La Casa de Stewart, o Stuart, es una casa real de Escocia e Inglaterra. La dinastía Tudor terminó cuando la reina Isabel I murió en 1603. Ella nombró a su primo Jacobo I como heredero. Éste se convirtió en Jacobo I de Inglaterra y dio comienzo a la dinastía de los Estuardo.

La Casa de Stewart tiene su origen en los altos funcionarios conocidos como High Stewards (altos mayordomos) de Escocia, cuyo primer miembro documentado fue Walter fitz Alan en el siglo XII. El apellido original era Stewart; la variante francesa y posterior Stuart se hizo popular durante el exilio en Francia de miembros de la dinastía, y quedó fijada en muchos nombres históricos (por ejemplo, Mary Stuart).

Unión de las Coronas y contexto político

Con la muerte de Isabel I en 1603, Jacobo VI de Escocia heredó también la corona inglesa como Jacobo I de Inglaterra, evento conocido como la Unión de las Coronas. Aunque ambos reinos compartieron monarca, mantuvieron parlamentos e instituciones separadas hasta el Acta de Unión de 1707, durante el reinado de la reina Ana, que creó el Reino de Gran Bretaña.

Monarcas estuardo clave

  • Jacobo I / VI (reinado en Inglaterra 1603–1625): primer monarca que unió las coronas de Escocia e Inglaterra.
  • Carlos I (1625–1649): su conflicto con el Parlamento condujo a la Guerra Civil Inglesa y a su ejecución en 1649.
  • Interregno (1649–1660): la monarquía fue reemplazada temporalmente por la Commonwealth dirigida por Oliver Cromwell.
  • Carlos II (1660–1685): restauró la monarquía en 1660 en un periodo conocido como la Restauración.
  • Jacobo II (1685–1688): su catolicismo y políticas religiosas provocaron la Revolución Gloriosa que lo depuso.
  • Guillermo III y María II (1689–1702 y 1689–1694): su acceso al trono tras la Revolución Gloriosa marcó el refuerzo del parlamentarismo y la Declaración de Derechos de 1689.
  • Ana (1702–1714): última monarca de la Casa de Estuardo; bajo su reinado se consumó la unión política de Inglaterra y Escocia en 1707.

Conflictos, religión y cambios constitucionales

La dinastía Estuardo estuvo marcada por tensiones significativas entre la corona y el Parlamento, en gran parte por cuestiones fiscales y religiosas. El enfrentamiento desembocó en la Guerra Civil Inglesa (década de 1640), la ejecución de Carlos I y el breve experimento republicano. La Revolución Gloriosa de 1688 —la deposición de Jacobo II y la proclamación de Guillermo y María— limitó el poder real y sentó bases constitucionales (Bill of Rights) que reforzaron la supremacía parlamentaria y la protección de derechos civiles y religiosos.

Jacobitismo y legado

Tras la deposición de Jacobo II, sus partidarios —los jacobitas— apoyaron a sus descendientes (el llamado "Viejo Pretendiente" James Francis Edward Stuart y el "Bonnie Prince" Charles Edward Stuart) como reclamantes del trono. Hubo varios levantamientos jacobitas notables, especialmente la insurrección de 1745 liderada por Carlos Eduardo. Aunque esas revueltas fracasaron, el movimiento dejó una huella cultural y política duradera en Escocia y en la memoria británica.

Fin de la dinastía y consecuencias

La línea dinástica de los Estuardo en el trono finalizó con la muerte de la reina Ana en 1714, sin descendencia superviviente. El trono pasó a la Casa de Hannover según las disposiciones parlamentarias que priorizaban la sucesión protestante. La era estuardo, sin embargo, transformó profundamente la monarquía británica: desde la afirmación del parlamentarismo y límites a la autoridad real hasta cambios religiosos y el proceso de consolidación territorial que condujo a la formación del Reino Unido.

Importancia cultural: Los Estuardo también influyeron en la cultura, las artes y la expansión colonial británica en los siglos XVII y principios del XVIII, además de dejar un legado historiográfico y literario que sigue siendo objeto de estudio y fascinación.