Plaguicida: definición, tipos, riesgos y impacto ambiental

Plaguicida: definición, tipos, riesgos para la salud y el medio ambiente, impacto ambiental, normativa y alternativas más seguras.

Autor: Leandro Alegsa

Un plaguicida es una sustancia química que se utiliza para matar o prevenir pequeños animales u otros organismos que se consideran indeseables. Estos organismos se denominan plagas. Entre las plagas que la gente quiere controlar están los insectos, los microbios que destruyen las plantas y otros agentes que afectan negativamente al ser humano o a sus actividades. Muchos plaguicidas son venenosos y, por tanto, pueden ser perjudiciales no solo para los organismos objetivo, sino también para las personas, los animales domésticos y el medio ambiente. Además, algunos plaguicidas pueden desplazarse por el aire y la atmósfera, causando contaminación más amplia.

El Convenio de Estocolmosobre Contaminantes Orgánicos Persistentes enumera sustancias químicas que son muy difíciles de degradar o particularmente tóxicas. En total se listan doce compuestos, de los cuales nueve han sido utilizados históricamente como plaguicidas. Ese tipo de acuerdos internacionales busca limitar o eliminar el uso de sustancias que se acumulan en el ambiente y en los organismos (bioacumulación) y que persisten durante mucho tiempo.

Tipos de plaguicidas según el organismo al que atacan

  • Insecticidas: contra insectos (p. ej., moscas, pulgones, escarabajos).
  • Herbicidas: contra malezas y plantas indeseadas.
  • Fungicidas: contra hongos que dañan cultivos y materiales.
  • Rodenticidas: para ratas y ratones.
  • Nematicidas: para nematodos (gusanos del suelo).
  • Acaricidas: para ácaros y garrapatas.
  • Bactericidas y virucidas: para controlar bacterias y virus en ciertos usos agrícolas o sanitarios.
  • Ovicidas y larvicidas: dirigidos a huevos o larvas de insectos.

Clasificaciones adicionales

  • Química: orgánicos (p. ej., organofosforados, carbamatos, piretroides) e inorgánicos (p. ej., sales de cobre, arsénicos en usos históricos).
  • Persistencia: persistentes (se degradan lentamente y pueden bioacumularse) vs. no persistentes (se degradan con rapidez).
  • Mecanismo de acción: de contacto (actúan al tocar al organismo), sistémicos (la planta los absorbe y los transporta), por ingestión (se comen) o por inhalación.

Riesgos para la salud humana

El uso de plaguicidas puede provocar efectos adversos en la salud a corto y largo plazo:

  • Efectos agudos: intoxicaciones por exposición directa (náuseas, vómitos, mareos, dificultad respiratoria, convulsiones) que en casos graves pueden causar la muerte.
  • Efectos crónicos: algunos plaguicidas están asociados con cáncer, alteraciones endocrinas, problemas reproductivos, trastornos neurológicos y efectos sobre el desarrollo en niños.
  • Exposición ocupacional: trabajadores agrícolas y aplicadores están en mayor riesgo si no usan equipo de protección personal (EPP) ni siguen las recomendaciones de manejo.
  • Residuo en alimentos: puede haber residuos en frutas, verduras y granos; por eso existen límites máximos de residuos (MRL) y prácticas agrícolas que buscan proteger al consumidor.

Impacto ambiental

  • Contaminación del suelo y agua: la escorrentía y el lixiviado llevan plaguicidas a ríos, lagos y aguas subterráneas, donde afectan peces y otros organismos acuáticos.
  • Daño a organismos no objetivo: aves, insectos beneficiosos (como las abejas y otros polinizadores), lombrices y microorganismos del suelo pueden verse gravemente afectados.
  • Bioacumulación y biomagnificación: algunos plaguicidas persistentes se concentran en la cadena alimentaria, afectando a predadores superiores.
  • Deriva y contaminación del aire: la pulverización puede provocar deriva hacia áreas no deseadas; ciertos plaguicidas se volatilizan y contaminan la atmósfera local o regional.
  • Pérdida de biodiversidad: el uso intensivo y prolongado puede alterar ecosistemas y reducir la diversidad de especies.

Regulación y control

Para reducir riesgos, muchos países cuentan con normas sobre registro, uso y límites de plaguicidas. Estas medidas incluyen:

  • Evaluaciones toxicológicas y de riesgo antes de autorizar un producto.
  • Etiquetado obligatorio con instrucciones de uso, dosis, EPP requerido y intervalos de seguridad (p. ej., tiempo entre aplicación y cosecha).
  • Límites máximos de residuos (MRL) en alimentos.
  • Prohibiciones o restricciones contempladas en acuerdos internacionales, como el Convenio de Estocolmosobre Contaminantes Orgánicos Persistentes.

Buenas prácticas y alternativas

Existen estrategias para reducir la dependencia de plaguicidas sintéticos y mitigar sus efectos:

  • Manejo integrado de plagas (MIP o IPM): combina métodos culturales, biológicos y químicos, usando los plaguicidas solo cuando es necesario.
  • Control biológico: uso de enemigos naturales (depredadores, parasitoides, entomopatógenos).
  • Plaguicidas biológicos o de baja toxicidad: extractos vegetales, microorganismos entomos patógenos, feromonas y trampas de monitoreo.
  • Prácticas culturales: rotación de cultivos, manejo del riego y del suelo, selección de variedades resistentes.
  • Medidas físico-mecánicas: barreras, trampas y eliminación manual de plagas.

Almacenamiento, manejo y eliminación segura

  • Guardar plaguicidas en envases originales, bien cerrados y en lugares seguros, secos y fuera del alcance de niños y animales.
  • Seguir las instrucciones de la etiqueta y usar equipo de protección (guantes, mascarilla, gafas, ropa adecuada) al mezclar o aplicar.
  • No reutilizar envases vacíos para otros fines; seguir las normas locales para su enjuague triple y disposición o reciclado de envases.
  • Evitar aplicaciones en condiciones de viento fuerte para reducir la deriva y el riesgo de exposición a terceros.

Consejos para consumidores

  • Lavar y pelar frutas y verduras reduce, pero no elimina totalmente, residuos de plaguicidas.
  • Comprar productos certificados o de productores que apliquen prácticas sostenibles puede disminuir la exposición.
  • Informarse sobre los MRL y las recomendaciones de seguridad alimentaria en su país.

En resumen, los plaguicidas son herramientas efectivas para proteger cultivos y controlar vectores de enfermedades, pero conllevan riesgos importantes para la salud humana y el medio ambiente. Su uso responsable, regulado y combinado con alternativas y prácticas sostenibles es clave para minimizar impactos y proteger la biodiversidad y la salud pública.

Un avión especialmente diseñado para rociar pesticidas sobre un campoZoom
Un avión especialmente diseñado para rociar pesticidas sobre un campo

Tipos de plaguicidas

Existen diferentes tipos de plaguicidas para deshacerse de diferentes plagas.

  • Los herbicidas matan las malas hierbas
  • Los insecticidas matan a los insectos que se comen las plantas y los cultivos
  • Los fungicidas matan cualquier hongo malo

Efectos de los plaguicidas

Los plaguicidas se utilizan para matar plagas, pero muchos son malos para la salud humana. Pueden contaminar el agua y llegar a los ríos, lagos y estanques. Esto provocará una lluvia ácida, y los organismos que viven en el agua pueden enfermar y morir, porque el agua donde viven tiene más ácido.

La escorrentía de plaguicidas es muy mala para los animales, especialmente para los anfibios.

Alternativas

En muchos casos, existen alternativas al uso de plaguicidas (químicos). Entre ellas se encuentran:

  • Uso de la ingeniería genética
  • Liberación de otros organismos para controlar las plagas, como depredadores o parásitos. Así, los patos pueden utilizarse en los arrozales para actuar contra los caracoles, por ejemplo
  • Algunos alimentos pueden ser procesados y utilizados para controlar ciertas plagas
  • Utilización de policultivos, es decir, el cultivo conjunto de varios productos diferentes, en lugar de uno solo.


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