durante el otoño de 1854 las fuerzas aliadas habían sitiado Sebastopol con el objetivo de neutralizar la flota rusa del Mar Negro. Ante la presión de ese bloqueo, el alto mando ruso organizó un ataque destinado a romper las líneas aliadas y aliviar la ciudad sitiada. La operación se inició al amparo de la niebla, con el propósito de sorprender a los defensores y tomar las alturas que dominaban los campamentos aliados.

Desarrollo de la batalla

La acción transcurrió en terreno accidentado: barrancos, colinas y matorrales que favorecieron el caos y la lucha cuerpo a cuerpo. La densa niebla de la mañana impidió la coordinación de grandes formaciones y convirtió la batalla en una sucesión de enfrentamientos locales entre destacamentos. Las unidades británicas y francesas, muchas veces aisladas unas de otras, resistieron los ataques rusos gracias a la disciplina, al tiro concentrado de fusilería y a acciones defensivas decididas.

  • El carácter desordenado de la lucha hizo que la iniciativa pasara varias veces de un bando a otro en sectores concretos.
  • Las bajas fueron elevadas en ambos bandos y la duración de los combates se extendió hasta la tarde, cuando las fuerzas rusas, incapaces de consolidar sus ganancias, se retiraron.
  • La batalla pasó a la historia como ejemplo de guerra de poca visibilidad y combates entre pequeños grupos, con grandes consecuencias estratégicas.

Consecuencias

Inkerman tuvo efectos inmediatos y a medio plazo: impidió que Rusia rompiera el cerco sobre Sebastopol, aumentó el control aliado sobre la península y debilitó la moral y la capacidad ofensiva rusa. Aunque la guerra continuó durante varios meses más, incluida la larga operación del sitio de Sebastopol, Inkerman consolidó la posición aliada en Crimea.

Además, la batalla dejó un legado simbólico: fue considerada por contemporáneos como la "batalla de los soldados" por la importancia de las acciones individuales y de las pequeñas unidades, y muchas condecoraciones por valentía se concedieron a los participantes. Su recuerdo forma parte del estudio de la Guerra de Crimea y de la evolución de las tácticas en combate en la mitad del siglo XIX.