El Paleoceno es la primera época geológica del Paleógeno. Se extiende aproximadamente desde hace 66 hasta 56 millones de años (unos 10 millones de años). Comenzó tras el final del Cretácico y le siguió la época del Eoceno.
Origen y límites
El límite entre el Cretácico y el Paleoceno coincide con uno de los episodios de extinción más conocidos de la historia de la Tierra: el evento K/T (también llamado K/Pg). La evidencia palaeontológica y geológica indica que este límite fue provocado por la combinación de un gran impacto extraterrestre (el cráter de Chicxulub) y enormes erupciones volcánicas que dieron origen a las Trampas del Decán en lo que hoy es la India. El resultado fue una caída drástica de la biodiversidad, con la desaparición de los dinosaurios no aviarios, los ammonites y muchos otros grupos marinos y terrestres.
Eventos de extinción y recuperación
El Paleoceno comenzó y también terminó marcado por importantes cambios bióticos, pero de naturaleza diferente. Al inicio, el gran pulso de mortalidad (el K/T) dejó nichos ecológicos vacíos que favorecieron la diversificación de mamíferos, aves y otros grupos supervivientes. Al final de la época se produjo el Máximo Térmico del Paleoceno–Eoceno (PETM), un calentamiento rápido y global acompañado de un evento anóxico en las profundidades del océano (DOAE) que afectó especialmente la vida marina profunda. Este episodio produjo una extinción considerable —se estima entre el 35 y el 50%— de las formas de aguas profundas, como los foraminíferos bentónicos, y un importante reemplazo y evolución de los mamíferos terrestres.
Clima y ambientes
Durante el Paleoceno el clima fue generalmente cálido y húmedo, sin casquetes polares permanentes en los polos. Las temperaturas globales fueron más elevadas que las actuales y los gradientes térmicos latitudinales eran menores; por ello existieron bosques hasta latitudes altas. Los niveles del mar fueron relativamente altos y las cuencas marinas y continentales experimentaron cambios en la circulación y la química del agua asociados tanto al impacto y al vulcanismo inicial como a las posteriores variaciones climáticas.
Vida y recuperación ecológica
Tras la extinción masiva del límite Cretácico–Paleoceno, la vida se recuperó y diversificó rápidamente en muchos grupos:
- Mamíferos: se produjo una radiación adaptativa. Aparecieron y se diversificaron los grupos que darían lugar a los órdenes modernos: primeros primates y plesiadapiformes, condilartros (ungulados arcaicos), multituberculados y otros mamíferos pequeños y medianos que ocuparon nichos abiertos.
- Aves: los linajes de aves modernas (neornitas) se diversificaron y algunos grupos alcanzaron tamaños y ecologías distintos a los del Cretácico.
- Plantas: los bosques de angiospermas se expandieron y se reorganizaron; la recuperación de la flora facilitó la diversificación de herbívoros y la aparición de nuevas interacciones ecológicas (polinización, dispersión de semillas).
- Fauna marina: muchas comunidades marinas se reestructuraron: algunos grupos desaparecieron, otros radiaron, y la productividad y la composición de los microfósiles cambiaron notablemente.
El PETM (final del Paleoceno)
El Máximo Térmico del Paleoceno–Eoceno fue un episodio breve (decenas a cientos de miles de años) de liberación masiva de carbono ligero a la atmósfera y los océanos, lo que provocó un aumento rápido de la temperatura global (varios grados centígrados), acidificación oceánica y cambios en las corrientes y la oxigenación profunda. Las consecuencias incluyeron extinciones selectivas en las profundidades marinas, migraciones y cambios en la fauna terrestre, así como una importante señal en los registros isotópicos del carbono.
Importancia geológica y paleobiológica
El Paleoceno es crucial para entender la formación de los ecosistemas modernos porque representa el intervalo en que los grupos supervivientes del Cretácico y los recién emergentes reorganizaron las comunidades biológicas. La época sienta las bases de la fauna del Eoceno y de muchos patrones biogeográficos actuales.
En resumen, el Paleoceno es un periodo de transición entre una biosfera afectada por una gran extinción y una fase de rápida recuperación y diversificación, terminando con otro pulso de cambio climático que condujo a una nueva reorganización global de la vida.


