Eoceno (56–33,9 Ma) fue la segunda época geológica del Paleógeno y, en términos de duración, la más larga de ese sistema. Comenzó hace 56 millones de años y terminó hace 33,9 millones de años con una importante crisis biótica de alcance mundial. Antes del Eoceno estuvo el Paleoceno y después vino el Oligoceno.

Clima y ambiente

El Eoceno, como el Paleoceno que lo precedió, se caracterizó por un clima mucho más cálido que el actual, dominado por condiciones de efecto invernadero. Al inicio del periodo se produjo el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM), un episodio de calentamiento abrupto que duró aproximadamente 100.000 años y que supuso una fuerte perturbación del ciclo del carbono. El PETM se identifica por una marcada excursión isotópica del carbono y provocó extinciones selectivas, especialmente en faunas marinas profundas.

Durante gran parte del Eoceno las temperaturas globales eran elevadas, los polos eran casi libres de hielo y los niveles del mar eran altos, creando extensas plataformas marinas costeras. Las selvas y bosques húmedos se extendían hasta latitudes altas, con vegetación arbórea hasta las regiones árticas y antárticas en buena parte del periodo. Hacia el final del Eoceno se inició una tendencia de enfriamiento global que culminó en el establecimiento de glaciación en la Antártida y una reorganización climática que marcaría el paso al Oligoceno.

Flora

Los paisajes del Eoceno estaban dominados por bosques densos y variados. Entre las plantas más comunes estaban las angiospermas tropicales y templadas, palmeras, helechos y grandes árboles de hoja perenne. Las praderas y pastizales modernos eran todavía escasos: la hierba como bioma importante se desarrollaría mucho más tarde. Esta abundancia de vegetación arbórea favoreció la evolución de herbívoros ramoneadores (que comen hojas y brotes) más que de pastadores (que comen pasto).

Fauna terrestre

El Eoceno fue una época de rápida diversificación de los mamíferos: en él se consolidaron y diversificaron muchos órdenes modernos. Aparecieron y se expandieron grupos como los primates modernos tempranos, los primeros perisodáctilos (ancestros de caballos y tapires), artiodáctilos (linaje que dará lugar a ciervos y bóvidos), roedores, murciélagos y los primeros grandes carnívoros placentarios derivados de las faunas de carnívoros primitivas (creodontos y otros carnívoros arcaicos).

  • Los mamíferos eocenos eran, por lo general, de tamaño pequeño a mediano al inicio del periodo: muchos pesaban menos de 10 kg. En promedio los mamíferos del Eoceno tenían aproximadamente el 60% del tamaño de los mamíferos primitivos del Paleoceno que les precedieron, y eran más pequeños que muchos de sus sucesores. Un ejemplo típico de pequeño perisodáctilo del Eoceno temprano es el Eohippus.
  • También surgieron formas gigantes en algunos linajes hacia la parte media y tardía del Eoceno, como grandes mamíferos terrestres y los impresionantes cetáceos primitvos (arqueocetos) en los océanos.

Fauna marina

Los océanos del Eoceno alojaron una fauna rica y diversa: corales, moluscos, foraminíferos y nannoplancton eran abundantes y variados. Los mamíferos marinos evolucionaron rápidamente: los arqueocetos (cetáceos primitivos) muestran la transición de formas terrestres a formas totalmente acuáticas, culminando en géneros transicionales del Eoceno medio y tardío como Basilosaurus y Dorudon. También hubo diversificación de peces óseos y cartilaginosos y de reptiles marinos residuales de épocas anteriores.

Eventos biológicos y geológicos importantes

Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM): evento breve pero intenso (~56 Ma) con un rápido aumento de temperaturas y liberación masiva de carbono. Provocó desplazamientos de faunas terrestres (migraciones intercontinentales), cambios en la evolución de mamíferos y extinciones en faunas marinas profundas.

Transición Eoceno–Oligoceno (hace ~33,9 Ma): el final del Eoceno marca el inicio del Oligoceno y está asociado a una crisis de extinción y a un enfriamiento global que permitió la formación de casquetes de hielo antárticos permanentes. Muchas especies de plantas y animales desaparecieron en este límite: fue el evento de extinción del Eoceno-Oligoceno. Entre las causas propuestas figuran cambios climáticos a gran escala debidos a la disminución de CO2 atmosférico y a reorganizaciones oceánicas y atmosféricas por cambios tectónicos (por ejemplo, movimientos de placas que modificaron las corrientes marinas), así como impactos extraterrestres.

Algunas hipótesis señalan impactos de grandes meteoritos a finales del Eoceno como contribuyentes a la crisis: entre los cráteres relacionados con ese intervalo están el cráter de Popigai en Siberia y el cráter de la Bahía de Chesapeake, ambos de edad aproximada al final del Eoceno y capaces de provocar perturbaciones ambientales regionales o globales.

Consecuencias evolutivas

El Eoceno sentó las bases de muchas faunas modernas: la diversificación y establecimiento de órdenes de mamíferos actuales, la consolidación de linajes marinos y la reorganización de ecosistemas tras episodios de calentamiento y enfriamiento. El enfriamiento hacia el final del periodo y las extinciones asociadas favorecieron la aparición de formas más adaptadas a climas templados y abiertos, preparándo el escenario para la fauna del Oligoceno.

Cronología y contexto tectónico

El Eoceno se extiende desde 56 hasta 33,9 Ma (aprox. 22,1 millones de años). Fue un intervalo activo en tectónica de placas: el movimiento de la placa India hacia el norte iniciaba la colisión con Asia, que contribuiría a la orogénesis himaláyica; cambios en la configuración de océanos y estrechos influyeron en las corrientes marinas y en el clima global a largo plazo.

En resumen, el Eoceno fue una época de clima cálido y biodiversidad creciente, con episodios climáticos extremos como el PETM y una importante crisis al final del periodo que precedió el enfriamiento y la reorganización ecológica del Oligoceno.