El nīkau (Rhopalostylis sapida) es una palmera endémica de Nueva Zelanda. Es la única palmera que crece de forma natural en ese país y no se encuentra de forma nativa en ningún otro lugar del mundo. Se le considera, junto con muy pocas especies, la palmera que alcanza las latitudes más australes del planeta.

Descripción

El nīkau presenta un tronco delgado y anillado, liso y de color grisáceo, que puede alcanzar entre 6 y 12 metros de altura en ejemplares maduros, aunque en condiciones favorables puede ser algo más alto. La copa está formada por hojas pinnadas, de aspecto arqueado y de color verde brillante; cada hoja está compuesta por numerosos foliolos curvados. Produce grandes inflorescencias ramificadas con flores pequeñas de color crema y, tras la polinización, frutos globosos de color rojo o purpúreo que contienen la semilla.

Hábitat y distribución

El nīkau crece principalmente en bosques costeros y bosques húmedos de baja altitud, en suelos bien drenados pero húmedos, y suele encontrarse en zonas protegidas del viento extremo. Está presente en gran parte de la Isla Norte y en áreas costeras y protegidas de la Isla Sur, donde forma parte de la vegetación de sotobosque en hábitats templados y húmedos.

Reproducción y dispersión

Las flores del nīkau atraen insectos y las frutas son consumidas por aves que actúan como dispersoras de las semillas (por ejemplo, la paloma forestal y otras aves frugívoras). La germinación de las semillas es relativamente lenta y las plántulas jóvenes prosperan mejor con cierta sombra y humedad constante. En cultivo se recomienda proteger las plantas jóvenes del exceso de sol y de heladas fuertes hasta que estén bien establecidas.

Usos tradicionales y culturales

Nīkau es una palabra maorí. En las lenguas de los trópicos del Pacífico, significa las hojas de un cocotero. Los maoríes daban muchos usos a la palmera nīkau. Las bases de las hojas interiores y las flores jóvenes se comían crudas o cocidas; estas partes tiernas eran una fuente de alimento utilizable en épocas determinadas. Además, los alimentos se envolvían en las hojas para cocinarlos y conservarlos. Las hojas viejas y resistentes se utilizaban para hacer cestas, alfombras y techos de paja impermeables para los edificios, gracias a su durabilidad y capacidad protectora frente a la lluvia.

Cultivo y conservación

El nīkau se cultiva como planta ornamental en regiones templadas debido a su porte elegante y su tolerancia relativa al frío en comparación con otras palmeras tropicales. Prefiere suelos ricos, húmedos y con buen drenaje y resiste cierto grado de salinidad costera. Sin embargo, su crecimiento es lento y las plantas jóvenes requieren protección frente a heladas fuertes y vientos intensos.

En estado silvestre no suele considerarse especie en peligro inmediato, pero su conservación se ve afectada por la pérdida de hábitat y por la depredación y el deterioro causado por especies introducidas (por ejemplo, el possum y otros herbívoros/roedores), que pueden dañar hojas, yemas y frutos, dificultando la regeneración natural.