Una prensa francesa (también llamada olla de presión, prensa de café, desatascador de café o cafetière) es una máquina sencilla para preparar café por inmersión. Se valora porque es fácil de usar, no necesita electricidad y permite obtener una bebida con cuerpo, aroma intenso y más textura que la que producen otros métodos de filtrado. Además, es una de las formas más prácticas de hacer café en casa o fuera de ella.

Cómo es y cómo funciona

La prensa francesa tiene una jarra redonda, generalmente hecha de cristal o de plástico transparente. En la parte superior lleva una tapa con un émbolo metálico o plástico que se ajusta al interior de la jarra. Ese émbolo incluye un filtro, normalmente de malla fina, que separa el líquido de los posos al final de la preparación.

Su funcionamiento es muy simple: se coloca el café molido dentro de la jarra, se añade agua caliente y se deja reposar durante unos minutos. Después se empuja lentamente el émbolo hacia abajo para que el filtro retenga los restos de café y el líquido quede listo para servir. Este sistema permite que el café y el agua permanezcan en contacto directo durante toda la infusión.

Nombres y usos en distintos países

La prensa francesa recibe diferentes nombres según el país. En Australia, Sudáfrica e Irlanda se la conoce como cafetera de émbolo, y la bebida preparada con ella suele llamarse café de émbolo. Su nombre en francés es cafetière à piston. En algunos lugares también se llama melior, por una antigua marca, o Bodum, por otra marca muy conocida. En el Reino Unido, el aparato se conoce como cafetière, palabra francesa que significa “cafetera”.

Aunque el nombre sugiera lo contrario, la prensa francesa no es especialmente más popular en Francia que en otros países. En muchos hogares franceses se usa café por goteo con cafetera eléctrica y filtros de papel, mientras que en bares y restaurantes es habitual la máquina de café expreso.

Características del café que produce

Como los posos del café permanecen en contacto directo con el agua, esta cafetera conserva más sabor y aceites esenciales. Esos compuestos suelen quedar atrapados en los filtros de papel de las cafeteras tradicionales. Por eso, el café hecho con prensa francesa suele ser más intenso, espeso y aromático que el café filtrado por goteo.

Sin embargo, también contiene más sedimentos. Como los posos pueden seguir liberando sustancias mientras permanecen en la jarra, lo ideal es servir el café poco después de prepararlo. Si se deja demasiado tiempo dentro de la prensa, el sabor puede volverse más amargo.

Qué tipo de molienda se recomienda

Para obtener buenos resultados, el café debe molerse grueso. Un molinillo de fresas suele dar una molienda más uniforme que uno de cuchillas giratorias. El grano debe ser bastante más grueso que el usado para café de filtro y mucho más grueso que el utilizado para el espresso. Si la molienda es demasiado fina, los restos pasarán a través del filtro y la bebida quedará turbia o con demasiados posos.

La prensa francesa también puede usarse en lugar de un infusor para preparar a granel, ya que su sistema de émbolo permite separar fácilmente las hojas del líquido.

Ventajas prácticas y versiones para viaje

Una de las razones por las que es tan apreciada es su portabilidad. Frente a otras cafeteras más grandes o delicadas, la prensa francesa ocupa poco espacio y se puede transportar con facilidad. Existen modelos pensados para viajeros, hechos de plástico resistente en lugar de vidrio, con tapa sellada y una abertura para beber que puede cerrarse.

Estas versiones son muy útiles para excursionistas y mochileros, ya que permiten preparar café sin necesidad de llevar una pesada percoladora de metal ni un sistema de filtrado para café por goteo.

Consideraciones sobre la salud

Algunos estudios han observado que beber grandes cantidades de café preparado con prensa francesa puede aumentar los niveles de colesterol LDL, también llamado “malo”. Esto no ocurre del mismo modo con el café filtrado o de goteo. La explicación está en que este método permite que ciertos diterpenos, como el cafestol y el kahweol, permanezcan en la bebida, mientras que otros sistemas de preparación los eliminan o reducen.

Por eso, si se consume con frecuencia, conviene tener en cuenta la cantidad total y las recomendaciones médicas, especialmente en personas con colesterol elevado o riesgo cardiovascular.

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La prensa francesa en la posición inicial. La cafetera contiene agua y café molido (A), que se deja reposar durante unos minutos para que se extraigan el aroma y el sabor.

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Al empujar la manivela hacia abajo, el filtro separa el café molido (B) del agua (C) y deja el líquido listo para servir.

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Una vez separado el café, la bebida recién hecha (D) puede verterse en tazas y consumirse de inmediato para conservar mejor su sabor.

En resumen, la prensa francesa es una cafetera clásica, económica y muy versátil, ideal para quienes buscan un café con más cuerpo y una preparación rápida sin complicaciones.