Girolamo Savonarola (21 de septiembre de 1452 - 23 de mayo de 1498), fue un sacerdote dominico italiano y líder de Florencia desde 1494 hasta su ejecución en 1498. Savonarola es famoso por la quema de libros y por la destrucción de lo que consideraba arte inmoral. Savonarola era sacerdote, pero predicaba contra la corrupción moral del clero y de la Iglesia de Roma. Su principal enemigo fue el Papa Alejandro VI. A veces se le considera un precursor de Martín Lutero y de la Reforma Protestante, aunque siguió siendo un devoto católico romano.

En el siglo XX, comenzó a desarrollarse un movimiento para la canonización de "Frà Savonarola" dentro de la Iglesia Católica Romana, especialmente entre los dominicos. Muchos creen que su excomunión y ejecución no fueron legales. Sin embargo, muchos jesuitas se oponen a su beatificación y canonización, ya que consideran que los ataques de Savonarola al papado fueron un delito grave.

Orígenes y formación. Nacido en Ferrara en 1452, Savonarola recibió una formación humanística y teológica que lo preparó para una carrera como predicador. Ingresó en la orden dominica y su fama como orador creció por sus sermones intensos y apocalípticos, en los que denunciaba el lujo, la inmoralidad pública y la corrupción eclesiástica. Sus críticas no se limitaron a la vida privada sino que alcanzaron a líderes políticos y religiosos, lo que le granjeó tanto fieles como poderosos enemigos.

Papel político y religioso en Florencia (1494–1498). La entrada de Carlos VIII de Francia en Italia y la expulsión de los Médici en 1494 crearon un vacío de poder en Florencia que Savonarola supo llenar desde la tribuna y la vida cívica. Propugnó la idea de una república cristiana basada en la moral y la reforma religiosa, e influyó en las autoridades municipales para implantar ordenanzas de conducta pública. Organizó campañas contra lo que consideraba “vanidades” del mundo: objetos de lujo, juegos, literatura impía y obras de arte que, en su opinión, fomentaban el pecado. El episodio más conocido de este programa moral fue la llamada "quema de las vanidades" (bonfire of the vanities) celebrada por los seguidores de Savonarola el 7 de febrero de 1497, en la que se destruyeron espejos, libros, cosméticos y otros objetos.

Conflicto con Roma y condena. Sus ataques al papado, personificados en Alejandro VI, provocaron la reacción de la curia romana. Fue condenado por herejía y excomulgado —hecho que debilitó su autoridad en Florencia— y sometido a proceso. Tras perder el apoyo popular y político, fue arrestado por las autoridades florentinas, sometido a tortura y obligado a retractarse en circunstancias controvertidas. Finalmente, el 23 de mayo de 1498 fue ejecutado en la Piazza della Signoria; fue ahorcado y luego quemado, y varios de sus partidarios sufrieron castigos similares.

Relación con las artes y los artistas. La influencia de Savonarola se dejó sentir también en el mundo cultural: algunos artistas —más notablemente Sandro Botticelli, según diversas hipótesis— se acercaron a sus ideas y modificaron temporalmente sus temas y estilos en respuesta al clima moralizador. Sin embargo, la relación entre su puritanismo y la producción artística fue compleja: mientras destruyó o mandó destruir objetos que consideraba inmorales, su período de influencia también favoreció encargos artísticos con contenido religioso y renovado interés por la piedad popular.

Legado y debates historiográficos. La figura de Savonarola ha sido interpretada de maneras muy distintas: para unos fue un reformador valiente que denunció abusos y buscó una moral pública más austera; para otros, un fanático que usó el poder religioso para imponer censura y violencia. En el siglo XX resurgieron intentos de canonización, impulsados sobre todo por religiosos que ven en él una especie de mártir reformista; esos proyectos chocan con la oposición de sectores que critican sus métodos y su enfrentamiento con la autoridad papal, como reflejan las críticas citadas entre jesuitas se. Muchos historiadores contemporáneos insisten en el contexto político de su caída y sostienen que su juicio y ejecución presentaron irregularidades legales.

Importancia simbólica. Hoy Savonarola sigue siendo un símbolo ambiguo: para algunos representa la lucha moral contra la corrupción y la decadencia; para otros, la censura y el fanatismo religioso que terminan destruyendo libertad cultural y pluralidad. Su figura anticipa, en ciertos aspectos, debates posteriores sobre reforma de la Iglesia y límites de la autoridad religiosa en la esfera pública.