Mantis (Mantodea): definición, especies, hábitat y parentescos

Mantis (Mantodea): definición, 2.300 especies, hábitats, parentescos con cucarachas y termitas, diferencias con insectos palo y curiosidades sobre su biología y comportamiento.

Autor: Leandro Alegsa

La mantis (orden Mantodea) es un tipo de insecto carnívoro conocido por su postura característica con las patas delanteras plegadas, que recuerda a una actitud de oración, razón por la cual a menudo se les llama mantis religiosas.

Definición y clasificación

El orden Mantodea agrupa a insectos que comparten rasgos morfológicos y conductuales concretos: cabeza triangular móvil, ojos compuestos prominentes, cuello muy flexible y primeras patas transformadas en apéndices raptoriales con espinas para atrapar presas. La mayoría de las especies descritas pertenecen a la familia Mantidae y se denominan mántidos.

Especies y distribución

El grupo contiene aproximadamente 2.300–2.400 especies descritas, distribuidas en hábitats tanto templados como tropicales de todo el mundo. En Europa, el nombre "mantis religiosa" se aplica comúnmente a una sola especie, Mantis religiosa, aunque el término coloquial puede usarse para referirse a otras especies similares en distintas regiones. A veces se confunden con los fásmidos (insectos palo), pero pertenecen a órdenes diferentes.

Morfología y comportamiento

  • Tamaño: varía mucho según la especie; desde pocos centímetros hasta más de 10–15 cm en ejemplares grandes.
  • Coloración y camuflaje: tonos verdes, marrones y patrones que imitan hojas o corteza; algunas especies mimetizan flores (por ejemplo, la mantis orquídea) para atraer presas.
  • Patas raptoriales: las dos primeras patas están adaptadas para sujetar y inmovilizar a las presas con rápidas embestidas.
  • Visión: poseen ojos compuestos grandes y buena visión estereoscópica; muchas especies detectan el movimiento con gran precisión.
  • Alimentación: son depredadores que se alimentan principalmente de otros insectos; algunas especies capturan también pequeños anfibios, lagartos o aves en casos excepcionales.
  • Comportamiento de caza: muchas mantis son emboscadoras: permanecen inmóviles y atacan cuando la presa se aproxima.

Reproducción y ciclo de vida

Las mantis presentan desarrollo hemimetábolo: después de la eclosión, las ninfas pasan por varias mudas hasta alcanzar la forma adulta. Las hembras depositan los huevos en masas espumosas endurecidas llamadas ootecas, que protegen a las crías durante el invierno o la estación seca. En algunas especies se ha observado canibalismo sexual (la hembra se come al macho durante o después de la cópula), aunque este comportamiento no es universal y depende de la especie y las condiciones ambientales.

Hábitat y ecología

Las mantis ocupan una amplia gama de hábitats: praderas, matorrales, bosques, jardines y cultivos. Su presencia suele ser beneficiosa para el control biológico de plagas al depredar insectos que dañan cultivos y plantas ornamentales. Sin embargo, algunas especies introducidas pueden alterar ecosistemas locales al depredar especies nativas.

Parentescos

Los parientes más cercanos de las mantis son el orden Blattodea (cucarachas y termitas); estos dos grupos (Mantodea y Blattodea) y sus cercanos se incluyen en el superorden Dictyoptera. Aunque difieren en hábitos y morfología, comparten rasgos ancestrales que reflejan un origen común.

Relación con los humanos y conservación

Las mantis interesan por su papel como controladores naturales de plagas, por su uso en investigación sobre comportamiento y visión, y como mascotas en algunos países. Algunas especies están amenazadas localmente por pérdida de hábitat, uso de pesticidas y el comercio; la conservación depende del estudio de sus poblaciones y del manejo sostenible de los ecosistemas donde viven.

El género Choeradodis tiene los tórax expandidos lateralmente: camuflaje por mimetismo de hojas.Zoom
El género Choeradodis tiene los tórax expandidos lateralmente: camuflaje por mimetismo de hojas.

Imagen de cerca de la cara de una mantis (Archimantis latistyla) que muestra sus ojos compuestos y sus piezas bucales. La estructura del ojo compuesto crea la ilusión de una pupila pequeña.Zoom
Imagen de cerca de la cara de una mantis (Archimantis latistyla) que muestra sus ojos compuestos y sus piezas bucales. La estructura del ojo compuesto crea la ilusión de una pupila pequeña.

Hábito de vida

Las mantis destacan por su capacidad de caza. Son depredadores y su dieta suele consistir en insectos vivos, como moscas y pulgones. Se sabe que las especies más grandes se alimentan de pequeños lagartos, ranas, pájaros, serpientes e incluso roedores.

La mayoría de las mantis son depredadores de emboscada, que esperan a que la presa se acerque demasiado. Entonces, la mantis arremete a gran velocidad. Sin embargo, algunas especies terrestres y de corteza persiguen a sus presas con bastante rapidez.

Las presas son atrapadas y sujetadas con seguridad con las patas delanteras con pinchos (patas "raptoras"); el primer segmento torácico, el protórax, es comúnmente alargado y articulado de forma flexible, lo que permite un mayor rango de movimiento de las extremidades delanteras mientras el resto del cuerpo permanece más o menos quieto.

El movimiento de la cabeza también es notablemente flexible. En algunas especies tiene casi 300 grados de movimiento. Esto les permite un gran rango de visión (sus ojos compuestos tienen un gran campo de visión binocular) sin tener que mover el resto del cuerpo. Como su caza depende en gran medida de la visión, son principalmente diurnas, pero muchas especies vuelan de noche, cuando hay menos posibilidades de ser capturadas por las aves.

Los mantis son maestros del camuflaje y la mayoría de las especies utilizan una coloración protectora para confundirse con el follaje o el sustrato. Esto les ayuda a evitar a los depredadores y a atrapar mejor a sus víctimas. No sólo se mezclan con el follaje, sino que lo imitan, apareciendo como hojas vivas o marchitas, palos, corteza de árbol, briznas de hierba, flores o incluso piedras. Algunas especies de África y Australia son capaces de volverse negras después de una muda tras un incendio en la región para mimetizarse con el paisaje arrasado por el fuego (melanismo por fuego).

Las mantis muerden, pero no tienen veneno y no son peligrosas para el ser humano. No están protegidas químicamente; casi cualquier animal depredador grande se comerá una mantis si es capaz de detectarla. De hecho, las mantis suelen ser bastante agresivas entre sí, y la mayoría de las especies son fácilmente caníbales cuando tienen la oportunidad.

Las modificaciones de las patas delanterasZoom
Las modificaciones de las patas delanteras



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